La Audiencia Provincial de Valladolid, competente para juzgar a un hombre por la muerte Esther López, una joven en Traspinedo, ha devuelto la causa a la plaza 5 de la sección de instrucción del Tribunal de Instancia de la capital por ser «el órgano jurisdiccional encargado de la investigación» para que, de este modo, «resuelva lo que estime oportuno» tras recibir un oficio de la Guardia Civil en la que se comunica el hallazgo de una trampilla que da acceso a un sótano en el chalé que había pertenecido a la familia del único acusado y sospechoso en esta investigación.
La Guardia Civil presentó ayer un atestado en el órgano que instruyó la causa. La titular del mismo, que ya no tenía competencia sobre el procedimiento desde el momento en que, meses atrás, lo elevó a la Audiencia para el enjuiciamiento, ha remitido hoy el escrito de la Benemérita a dicho tribunal, para poner los hechos en conocimiento de este órgano, que ya estaba realizando los trámites para el señalamiento del juicio por jurado popular.
La Audiencia también ha recibido hoy un escrito de la Fiscalía pidiendo «la devolución de las actuaciones a los efectos de que se practiquen las diligencias de información suplementarias indispensables».
En su auto, la magistrada presidenta del jurado popular, que sólo tiene competencia para juzgar, resuelve devolver la causa a la magistrada instructora, que es la que tiene competencias para investigar.
La Audiencia no se pronuncia sobre la oportunidad de practicar nuevas diligencias y deja que sea la instructora la que resuelva «lo que estime oportuno» ante la petición del Ministerio Público.
Esther López fue asesinada la noche del 12 de enero de 2022. Pero su cadáver se encontró en una cuneta el 5 de febrero del mismo año, 24 días después de su desaparición. El principal y único sospechoso es Óscar, la última persona que vio con vida a la joven.
Los investigadores buscaban el cadáver en la orilla del rio Duero y en las inmediaciones del chalet del primer detenido por esta causa cuya participación se descartó después tras la detención de quien los investigadores consideran único sospechoso, un joven llamado Óscar que montó a la joven en su coche la noche que desapareció sin que haya quedado claramente acreditado donde iban.
La Guardia Civil barajó la hipótesis de que Óscar y Esther discutieran, el hombre pegase a la mujer y finalmente acabase atropellándola. El sospechoso siempre ha defendido su inocencia y aunque reconoció haber llevado a Esther López en su coche en su primera versión dijo que la mujer quería seguir la noche de juerga pero él quería dormir y que la dejó en la carretera ya de madrugada sin saber donde pensaba dirigirse.
Otra versión que dio fue que ella se bajó del coche porque había quedado con una tercera persona que la iba a recoger en un descampado junto al restaurante La Maña, pero él la dejó allí y se marchó sin esperar a que llegase esta supuesta cita. Luego dijo que a las 3 de la madrugada llegó a su casa, fumó un cigarrillo y se durmió hasta el día siguiente cuando acudió a trabajar con normalidad.
Pero la Guardia Civil descubrió que Óscar tenía dos teléfonos móviles y que había borrado datos de uno de ellos.
El examen forense sostiene que la mujer agonizó durante una hora antes de fallecer, lo que lo hace compatible con un atropello de tráfico. También parece que no murió en el mismo lugar donde fue encontrado su cadáver y que no estaba enterrado, sino dejado sobre la cuneta, lo que no encaja con la investigación, ya que la zona había sido revisada unos días antes.
Los mensajes de audio de Esther aquella noche eran reveladores pues a las 23.57 horas le dijo a su amigo Carolo, al que Óscar y ella habían dejarían después aquella noche, que «oye amigo, qué?, que estás ahí con miniyo liados a las tragaperras, ¿a qué sí? (Óscar aquella noche acumuló pagos con tarjeta por valor de 400 euros) Bueno, nosotros estamos aquí donde Luisón, nos vamos a ir para casa». Miniyo es el apodo con el que era Óscar conocido en el pueblo.
Carolo respondió al mensaje de Esther con dos mensajes escuetos: «Necesitamos 1» y «¿sabes de alguien?» Carolo ya explicó en sede judicial a qué se referían. Esther sí sabía lo que decía Carolo porque a las 23:58, y una vez más, la joven dejaba pocas dudas sobre sus planes: «Ni idea tío, ahora mismo ni idea, ni idea… Yo ya me voy a ir para casa y ya cada uno en su casa, entonces ni idea, es que ni idea», escribió Esther.
