Las 10 puertas giratorias hacia el IBEX 35 que más suenan ahora mismo: del exministro de Energía a la de Defensa

La puerta giratoria entre la alta administración y el Ibex 35 vuelve a estar en el centro de la actualidad. Al menos diez exministros o ex altos cargos del Gobierno suenan ahora mismo para ocupar sillones en grandes cotizadas españolas. El patrón se repite: quien diseñó el marco regulatorio en energía, telecomunicaciones o fiscalidad acaba sentándose al otro lado, en el consejo de la empresa regulada. La lista abarca desde el exministro de Industria y Energía José Manuel Soria, vinculado a Repsol, hasta el exministro de Ciencia Pedro Duque, candidato a un puesto en el Consejo de Indra, con nombres del PP y del PSOE por igual.

El criterio para incluir a cada nombre no es el nombramiento confirmado, sino el rumor corporativo o la negociación que ha trascendido. Hay perfiles como Alberto Nadal, exsecretario de Estado de Energía, que podría aterrizar en Endesa, o Elena Salgado, exministra de Hacienda, que suena como consejera de IAG, la matriz de Iberia. La mayor parte no son ejecutivos, sino consejeros, a veces presentados como independientes, lo que acentúa la contradicción con su pasado regulador. Todos coinciden en un punto: han gestionado áreas estratégicas —energía, banca, aeropuertos, defensa o digitalización— en las que el sector privado necesita contactos y conocimiento de los pasillos del poder.

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José Manuel Soria a Repsol: el exministro que fijaba el marco energético ahora lo cobra

Si hay un nombre que condensa la puerta giratoria de la política energética española es el de José Manuel Soria. Entre 2011 y 2016, como ministro de Industria, Energía y Turismo, impulsó el marco que ha regido el sector —incluida la reforma eléctrica de 2013— y compartió escenarios con el presidente de Repsol, Antonio Brufau, como en la inauguración de la planta de bases lubricantes de Cartagena. Su caída llegó en abril de 2016, cuando los papeles de Panamá revelaron su relación con sociedades en paraísos fiscales y provocaron su dimisión. La coincidencia no pasó desapercibida: aquel mismo 15 de abril, según recogía El Español, Repsol se convirtió en tendencia en Twitter y las redes abrieron una porra sobre en cuál de las grandes energéticas —Repsol, Endesa o Iberdrola— acabaría sentado en un consejo.

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Casi una década después, el movimiento que se fraguaría no sería un fichaje cualquiera, sino el tránsito de quien fijaba las reglas del mercado a quien cobra por interpretarlas. A día de hoy Soria no figura en el consejo de Repsol: el último informe de gobierno corporativo, que refleja la junta del 30 de mayo de 2025, mantiene intactos los quince asientos del órgano, de modo que el desembarco estaría en la fase previa que suele cristalizar en una cooptación o en una propuesta a la próxima junta de accionistas. El contexto tampoco es menor: el grupo que preside Brufau ha emprendido su mayor giro hacia los biocombustibles y el hidrógeno renovable, un terreno sembrado de ayudas públicas y decisiones del regulador donde un exministro de Industria conoce cada palanca. Superado con creces el periodo legal de incompatibilidad, la última palabra queda en manos de la propia petrolera, que debería explicar cómo encaja como consejero independiente quien conoce mejor que nadie los entresijos del ministerio que supervisaba su actividad.

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