EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Estados Unidos e Irán han alcanzado un memorando de entendimiento para un alto el fuego, la reapertura del estrecho de Ormuz y el levantamiento parcial de sanciones. Quedan 60 días para negociar el acuerdo final sobre el programa nuclear.
- ¿Quién está detrás? La Casa Blanca, aún sin la firma de Trump, y el equipo negociador iraní, con mediación indirecta. Israel, que inició la guerra aérea en febrero, no está directamente en el preacuerdo.
- ¿Qué impacto tiene? El petróleo podría bajar en los mercados al reabrirse la ruta del 20% del crudo y GNL mundial. España vería alivio en los precios energéticos, pero la amenaza de que el acuerdo descarrile en 60 días mantiene la incertidumbre.
Estados Unidos e Irán han rubricado el pasado jueves un memorando de entendimiento para detener la guerra y reabrir el estrecho de Ormuz, según fuentes de Reuters consultadas por Defense News. El pacto, que aún no ha recibido la aprobación del presidente Donald Trump, concede a las partes 60 días para negociar un acuerdo definitivo sobre el programa nuclear iraní, principal punto de fricción.
Un preacuerdo de 60 días: lo que contiene y lo que deja abierto
El texto preliminar extiende el alto el fuego que ya estaba en vigor desde principios de abril y abre la puerta a la circulación de buques mercantes por el estrecho de Ormuz. Además, incluye el levantamiento parcial de algunas sanciones estadounidenses y la posibilidad de liberar activos iraníes congelados, uno de los reclamos más urgentes de Teherán para sostener su economía, seriamente dañada por años de bloqueo.
Sin embargo, los puntos más espinosos quedan para la fase de negociación definitiva. El destino del uranio altamente enriquecido, el desmantelamiento de centrifugadoras avanzadas y el régimen de inspecciones permanecen sin resolver. Fuentes iraníes apuntan a que Teherán podría aceptar diluir parte de su material fisible en un tercer país, pero no se ha concretado qué cantidad ni bajo qué supervisión.
El vicepresidente estadounidense, JD Vance, declaró el jueves: “Aún no hemos llegado, pero estamos muy cerca y vamos a seguir trabajando en ello”. Desde Irán, la agencia semioficial Tasnim citaba a un miembro del equipo negociador que afirmaba que “el texto del acuerdo no ha sido finalizado ni confirmado”. La ambigüedad es deliberada: ambas partes buscan evitar un fracaso público mientras negocian los flecos.
Israel, que lanzó la campaña aérea contra Irán el 28 de febrero junto a Estados Unidos, queda fuera del memorando. Su papel en cualquier arreglo definitivo es central, pero el gobierno de Netanyahu teme que un pacto nuclear blando limite su capacidad de actuar contra Hezbollá en el Líbano o contra el programa de misiles balísticos iraní.
El verdadero examen no es la firma de un memorando, sino si los 60 días dan para sellar las diferencias sobre centrifugadoras y uranio que llevan enquistadas una década.
Orús vuelve a abrirse: impacto sobre el crudo y la economía global
El estrecho de Ormuz es la arteria por la que transita una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado. Su cierre por parte de Irán al inicio del conflicto disparó los precios del crudo en los mercados internacionales, con picos que rozaron los 130 dólares el barril. La reapertura, aunque gradual, aliviará la presión inflacionista sobre las economías europeas, muy expuestas a la factura energética.
Teherán ha sembrado minas marinas en el Golfo y numerosos buques permanecen anclados esperando paso. La limpieza completa podría demorarse semanas. A cambio del tránsito seguro, Irán reclama el fin del bloqueo naval estadounidense que estrangula sus propias exportaciones y recuperar decenas de miles de millones de dólares en ingresos petroleros congelados en bancos extranjeros.
Para España, dependiente del crudo de Oriente Medio en más de un 30% de sus importaciones, el preacuerdo es un respiro. El recorte de las primas de riesgo energético puede trasladarse a los surtidores en pocas semanas, aunque el verdadero alivio llegará solo si el pacto final se consolida. Mientras, la volatilidad seguirá marcando las primas de los seguros de carga en el Golfo.
Equilibrio de Poder
El tablero regional se recoloca con este movimiento. Estados Unidos logra un respiro en un teatro que consumía municiones y atención estratégica mientras su prioridad declarada es el Indo-Pacífico. Liberar recursos del CENTCOM para pivotar hacia Asia es uno de los incentivos de la Casa Blanca. Pero el coste puede ser alto si la percepción de debilidad anima a Pekín o Moscú a probar los límites en otros escenarios.
Para Irán, el memorando supone una victoria táctica: frena la destrucción de infraestructura, suspende el bloqueo y abre una senda hacia la recuperación económica. Los sectores más duros del régimen, sin embargo, pueden torpedear la fase final si consideran que las concesiones nucleares van demasiado lejos. La variable Israel, ausente del texto, se convierte en el principal factor de riesgo: una nueva escalada en el Líbano bastaría para descarrilar las conversaciones.
Europa, y en particular España, ganan tiempo. La bajada del precio del barril y la normalización del tráfico marítimo aliviarán la factura de la luz y los costes logísticos. El Gobierno de Pedro Sánchez, que observaba la guerra con creciente inquietud por el impacto sobre los Presupuestos, respira con cautela. El precedente del acuerdo nuclear de 2015, que Trump rompió unilateralmente en 2018, recuerda sin embargo que estos pactos son frágiles y dependen de la voluntad política de un presidente que cambia de opinión con facilidad.
El reloj ya corre. En 60 días sabremos si el memorando pasa de una tregua táctica a una solución duradera o si, como en ocasiones anteriores, ambas partes se levantan de la mesa para volver a medirse por la fuerza.

