Sanchez Iglesias Investidura
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se saludan a la puerta del Palacio de la Moncloa. Foto: Pool Moncloa/Borja Puig de la Bellacasa.

Los encuentros entre los líderes políticos para aclarar los apoyos con los que contará un futuro Gobierno han revuelto los papeles del escenario político como si se tratara del juego de las sillas. Ahora es Albert Rivera el que dice claramente no a Pedro Sánchez y hace caso omiso a la invitación a la abstención que le hizo Pablo Casado desde el Partido Popular. Mientras, Pablo Iglesias deja atrás las líneas rojas.

Cada uno ha querido hacerse con el papel preferido en la representación, aunque aún hay una disputa en cuanto a quién se arroga el título de líder de la oposición. Hoy Rivera no ha querido entrar en el juego de Casado, que pretendía que no hubiera dudas sobre que sería él quien lo ostentara. Al final, el líder de Ciudadanos ha sido más tajante que Casado en el no a Sánchez, ya que el popular sí que ha dejado la puerta abierta al diálogo con el Gobierno sobre Cataluña, aunque sea desde la oposición.

El presidente del Gobierno Pedro Sánchez recibió en La Moncloa al líder de Ciudadanos, Albert Rivera, el tercer partido con más escaños en el Congreso de los Diputados tras las pasadas elecciones generales del 28-A. Esta reunión ha sido la segunda toma de contacto con los dirigentes políticos por parte de Pedro Sánchez, que ayer recibió al líder del Partido Popular, Pablo Casado.

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Después de 50 minutos de reunión, Rivera ha manifestado a Sánchez su negativa para llegar a un acuerdo de investidura. “No vamos a apoyar a este Gobierno”, ha señalado el presidente de Ciudadanos en la rueda de prensa posterior a su reunión con Sánchez, por lo que el Partido Socialista se queda sin llegar a la mayoría absoluta y tendrá que buscar apoyos en otras fuerzas políticas parlamentarias.

En los últimos días, y tras los resultados obtenidos en los comicios de abril, a tan solo nueve escaños del Partido Popular, Albert Rivera declaraba que Ciudadanos sería el partido líder de la oposición y señalaba que “los españoles han decidido que Sánchez e Iglesias tengan un acuerdo y que haya una oposición fuerte que les controle”.

Tras su encuentro con Sánchez, Rivera se ha reafirmado en su discurso electoral y ha señalado que su “objetivo es controlar a Sánchez desde la oposición”. “Vamos a hacer una oposición leal, no con Sánchez, sino con los españoles”, ha comentado Rivera, quien ha señalado que tanto los votantes de Ciudadanos como aquellos que se han decantado por otras formaciones políticas “se merecen una oposición distinta a la que ha hecho Sánchez a Rajoy y la que ha hecho el PP a Sánchez”.

SIN PACTO SÁNCHEZ-RIVERA

Un pacto entre Ciudadanos y PSOE tenía el visto bueno de parte del sector financiero, como señalaba el equipo europeo de análisis del Banco Santander tras los resultados electorales: “La coalición entre PSOE y Ciudadanos probablemente complacería a los mercados financieros dado que la postura liberal de Ciudadanos sería mejor recibida que el populismo de Unidas Podemos”. Además, no sería el primer pacto entre ambas formaciones políticas, ya que se llevó adelante en Andalucía, con el PSOE de Susana Díaz.

A pesar de este antecedente, la reunión entre Albert Rivera y Pedro Sánchez ha descartado cualquier posibilidad de pacto. Esto deja atrás el resquicio que abrió Sánchez cuando, en la celebración de los resultados de las elecciones generales aseguró ante el grito de “Con Rivera no” de sus seguidores que no pondría cordones sanitarios a un posible acuerdo con Ciudadanos.

En el segundo debate electoral y por insistencia del secretario general de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, su reflexión también fue algo abierta, al decir sólo que este acuerdo no estaba en sus planes. Por su parte, Albert Rivera durante la campaña y en los dos debates electorales dejó claro que no pactaría con el PSOE, idea que ha reiterado en el día de hoy al líder socialista.

Sanchez Rivera
Pedro Sánchez y Albert Rivera, durante su entrevista en el Palacio de la Moncloa. Foto: Pool Moncloa/Fernando Calvo

Cataluña también ha sido un tema a tratar en la reunión de ambos líderes políticos. “Nosotros creemos que hay que vigilar, controlar y aplicar la Constitución”, ha comentado Rivera, favorable a una posible aplicación del artículo 155. “El primer paso es requerir a Torra a que diga de una vez por todas que va a acatar, cumplir y hacer cumplir la Constitución”, ha añadido.

Además de mostrar su intención de liderar la oposición y de su negativa para llegar a un pacto de investidura, Albert Rivera le ha propuesto al dirigente socialista cuatro pactos de Estado sobre educación, inmigración, despoblación territorial y contra el terrorismo.

“Le he planteado a Sánchez recuperar el Pacto de Estado educativo y ver los puntos en común para que España, de una vez por todas deje de hacer reformas, contrarreformas y parches, y tenga un pacto para una generación y no para una legislatura”, ha dicho el líder de Ciudadanos.

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El dirigente de Ciudadanos en su comparecencia ha querido además criticar las recientes medidas impulsadas por el PSOE que afectan al IRPF, al diésel y al impuesto de sucesiones: “Escondió en la campaña, en el debate electoral esa subida de impuestos masiva de casi 26.000 millones de euros”.

Por su parte, el fruto más concreto de la reunión entre Pablo Iglesias y Pedro Sánchez ha sido la apertura de negociaciones entre la número dos de Podemos, Irene Montero, y la portavoz parlamentaria socialista, Adriana Lastra, sobre la composición de la Mesa del Congreso.

Iglesias, que dejó atrás sus líneas rojas, salió de la reunión anunciando que Sánchez y él “nos hemos puesto de acuerdo en ponernos de acuerdo”. El mensaje transmitido es que, aunque queda todo por concretar, el ambiente entre ambos va más allá de la cordialidad. Iglesias ha dicho que existe “una relación de confianza que nos permite tratarnos con entendimiento”.

Aunque no hayan querido concretar aún, las primeras áreas donde parece que podrían darse los acuerdos fueron ya citadas por Iglesias: precariedad laboral o pensiones, por ejemplo, mientras que en el entorno de la presidencia del Gobierno señalaban que había avances en propuestas sociales. Podemos había dicho ya antes que estaría de acuerdo con los socialistas, por ejemplo, en dejar de pedir la derogación de la reforma laboral si lo que se va a acometer es una reforma del Estatuto de los Trabajadores, que iría más allá.

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