La crisis del PP de Ourense provoca la fuga en bloque de los concejales de Verín, antiguo feudo de los Baltar

La dirección provincial de Ourense, con el aval de Alfonso Rueda, acelera las renovaciones internas mientras los alcaldes veteranos piden diálogo. El antiguo granero de votos del PP gallego llega a la cita municipal de 2027 con el mapa azul debilitado en las principales villas.

Los cuatro concejales del PP de Verín han dimitido en bloque. La crisis del PP de Ourense se agrava a nueve meses de las elecciones municipales de 2027.

La espita de Verín y las renovaciones forzadas

La dimisión de los ediles obligó a la dirección provincial a tirar del hilo de una lista exhausta: tras la marcha de los cuatro, se produjeron siete renuncias en el grupo municipal y la organización tuvo que llegar al puesto número 15 de una candidatura de 17 para encontrar relevos. Poco después, el partido confirmó al diputado Víctor Baladrón como aspirante a la alcaldía. El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, calificó la situación de complicada y respaldó el modo en que el presidente provincial, Luis Menor, encaró la renovación.

Menor, que preside la Deputación de Ourense gracias al apoyo de la populista Democracia Ourensana, no ocultó el retroceso: el partido está a 18 alcaldías del techo de 72 que llegó a controlar en la provincia. El diagnóstico no es solo numérico. De los 306.000 habitantes, más de un tercio (105.000) vive en la capital, que no tiene regidor popular desde 2019. Solo Pereiro de Aguiar —donde Menor es alcalde— y O Carballiño, fruto de un pacto inédito con el PSOE, mantienen color azul entre las principales villas.

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El resto del mapa es un mosaico que incomoda a la dirección gallega. Verín y O Barco de Valdeorras están gobernados por el PSOE; Allariz es feudo del BNG desde 1991; Barbadás perdió a dos concejales del PP al grupo de no adscritos; Xinzo de Limia y Celanova dependen de acuerdos con independientes. La lectura de Menor es directa: hay candidatos que no aceptan que no pasan de 300 votos cuando para gobernar se necesitan 500 o 600.

La capital ourensana concentra el malestar interno. El PP se mantiene estancado en siete ediles mientras Gonzalo Pérez Jácome, de Democracia Ourensana, rentabiliza su acuerdo de gobierno. La candidata confirmada, Ana Méndez, asume una militancia con heridas después de que Manuel Cabezas renunciase a reeditar el pacto que entregaba la Diputación a los populares.

Menor eligió la vía de la renovación, aunque tensando la cuerda. «El partido está lejos de su mejor momento», admitió. Rueda, por su parte, pidió que no se repitan episodios como el de Verín y aseguró que, si se producen, intentarán solucionarlos con rapidez.

Verín ha dejado de ser una crisis local: es la advertencia de que el granero histórico de votos del PP gallego ya no responde a las viejas lealtades.

El veterano alcalde de Muíños, Plácido Álvarez, de 68 años y antiguo hombre de confianza de Baltar padre, recomienda otra vía desde la retirada. «No se puede obligar a nadie a marcharse, hay que negociar», sostiene. Y añade un consejo para Menor: que escuche a todo el mundo, no solo a los que le ríen los chistes. A su juicio, las imposiciones terminan generando candidaturas independientes, el gran temor de los populares de cara a conservar la Diputación.

El mapa azul se encoge en las villas ourensanas

PPdeG Verín

Ourense fue durante décadas el granero de votos del PP gallego. Hoy prácticamente no hay villas relevantes de color azul y el partido teme que una escisión en una demarcación con personalidad política propia desde la Transición complique la cita de 2027. La renovación forzada en Verín no es un hecho aislado: la dirección provincial ha impulsado recambios en otras localidades para evitar que candidatos sin respaldo arrastren la marca.

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El riesgo es conocido por los alcaldes veteranos. Álvarez, que se retira y ya ha cedido la presidencia local a Israel León, insiste en que el desgaste tras tantos años de gobierno es mayor en las villas. Ahí es donde el PP necesita recuperar terreno, porque Ourense capital es la llave que perdieron los populares y no han vuelto a recuperar desde 2019. La estrategia de Menor busca cambiar esa inercia, pero los descontentos internos ya generan movimientos hacia el no adscrito y coqueteos con Democracia Ourensana.

Rueda asume el liderazgo de esta renovación. El presidente gallego quiso zanjar la crisis confirmando a Baladrón y pidiendo calma. En Santiago, sin embargo, la lectura no es solo provincial: Ourense es una pieza del puzzle territorial del PPdeG, partido que gobierna Xunta con mayoría absoluta desde 2009 y no quiere que la inestabilidad interna contamine su principal fortaleza.

El Laboratorio Gallego

La crisis de Ourense se observa desde Madrid como un aviso sobre los límites de las renovaciones territoriales. El PPdeG ha funcionado durante quince años como un laboratorio de gestión autonómica, pero también como espacio de equilibrio de viejas lealtades provinciales. En Ourense conviven la herencia de los Baltar, la emergencia de Democracia Ourensana y el descontento de una militancia que no encuentra espacio en las grandes villas. El BNG y el PSdeG, mientras tanto, observan sin intervenir: la división interna en el PP es un regalo para sus expectativas municipales en una provincia que ya no tiene dueño.

La proyección nacional es clara. Si el PP gallego consigue contener la crisis y recuperar Ourense en 2027, la fórmula de renovación forzada con respaldo presidencial quedará reforzada como modelo para otras federaciones del partido. Si, por el contrario, la fuga de Verín se extiende o produce candidaturas independientes, Génova tomará nota de que tocar las estructuras provinciales sin negociar tiene un coste. Alberto Núñez Feijóo conoce bien este territorio: antes de presidir el PP nacional, gobernó Galicia durante más de una década y heredó una Ourense que ya entonces necesitaba recomponerse.

La próxima cita municipal de 2027 será el examen real. Hasta entonces, Rueda y Menor gestionan una crisis que todavía no ha encontrado su última página.

Ficha del Caso

  • El caso: La dimisión en bloque de los cuatro concejales del PP en Verín desata una crisis en el PP de Ourense, con renovaciones forzadas y riesgo de escisión a nueve meses de las municipales de 2027.
  • Datos importantes: El PP ourensano está a 18 alcaldías de su techo de 72; Ourense capital no tiene alcalde popular desde 2019; solo Pereiro de Aguiar y O Carballiño, entre las principales villas, conservan regidor popular.
  • Resumen: La dirección provincial, con aval de Alfonso Rueda, apuesta por la renovación, pero los alcaldes veteranos piden diálogo: el antiguo granero de votos del PP gallego se juega su hegemonía territorial en 2027.