El Gobierno renuncia a ayudar a los mileuristas a comprarse una casa

Comprarse una casa es misión imposible. El precio de la vivienda está por las nubes, pero lo que no suben son los salarios. El Gobierno lo sabe y por eso parece haber renunciado a ayudar a los mileuristas a comprarse una casa y ha cambiado de estrategia, ahora el objetivo es el alquiler. El nuevo Plan de Vivienda 2022-2025 mejorará las ayudas al alquiler de los colectivos más vulnerables e introduce el llamado cohousing, o viviendas compartidas. Así, el Ejecutivo de Pedro Sánchez desiste de la difícil tarea de ayudar a los ciudadanos a adquirir una vivienda debido al problema para ayudar una solución al respecto.

El proyecto, regula un nuevo paquete de ayudas, será aprobado el próximo martes durante la reunión del Consejo de Ministros. La medida dotará a los ciudadanos de ayudas al alquiler hasta 2025, irá destinado a los colectivos más vulnerables y estará dotado de hasta 424 millones de euros. Entre las novedades del plan se encuentra una especial promoción del cohousing, con el que pretenden impulsar y fomentar las viviendas compartidas. Además, también incluirá el bono joven al alquiler, una iniciativa que ya había anunciado el Gobierno. Pero de las ayudas para comprarse un piso ni rastro.

El plan de vivienda otorgará estas ayudas a los hogares donde los ingresos no superen los 24.300 euros anuales o hasta 40.500 euros, basado en Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples (IPREM) cuando se trate de familias numerosas de categoría especial, con miembros con determinados tipos de discapacidad o de víctimas de terrorismo, siempre que el alquiler no supere los 600 o 900 euros, en función de lo que decida la comunidad autónoma de que se trate. Esta decisión estará basada en estudios actualizados de oferta de vivienda en alquiler que acrediten tal necesidad. Aunque la normativa recoge que «en todo caso, las convocatorias de ayudas que se acojan a este incremento solo se podrán realizar si previamente se ha suscrito un Acuerdo con el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana en el seno de la Comisión de Seguimiento que acredite su conformidad».

Estos no son los únicos colectivos contemplados en la normativa. Así, recoge también que la ayuda puede cubrir el importe íntegro del arrendamiento en caso de violencia de género, desahucio, personas sin hogar, o por vulnerabilidad sobrevenida, como por ejemplo quedarse en paro. Respecto al bono joven de ayudas al alquiler, otorgará a personas entre 18 y 35 años, tendrá un importe de 250 euros al mes y una duración máxima de dos años, siempre y cuando durante todo ese tiempo se cumplan los requisitos necesarios para recibir la ayuda.

La gran novedad es el cohousing, al que destinarán una parte de las ayudas, así como a los alojamientos temporales, viviendas intergeneracionales y otras modalidades similares. Esta parte del programa pretende impulsar al arrendamiento, a la cesión en uso o al disfrute temporal. Todo un paquete de ayudas que incentivan el alquiler, a través de subvenciones y soporte económico para aquellas personas que no tienen medios para afrontar este gasto. Sin embargo, hay un grave problema con el acceso a la compra de una vivienda en una población que es mayoritariamente mileurista y que ve imposible meterse en una hipoteca con dicho salario. En este sentido, las ayudas no llegan, el Gobierno es incapaz de encontrar una solución ante este asunto.

EL PRECIO DE LA VIVIENDA SE DISPARA

El precio de la vivienda no ha dejado de subir con la crisis sanitaria y se estima, según apuntan algunos estudios, que continúe subiendo. Una situación que solo empora el panorama futuro de los ciudadanos que veía difícil el acceso a la compra de una vivienda. Este tema solo se podría paliar con ayudas del Estado y subvenciones que dieran un empujón a la economía de los españoles y sirvieran de apoyo para lanzarse a soportar el pago de la hipoteca. Sin embargo, estas ayudas no llegan, solo se destinan al alquiler como se ve en el nuevo Plan de Vivienda 2022-2025.

Además, a estos elevados precios hay sumarle las subidas en otros productos como la luz o la gasolina. La factura eléctrica ha copado todos los titulares durante la segunda mitad del pasado año 2021, batiendo récord diarios e incluso llegando a cifras históricas. La electricidad ha subido respecto a 2020 un 34,9%, los aceites un 33,1%, los combustibles líquidos un 32%, el aceite de oliva en concreto un 25,3% y la gasolina en específico nada menos que un 21%. Con estos datos sobre la mesa, queda claro que el coste de la vida se ha disparado en el último año y que el equipo de Sánchez no solo no ha sido capaz de controlarlo, sino que además prepara más impuestos y nuevas tasas ecológicas que harán que todo siga al alza. Y todo en un momento en el que no se han recuperado los salarios y el poder adquisitivo de 2019.