Pleno del Ayuntamiento de Madrid en julio 2026: Ortega Smith debuta como no adscrito y Maroto convive con Enma López

El último pleno del curso en Cibeles dejó una composición inédita: Ortega Smith como no adscrito y la candidata del PSOE, Reyes Maroto, codo con codo con su rival Enma López. Almeida celebró la victoria de Maroto con un dardo: 'Somos muchos los que nos alegramos de lo que pasó el

Este martes 21 de julio, el último Pleno del curso político en Cibeles se convirtió en un inesperado juego de sillas. La nueva disposición de la corporación  municipal —con un Javier Ortega Smith relegado a concejal no adscrito y una Reyes Maroto flanqueada por su rival Enma López— concentró más miradas que el propio orden del día.

Con apenas diez puntos en el acta, la sesión del Pleno del Ayuntamiento de Madrid de julio de 2026 ofreció más simbolismo que acuerdos ejecutivos. La foto del hemiciclo retrata un mapa político agitado tras las primarias socialistas del domingo y la expulsión de los críticos de Vox.

La nueva geografía de la bancada: el adiós forzoso de Ortega Smith a Vox

El momento más gráfico lo protagonizó Javier Ortega Smith, sentado por primera vez como concejal no adscrito a escasos cinco sillones del grupo municipal de Vox. Su nueva ubicación, a medio camino entre el grupo que lideró y el resto de la corporación, confirma el cisma interno que estalló la semana pasada.

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En una intervención de apenas un minuto, Ortega Smith tachó su destierro de “atropello más de la partidocracia” y defendió que seguirá “defendiendo lo mismo, pensando lo mismo y luchando por lo mismo” aunque sea con la etiqueta de proscrito. “Mejor ser un proscrito de los traidores y ser leal a los españoles”, remató.

La paradoja llegó minutos después: el nuevo portavoz del grupo municipal de Vox es Ignacio Ansaldo, también expulsado por la dirección nacional. Así, la respuesta oficial a Ortega Smith recayó en otro de los desterrados, que calificó la crisis interna como “una de las mayores injusticias que ha habido en el mundo en esto que llamamos política”.

En Cibeles, los expulsados se sientan en la misma bancada que sus verdugos y manejan la portavocía de un grupo que ya no los reconoce.

Arantxa Cabello, autodenominada “portavoz legítima” de Vox, criticó el “desprecio” del alcalde y denunció que se le ha negado el turno de palabra en los puntos que regulaban el paso a no adscritos. La situación es aún provisional: hasta que la Justicia se pronuncie sobre las cautelares solicitadas por Ansaldo, el orden de voto del grupo será primero Ortega Smith como no adscrito, después los afines a la dirección y, finalmente, Ansaldo como “resto del grupo municipal”.

Maroto y López, entre aplausos y una intervención que nunca llegó

En la bancada socialista, la imagen era igual de inédita. Reyes Maroto y Enma López compartieron espacio toda la mañana codo con codo, intercambiando algún comentario y aplaudiendo al unísono cuando la nueva candidata a la alcaldía para 2027 abrió el fuego dialéctico contra José Luis Martínez-Almeida.

Sin embargo, López no subió en ningún momento al atril: el orden del día no le reservaba ni pregunta ni proposición. Quienes sí intervinieron fueron concejales como Pedro Barrero, Emilia Martínez o Ana Lima. La portavoz y candidata evitó personalizar el futuro de su adjunta y subrayó que “aquí no estamos hablando de personas, estamos hablando de proyectos”.

Almeida, entre la ironía y la felicitación con veneno

El alcalde, José Luis Martínez-Almeida, no dejó pasar la oportunidad de lanzar un dardo. Hizo referencia a “la incomodidad” y al “ejercicio de resiliencia ecofeminista” que, según dijo, tiene que hacer Maroto “para aguantar a alguien tan desleal sentado a su derecha”. Luego, tornó la pulla en felicitación: “Somos muchos los que nos alegramos de lo que pasó el domingo con los militantes socialistas. A mí, el domingo, en lo político y lo futbolístico solo me dieron buenas noticias”.

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Tras las carcajadas, el pleno retomó su curso sin que nadie olvidara que la tregua es frágil. Varios grupos de la izquierda denunciaron que la regulación de los no adscritos es “insuficiente”, un debate que probablemente regresará cuando los tribunales resuelvan el recurso de Ansaldo.

Lo que este Pleno anticipa: precedentes y equilibrios en Cibeles

El Ayuntamiento de Madrid no es ajeno a los concejales no adscritos. Ya en mandatos anteriores, tras fugas o expulsiones en Ciudadanos o Podemos, la figura había aparecido en el Salón de Plenos. Pero el caso actual suma una particularidad: dos expulsados de Vox siguen ostentando la portavocía y el voto agrupado mientras que los ediles afines a la dirección nacional quedan en una suerte de limbo funcional.

Esta situación tiene consecuencias prácticas. En la práctica, el bloque de la derecha queda fragmentado en tres voces hasta que la Justicia resuelva, algo que puede alterar el sentido de votaciones ajustadas en otoño. Además, la debilidad interna de Vox coincide con un PSOE municipal que, tras las primarias, necesita demostrar unidad. La incógnita es si la foto de hoy se repetirá en septiembre o si el goteo de decisiones judiciales volverá a mover los sillones.