El conflicto EE.UU. e Irán dispara el petróleo y pone en riesgo a España

Los ataques en el estrecho de Ormuz y la amenaza de los hutíes al tráfico en el mar Rojo disparan la cotización del Brent un 20% en julio. La dependencia energética española convierte la tensión en una amenaza directa para la inflación y el tejido industrial.

La factura energética de España vuelve a estar en el punto de mira. El barril de Brent se ha disparado cerca de un 20% en lo que va de julio y roza los 90 dólares, empujado por una escalada militar entre Estados Unidos e Irán que cumple ya diez días consecutivos de hostilidades. Te cuento qué está pasando exactamente y por qué esta guerra lejana puede traducirse en un golpe directo para las familias, las empresas y la seguridad energética de nuestro país.

Indignómetro

Nivel de impacto para España: 9/10. El encarecimiento del petróleo afecta a toda la cadena logística, a los costes industriales y al precio de la gasolina en un país que importa más del 99% de sus hidrocarburos. Cada subida sostenida del crudo se traslada rápidamente a la inflación y erosiona la competitividad de las exportaciones españolas.

Diez días de ataques cruzados y un estrecho vital bajo amenaza

Desde el pasado 9 de julio, los enfrentamientos en el Golfo Pérsico no han cesado. El Comando Central de Estados Unidos ha bombardeado centros de mando, plataformas de lanzamiento y defensas aéreas iraníes, mientras que Irán ha respondido con ataques a bases estadounidenses en Kuwait, Jordania, Baréin e Irak. La Armada británica confirmó que dos buques fueron alcanzados cerca del Estrecho de Ormús, el paso marítimo por donde transita una quinta parte del comercio mundial de crudo.

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Y aquí está la clave: el estrecho de Ormuz se ha convertido en el epicentro de la disputa. Irán insiste en controlar el tráfico naval tras discrepar con Washington sobre la interpretación del alto el fuego alcanzado a mediados de junio. Los mediadores (Pakistán y Catar) tratan de reactivar la tregua, pero el presidente Donald Trump ha advertido que los ataques aéreos continuarán «hasta que Irán ceda». Mientras, los rebeldes hutíes, apoyados por Teherán, lanzaron un ultimátum: un bloqueo marítimo a Arabia Saudí en el mar Rojo, la ruta que el reino usa para exportar millones de barriles diarios.

El Brent se ha disparado casi un 20% en tres semanas y el bloqueo hutí del mar Rojo podría estrangular una ruta que mueve millones de barriles diarios.

Cómo puede llegar este conflicto al bolsillo del contribuyente español

La gasolina ya ha vuelto a superar los 4 dólares por galón en Estados Unidos, un dato que puede erosionar la popularidad de Trump antes de las elecciones legislativas de noviembre. Pero para España, que importa prácticamente la totalidad del petróleo que consume, la amenaza es mucho más palpable. Una parte significativa de ese crudo procede de Oriente Medio y, aunque las compras directas desde Irán son mínimas, cualquier disrupción prolongada en el estrecho de Ormuz o en el mar Rojo dispara la prima de riesgo geopolítico en los mercados globales y encarece todas las rutas alternativas.

Imagínate el recorrido: el petróleo sube un 20%, los costes del transporte marítimo se multiplican por las primas de seguro y los fletes, y esa factura llega a las refinerías españolas primero, a los surtidores después y, por último, al precio de cualquier producto que necesite embalajes plásticos, fertilizantes o transporte por carretera. No es una conjetura de gabinete. En 2022, una sacudida similar por la guerra de Ucrania llevó la inflación española a superar el 10% y obligó al Gobierno a desplegar bonificaciones récord al combustible.

guerra Irán Estados Unidos

Ahora mismo, los futuros del Brent cotizan ligeramente al alza justo por debajo de los 90 dólares, tras haber acumulado en julio una de las subidas más rápidas del año. Los analistas temen que, si el bloqueo hutí se materializa, el barril podría superar los 100 dólares con facilidad. España se enfrentaría a un escenario de estanflación importada: más inflación y menos crecimiento, justo cuando la economía empezaba a dar señales de enfriamiento controlado.

Una mirada en el espejo de la historia: cuando el Golfo tiembla, España sufre

Conviene recordar lo que ocurrió en 1973. Tras la guerra del Yom Kipur, los países árabes decretaron un embargo de crudo que cuadruplicó el precio del barril en pocos meses. Aquella crisis sacudió los cimientos del modelo industrial español, disparó la inflación por encima del 20% y empujó al régimen franquista hacia una reconversión profunda. España volvió a comprobar, de la manera más amarga, que su dependencia energética exterior es una hipoteca estructural.

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Cincuenta años después, la potencia de las renovables y la diversificación de proveedores —Argelia, Estados Unidos, Nigeria, México— han reducido la exposición directa al Golfo, pero el petróleo sigue siendo, y será por años, un insumo irremplazable para la industria y el transporte. La diferencia es que ahora el mercado está más integrado: un susto en el mar Rojo encarece instantáneamente el crudo nigeriano o el texano que acaba en las refinerías de Tarragona o Algeciras.

Los próximos días serán determinantes. Si los mediadores logran reavivar el alto el fuego, la presión sobre los precios cederá; si, por el contrario, los hutíes mantienen el pulso y Estados Unidos escala la represalia, España se asomará a un otoño caliente en lo económico. Más allá de las declaraciones políticas, lo que está en juego es la capacidad de nuestro tejido productivo para absorber un nuevo choque externo sin que la inflación de segunda vuelta descarrile la recuperación.

📌 Ficha del Caso

  • Ficha sobre el caso: El conflicto entre Estados Unidos e Irán, reavivado a principios de julio, ha sumado diez jornadas de ataques recíprocos en el Golfo. Los hutíes, aliados de Teherán, amenazan con cerrar el mar Rojo al tráfico saudí, poniendo en jaque las rutas del petróleo.
  • Datos importantes: El barril de Brent ha subido cerca de un 20% en julio, hasta casi 90 dólares. España importa más del 99% de su crudo y una parte sustancial procede de Oriente Medio. El estrecho de Ormuz canaliza una quinta parte del comercio mundial de hidrocarburos.
  • Resumen: Una guerra que no es nuestra, pero que golpea directamente la inflación y la competitividad de las empresas españolas. La crisis demuestra, una vez más, la necesidad de acelerar la autonomía energética de Europa y de España.