ASAJA Castilla-La Mancha ha denunciado hoy que la Junta estudia elevar a ley la prohibición de cosechar cuando el riesgo de incendio sea extremo. La medida, según la organización agraria, paralizaría la recolección durante las olas de calor.
La denuncia de ASAJA: qué plantea la Junta
La organización agraria ha calificado la posibilidad de «el mayor atentado contra el sector agrario de la historia» si se confirman las intenciones que atribuye al Gobierno autonómico. Según la información adelantada por Agroinformación, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha baraja elevar a rango de ley las prohibiciones de realizar trabajos agrícolas cuando el IPP alcance el nivel rojo o naranja.
No hay de momento confirmación oficial por parte de la administración autonómica. La denuncia de ASAJA Castilla-La Mancha sitúa el debate en el terreno normativo: no se trataría de una simple restricción temporal, sino de una medida con vocación de permanencia.
Qué es el IPP y por qué condiciona la cosecha
El IPP (Índice de Peligrosidad de Incendios Forestales) mide el riesgo de que un incendio se declare y se propague en función de la meteorología, la sequedad de la vegetación y otros factores técnicos. Los niveles rojo y naranja corresponden a situaciones de riesgo extremo y alto, respectivamente.
Las administraciones ya utilizan este índice para limitar determinadas labores agrícolas y forestales cuando el peligro se dispara. La novedad que denuncia ASAJA es que la Junta pretendería llevar esa lógica a la cosecha y blindarla con rango legal, lo que dejaría a las máquinas fuera del campo en plena ola de calor.
La cosecha no espera.
Si la cosecha se detiene con cada aviso rojo o naranja, la campaña deja de ser viable: el grano no espera a que baje el termómetro.
De la restricción temporal a la norma permanente: la línea roja de ASAJA
La diferencia no es menor. Una restricción administrativa puede revisarse campaña a campaña o levantarse cuando cambian las condiciones meteorológicas. Una norma con rango de ley establece obligaciones generales y deja poco margen para adaptarse a la realidad de cada comarca o de cada día de cosecha.
Ese es el punto central de la denuncia de ASAJA Castilla-La Mancha: la cosecha no circularía por criterios agrarios, sino por alertas de incendio que pueden variar en horas. Los agricultores tendrían que decidir su calendario con un marco legal fijo, no con la flexibilidad que exige el campo.
La organización no discute la necesidad de prevenir incendios. Lo que reclama es que las restricciones sean proporcionadas y no conviertan la cosecha en una actividad bajo sospecha permanente.
A quién afecta en el campo castellano-manchego
El impacto territorial se concentraría en las explotaciones que recolectan durante los meses de mayor riesgo de incendio. En Castilla-La Mancha, buena parte de la recolección de cultivos como el cereal se desarrolla en verano, justo cuando el IPP tiende a dispararse.
ASAJA Castilla-La Mancha advierte de que la prohibición no solo retrasaría la campaña. También podría comprometer la calidad del grano, aumentar los costes de recolección y desviar el trabajo hacia días con condiciones menos seguras para los equipos, al acumularse tareas en los momentos de tregua.
El sector agrario reclama, según la organización, medidas de prevención compatibles con la actividad productiva. La recolección no puede quedar atrapada entre el riesgo de incendio y el riesgo de perder la cosecha.
Claves del Mundo Rural
- 📌 Lo que debes saber: La denuncia de ASAJA sitúa en el centro una posible norma autonómica que impediría cosechar con riesgo alto o extremo de incendio.
- 👥 A quién afecta: A las explotaciones agrícolas de Castilla-La Mancha que recolectan en los meses de mayor peligro de incendio.
- ⏭️ Qué consecuencias puede traer: Retrasos en la campaña, pérdida de calidad del grano y aumento de costes para el sector.
