sábado, 18 septiembre 2021 00:17

Xavier Matilla, el arquitecto ‘a dedo’ de Colau, responsable del despilfarro urbano de Barcelona

Bolardos de hormigón, bancos en mitad de la calzada, conductores evitando pisar la maraña de líneas pintadas… Todo ello forma parte del caos urbanístico en el que se ha convertido la Barcelona gobernada por Ada Colau y Jaume Collboni.

El problema de estas barreras arquitectónica que convierten a Barcelona en una auténtica gymkana es el despilfarro de estas pifias monumentales. La penúltima de ellas se ha producido en las puertas del colegio Palma de Mallorca. Más de 178.000 euros, según fuentes de JxCat, han costado los bolardos de hormigón que impedían literalmente el paso por la zona, pese a que su objetivo era entretener a los alumnos.

El responsable de la chapuza de Colau y Collboni es un desconocido para los barceloneses. Se trata de Xavier Matilla, artífice del «urbanismo táctico» que impera en la Ciudad Condal. Colocar los bancos para dar descanso a los vecinos es lo más habitual, situarlos justo al lado de la calzada, en paralelo y además desparejados genera no sólo peligro para quien se siente en ellos. También lo es para los conductores que tienen que realizar el preceptivo slalom para esquivar los obstáculos.

Matilla proviene de la confluencia podemita de Terrassa (Barcelona), donde ha sido elegido como concejal entre 2015 y 2019. Se presentó en esta legislatura como cabeza de lista, pero no obtuvo el beneplácito del pueblo. Tan sólo 3.511 votos de los más 155.000 censados para votar en estas pasadas municipales en una de las localidades más grandes de Barcelona.

UN ARQUITECTO JEFE SALIDO DE LA EJECUTIVA DE PODEMOS EN CATALUÑA

Tras la pérdida de todos y cada uno de los seis concejales, en un Ayuntamiento de 27, Colau rescató a Matilla para colocarlo en la Consejería de Urbanismo como nada menos que de arquitecto jefe. Si de puertas giratorias se tratara, el Ayuntamiento de la Ciudad Condal se ha convertido en una. El jugoso salario va en el cargo.

También fue polémica la forma de obtener este cargo. El ahora exmiembro de la ejecutiva de los ‘morados’ llegó al cargo mediante un decreto de Colau, pese a prescindir del mismo durante la anterior legislatura. A dedo y con el salario que estipulase la alcaldesa, en su caso 83.500 euros, según el Portal de Transparencia, 3.000 menos de los que se embolsaba su antecesor. Sin embargo, el sueldazo supera al del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, colocó a dedo a su arquitecto jefe.

Además, combina su actividad en el Ayuntamiento de Barcelona con la de profesor asociado en el Departamento de Urbanismo y Ordenación del Territorio de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), según recoge en sus redes sociales.

Matilla es el principal responsable de que en Barcelona se esquive obstáculos cada pocos metros. Si la movilidad por la ciudad era angustiosa por el acoso y derribo contra el vehículo privado, con el arquitecto jefe al frente se ha convertido en una situación de alto riesgo y despilfarro.

Desde que llegó al Consistorio, el 7 de octubre de 2019 y tras sustituir a Ton Salvadó, el creador de las superislas, no hay día que no se haya dado muestra de su chapucera actividad. Los bolardos de hormigón son una obsesión para él, que hasta coloca sin rubor como cabecera de una conocida red social. Eso sí, no tiene la relevancia de Salvadó, reconocido arquitecto y premio FAD, uno de los galardones más distinguidos y que marcan la tendencia año tras año desde 1958.

EL URBANISMO TÁCTICO DE COLAU, UN DESPILFARRO

Con Colau y su séquito de ‘podemitas’ en el gobierno municipal, el «urbanismo táctico» se ha convertido en una herramienta de dilapidar el dinero. En un principio, la pretensión era realizar medidas rápidas y con un bajo coste para ahogar al vehículo privado. Sin embargo, los bolones de hormigón han recibido tales críticas que el Consistorio no ha tenido más remedio que echar marcha atrás y retirarlos. Para este conjunto de obras, más de 75 en los últimos dos años, no se pide un referéndum entre los vecinos del barrio ni tampoco se cuenta con su opinión.

El presupuesto de total para estas obras ronda los cinco millones de euros, pero está costando un dineral. Primero por el hecho de tener que retirar estos enormes bolardos de hormigón, más buscar una nueva ubicación o esconderlos en los sótanos del propio Ayuntamiento a la espera de que amaine la tormenta. Sin embargo, la oposición al Ejecutivo, a excepción de ERC, ha criticado con dureza estas maniobras.

No sólo en este colegio han aparecido de la noche a la mañana estos bolardos. Tras terminar las obras de las nuevas salidas de emergencia de los túneles del AVE que unen Sants y Sagrera, el Ayuntamiento ha vuelto a colocar grandes bolas de hormigón en el triángulo entre las calles Mallorca, Provença y Nàpols, junto con una gran cantidad de pintura en la calle. Las bolas recuerdan y mucho a las retiradas en Nou Barris.

MATILLA YA TUVO QUE RETIRAR BOLARDOS POR OBSTACULIZAR A LOS VECINOS

Según el equipo de Colau, una vez terminadas las obras el pasado mes de agosto, se ha recuperado el camino para los viandantes y se ha reestablecido la circulación en la zona. Además, se mantiene la actuación del proyecto ‘protegemos las escuelas’, financiado por fondos europeos. Eso sí, se ha prohibido a los coches que circulen por Nàpols cruzar la calle Mallorca.

No es la primera vez que las obras de Matilla cuestan dinero a las arcas municipales. A principios de junio, el gobierno de Colau y Collboni tuvieron que quitar unas pilonas colocadas en la rambla del Mont (en Horta-Guinardó). Estos elementos disuadían a los motoristas de circular por la acera, pero la queja vecinal se impuso debido a su peligrosidad.

Además, Colau y Collboni han colocado unas macetas metálicas con salientes, con el consiguiente peligro en caso de caída o accidente de un peatón. Esta semana se han instalado en Ciutat Vella.

JxCat ha realizado una batería de preguntas para conocer los motivos de estas «polémicas» jardineras cuyo canto sobresale peligrosamente.