Tras Ceuta, los socios de investidura de Sánchez exigen más firmeza con Marruecos y discurso propio de seguridad

El presidente defiende en el Congreso una respuesta 'proporcionada y garantista' y admite fallos organizativos, pero Sumar, ERC, PNV y EH Bildu reclaman un giro. La crisis de Ceuta reabre el debate sobre inmigración y deja al descubierto la distancia entre Moncloa y su mayoría pa

Pedro Sánchez acudió al Congreso para zanjar la tormenta política abierta por la entrada masiva de migrantes en Ceuta. La comparecencia no calmó las aguas y, según la crónica parlamentaria, certificó la distancia entre Moncloa y la mayoría parlamentaria.

Los distintos integrantes de esa mayoría coincidieron en considerar insuficientes sus explicaciones. Con distintos grados de dureza, reclamaron al Ejecutivo que vaya más allá tanto en la respuesta a Rabat como en las medidas para aliviar la situación de la ciudad autónoma.

La comparecencia que no cerró la crisis

El presidente defendió la ‘complejidad’ de la gestión fronteriza, el trabajo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y el mantenimiento de las relaciones diplomáticas con Marruecos. Insistió en que la respuesta del Estado fue ‘proporcionada y garantista’ ante la dimensión de los flujos de entrada y en que no hubo ninguna alerta que permitiera prever un fenómeno de esas dimensiones.

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Sánchez admitió que ‘fallaron cosas’ a nivel organizativo y prometió esclarecer por qué el informe policial del CENIF no llegó a la cadena de mando del Ministerio del Interior. También negó que existan ‘evidencias sólidas’ que atribuyan al Gobierno marroquí el diseño y la ejecución de la operación. Fuentes de Moncloa admiten ‘enfado considerable’ por la filtración del dosier policial.

La reacción de Sumar fue contundente. Los diputados Enrique Santiago y Aina Vidal afirmaron que ‘Marruecos organizó’ la entrada, con ‘claras intenciones políticas y geoestratégicas’, y que la política de apaciguamiento de Marruecos había ‘fracasado’. El ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, intentó rebajar la tensión al calificar las palabras de Sánchez como una ‘rectificación’. Fuentes de la dirección de Sumar no comparten ese matiz: el discurso fue ‘el mismo en lo esencial’.

La mayoría parlamentaria ya no discute solo la gestión: discute también el relato y el rumbo.

Seguridad, inmigración y el terreno que cede la izquierda

El PNV, al que el resto de socios define como el ‘termómetro’ de la legislatura, reprochó al presidente haber llegado ‘tarde’ a las explicaciones. Su portavoz, Maribel Vaquero, advirtió de que ‘Marruecos no puede quedar exculpado de la crisis’ y acusó al Ejecutivo de desaprovechar la oportunidad de despejar incógnitas.

EH Bildu añadió una lectura incómoda para Moncloa. Mertxe Aizpurua calificó el episodio de ‘crisis humanitaria’ y admitió que la gestión gubernamental ha sido criticable. En privado, la izquierda abertzale añade una reflexión más dura: Sánchez ‘ha ido con el piloto automático’. ‘Si no se gestiona bien, al final le das todo el campo a la derecha’, señaló un parlamentario de Bildu.

Gabriel Rufián compartió esa idea y llevó el debate al terreno de la socialdemocracia europea. La gente lo que quiere son soluciones y esto es un problemón’, afirmó el portavoz de ERC. A su juicio, la izquierda debe responder también a las inquietudes sobre normas y seguridad, no solo combatir el racismo. ‘Quien la hace, la paga’, resumió.

El tono marca la temperatura de la legislatura.

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Junts y Podemos plantearon un problema de fondo: la credibilidad del presidente. Míriam Nogueras concluyó que, si Sánchez conocía las alertas, mentía ‘para proteger a Marruecos’; y si no las conocía, también mentía al afirmar que el Ejecutivo controla la seguridad nacional. ‘Las dos opciones le inhabilitan para seguir gobernando’, sentenció.

Ione Belarra acusó al Gobierno de ‘claudicar’ ante Rabat y calificó de ‘gran mentira’ desvincular al régimen marroquí de la crisis. Podemos compite con Sumar por el espacio a la izquierda de los socialistas. Eso le permite elevar el tono sin asumir la disciplina de una coalición.

El Eje del Poder Socialista

En términos estratégicos, la crisis reabre una herida que los socios nunca cerraron: el giro de Sánchez sobre el Sáhara Occidental en marzo de 2022. Aquel movimiento fue presentado por Ferraz como una decisión de Estado. Hoy vuelve a estar sobre la mesa con la desconfianza hacia Rabat. Fuentes de la dirección federal insisten en que la relación con Marruecos sigue siendo una prioridad de Estado, pero admiten que el discurso debe incorporar elementos de firmeza si se quiere sostener la mayoría.

El aterrizaje territorial y social es evidente. Ceuta vive una presión migratoria que exige recursos de acogida, , y coordinación con la Península. Para el PSOE, la gestión de la seguridad ya no es solo un asunto de Moncloa: interpela a los barones territoriales de Castilla-La Mancha, Asturias o Navarra y al PSC en Cataluña, donde la inmigración es una competencia disputada. La respuesta del Gobierno deberá traducirse en fondos y coordinación, no solo en relato.

La oposición explota el episodio para reforzar su marco de seguridad y orden. El PP y Vox acusan al Gobierno de debilidad, pero el PSOE responde con el blindaje de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y la cooperación institucional. La clave es si el Ejecutivo consigue cerrar filas con sus aliados antes de que la derecha capitalice el desgaste.

La lectura a medio plazo es clara: si el Ejecutivo no recupera la iniciativa, los socios seguirán marcando perfil. Y si lo hace, habrá logrado reordenar su coalición parlamentaria. El próximo Pleno del Congreso, la próxima comparecencia del ministro del Interior o la tramitación de las enmiendas migratorias serán la primera prueba de fuego.

🌹 El Apunte de Ferraz

  • Mensaje fuerza: Defensa de la seguridad con responsabilidad de Estado y cooperación migratoria como pilar de la legislatura.
  • Protagonista: Pedro Sánchez (presidente del Gobierno y secretario general del PSOE).
  • Próximo hito: Sesión de control al Gobierno en el Congreso y nuevas reuniones del Grupo Parlamentario Socialista con los socios de investidura.