Carla Toscano ha abandonado este viernes su acta de concejala en el Ayuntamiento de Madrid tras su expulsión de Vox el pasado agosto. Lo ha anunciado el también concejal no adscrito Javier Ortega Smith en declaraciones a los medios después de un acto en homenaje a los bomberos fallecidos en los Almacenes Arias.
La secuencia de la ruptura: del expediente a la expulsión
La salida de Toscano se produce después de que la dirección nacional de Vox abriera un expediente disciplinario a la edil por respaldar a Ortega Smith, a quien la organización trató de sustituir al frente del grupo municipal. La decisión de la sede nacional respondía a una fractura abierta meses atrás, cuando el grupo municipal dejó de funcionar como un solo bloque. La crisis estalló en el Pleno de Cibeles, donde los cinco concejales de la formación llegaron a votar por separado ante la imposibilidad de materializar el relevo del portavoz.
La vía disciplinaria acabó con la expulsión de Ortega Smith y, posteriormente, de Carla Toscano e Ignacio Ansaldo por desobedecer instrucciones internas. La expulsión de Toscano se confirmó en agosto, meses después de que la organización iniciara los trámites para darle de baja. La condición de no adscrito recoge a los elegidos por una candidatura que después dejan de formar parte de esa formación. La Justicia rechazó suspender cautelarmente la expulsión del ex secretario general, que pasó a la condición de no adscrito.
Toscano aterrizó en 2023 en el Palacio de Cibeles como número dos de la lista encabezada por Ortega Smith. Su trayectoria puede consultarse en su entrada de Wikipedia. Junto a Ansaldo, respaldó al entonces portavoz municipal frente a la decisión de la sede nacional de sustituirle por Arantxa Cabello.
Ahora, el acta que deja vacante corresponderá a la siguiente persona de la lista de Vox Madrid, aunque mantendrá la condición de no adscrita. El número seis de la candidatura de 2023 lo ocupa Cristian Toro, medallista olímpico, que aún no se ha pronunciado sobre su futuro.
La salida de Toscano cierra en Cibeles la fractura que Vox había resuelto por la vía disciplinaria: un grupo reducido, sin críticos y alineado con la dirección nacional.
Toscano deja el acta y atribuye su marcha a motivos personales
La concejala saliente ha publicado una carta de despedida en la que sitúa su decisión fuera de la disciplina del partido. ‘No quería seguir en una organización de cuyas ideas cada vez me sentía más alejada, así como de su forma de tratar a las personas’, ha escrito, recogida por elDiario.es. Con su marcha, la representación crítica en Cibeles se reduce a dos voces, las de Ortega Smith y Ansaldo.
La exedil vincula su expulsión a no acatar una instrucción que considera ilegal y denuncia un viraje ideológico de Vox que, según afirma, ya había criticado interna y públicamente. Recuerda que no acatar esa instrucción le ha llevado a ser expulsada. En su relato, permaneció en el grupo municipal solo por la petición de Ortega Smith y con la condición de que fuera por unos pocos meses.
Ortega Smith, por su parte, ha enmarcado la marcha en motivos ‘absolutamente personales’ y ha reivindicado la labor de Toscano ‘a veces en solitario, en la tribuna y contra viento y marea’. Además, ha defendido su condición de ‘concejal proscrito’ frente a quienes, a su juicio, han convertido el proyecto en ‘su negocio particular’.
En su despedida, Toscano ha insistido en que la dirección del partido ‘no tenía competencias’ para destituir a Ortega Smith y ha cerrado su mensaje con una rotunda despedida: ‘Dimito por segunda vez. Y última’.
La lectura estratégica: Vox consolida un grupo pequeño y alineado
El desenlace deja a Vox con Fernando Martínez Vidal y Arantxa Cabello como referencias del partido en el Ayuntamiento de Madrid, mientras Ortega Smith y Ansaldo permanecen como no adscritos. Es un resultado coherente con la apuesta de la dirección nacional por cerrar las disidencias internas con rapidez, aunque reduzca su peso numérico en Cibeles.
No obstante, la formación asume el riesgo de ceder protagonismo municipal a una figura como Ortega Smith, que ahora ejerce de concejal proscrito y conserva visibilidad mediática. La diferencia con otras crisis internas es que Vox no ha dejado que la discrepancia se cronifique. El precedente de otras capitales autonómicas demuestra que la cohesión orgánica se antepone a la suma aritmética de concejales.
La crisis municipal de la capital refleja un patrón que Moncloa.com ya ha observado en otras plazas: la dirección prefiere grupos disciplinados antes que frentes amplios con críticos dentro. El coste es evidente —la formación pierde a una edil con proyección mediática—, pero la ganancia orgánica es un grupo sin contestación interna ante el ciclo municipal que se abre.

