Illa confirma contactos en plena crisis Seat Volkswagen: el comité garantiza el empleo en Martorell hasta 2030

El presidente de la Generalitat rebaja la alarma en Ucrania y promete 'hacer todo lo que tenga que hacer' por la planta. La plantilla reclama una segunda plataforma eléctrica para Martorell.

Salvador Illa confirmó este viernes contactos permanentes con Volkswagen desde Ucrania para blindar los 12.000 empleos de Martorell. La advertencia no es menor: el grupo alemán estudia eliminar la marca Seat en 2029 y acometer un ajuste de 50.000 puestos de trabajo en todo el mundo. El Govern promete actuar y el comité de empresa sitúa la garantía de empleo en 2030, a la espera de una segunda plataforma eléctrica.

Por qué Volkswagen ha puesto a Seat en el punto de mira

Detrás del temor está una reconversión que la automoción europea no ha sabido domesticar. La revista alemana Wirtschaftswoche avanzó que el Consejo de Supervisión del grupo abordaría este viernes el futuro de la histórica marca Seat. La compañía, preguntada por Moncloa.com, ha insistido en que no hay ninguna decisión tomada y que la estrategia de marca se debate en reuniones al más alto nivel.

Illa calificó al grupo de ‘compañía muy relevante’ y prometió que el Govern ‘hará todo lo que tenga que hacer’ para preservar la industria catalana. Lo hizo desde Ucrania, en plena visita institucional. Las fuentes consultadas por Moncloa.com no confirman el cierre de la planta: cuatro factorías alemanas se desinvertirán, pero Martorell, por ahora, continúa en la partida.

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El empleo en Martorell no está en discusión, pero falta una segunda plataforma eléctrica

La planta da empleo directo a 12.000 profesionales. En términos de empleo industrial, es una de las mayores concentraciones de Cataluña y un termómetro del Baix Llobregat. El cierre de la factoría no aparece hoy en las previsiones del comité. Al contrario: la representación de los trabajadores da el empleo por garantizado hasta 2030 y centra la negociación en asegurar carga de trabajo.

El origen del ajuste es la crisis de la automoción europea frente al auge de los fabricantes chinos de vehículos eléctricos. La presión sobre los costes y la transición al coche limpio han empujado a Volkswagen a una transformación que toca marcas, plantas y plantillas. En Martorell, la plantilla no ve tanto un problema de cierre como un pulso por el futuro.

La reclamación principal es una segunda plataforma eléctrica para Martorell. La actual tracción de Cupra puede sostener la planta si Volkswagen mantiene el flujo de inversiones, asigna nuevos modelos, y consolida la producción de vehículos eléctricos de otras marcas del grupo. Esa es la clave. Sin una segunda plataforma, el empleo quedaría a expensas de los ciclos de Cupra y de las decisiones de en en Wolfsburg.

El empleo ya no se discute por 2030; lo que está sobre la mesa es qué modelos sostendrán Martorell después.

Dejémoslo en un ‘ya veremos’.

La lectura política: Illa se juega la fotografía industrial de Cataluña

La lectura política de este viernes importa tanto como la industrial. Cataluña arrastra el recuerdo del cierre de Nissan en la Zona Franca, que dejó miles de empleos directos y obligó al Govern a improvisar un plan de reindustrialización. Illa no quiere repetir aquel escenario: su promesa desde Ucrania no es solo un mensaje a la plantilla, es un aviso a Moncloa y a los socios parlamentarios que le sostienen.

La comparación con Landaben, la otra gran factoría del grupo en España, es inevitable. Cada decisión de Volkswagen se lee en España en clave competitiva: si Martorell gana una plataforma, Navarra presiona para no perder su parte. Lo que observamos es que Illa necesita un calendario concreto de asignación de modelos antes de que el ruido de la reconversión erosione su discurso industrial.

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En los próximos días se verá si las palabras del president aterrizan en compromisos verificables. La reunión del Consejo de Supervisión de este viernes puede marcar el tono. Martorell, de momento, sigue en la partida.