¿Estamos ante una nueva adicción? Lo que esconden los alimentos ultraprocesados

Los ultraprocesados están tan metidos en la rutina diaria que a veces ni nos cuestionamos cómo influyen realmente en lo que comemos, pero cada vez hay más voces que señalan que la relación con estos productos va más allá de la simple costumbre y podría parecerse, en algunos casos, a algo más complejo de lo que imaginamos.

Los ultraprocesados forman parte de la rutina de millones de personas, están en el desayuno, en los snacks, en la comida rápida de cualquier esquina, y durante mucho tiempo se han visto como una opción práctica, incluso normal. Sin embargo, cada vez hay más señales de que la relación que tenemos con estos alimentos no es tan simple como parece, y que en algunos casos puede ir mucho más allá del gusto o la costumbre.

La sensación de no poder parar, de abrir una bolsa y terminarla sin darte cuenta, no siempre tiene que ver con falta de disciplina. Los expertos empiezan a hablar de algo más complejo, una posible respuesta del cerebro ante productos diseñados para resultar irresistibles, y es justo ahí donde los ultraprocesados entran en un terreno incómodo, el de la posible adicción.

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El cerebro, los antojos y la sensación de no poder parar

“Comer como una adicción”. Fuente: Freepik

Uno de los rasgos más llamativos de los ultraprocesados es la capacidad de generar antojos. No es lo mismo desear una fruta que sentir la necesidad urgente de un producto concreto, de esos que obligan a desviarte de tu camino solo para conseguirlo. Esa urgencia es una de las señales que los investigadores relacionan con comportamientos adictivos.

Además, cuando se reducen o se eliminan estos alimentos, algunas personas experimentan síntomas como irritabilidad, fatiga o dolor de cabeza, algo que recuerda, en menor medida, a lo que ocurre con otras adicciones. No se trata de una comparación exagerada, sino de un campo de estudio que cada vez suma más evidencias y que pone el foco en cómo responde el cerebro.