La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, viaja este sábado a Roma para una cita que puede redefinir la agenda política de la próxima semana. Será recibida en audiencia privada por el Papa León XIV el lunes 1 de junio, apenas cinco días antes de que el Pontífice pise suelo madrileño (del 6 al 9 de junio). El encuentro se produce en la peor semana judicial para el presidente Sánchez: mientras Ayuso refuerza su perfil institucional, el PSOE acumula imputaciones que salpican a altos cargos y a la propia federación madrileña.
La jefa del Ejecutivo autonómico entregará al Pontífice la Medalla Internacional de la Comunidad de Madrid, en en una audiencia privada previa a su llegada. Ayuso ya ha calificado la visita como “una oportunidad para que se conozca la forma de vivir, el respeto y la fe que se respira” en la región, y confía en que León XIV se lleve “el mejor recuerdo”. Madrid ultima un operativo de seguridad sin precedentes con más de 14.000 agentes, un despliegue que convertirá la capital en la más blindada desde la cumbre de la OTAN de 2022.
La audiencia privada: un mensaje de estabilidad en pleno terremoto político
El viaje permite a Ayuso situarse en un plano internacional justo cuando la izquierda madrileña se descompone en los juzgados. La presidenta explicitará al Papa los preparativos de la visita —transporte, sanidad y cultura— y reforzará la imagen de una Comunidad que gobierna en minoría pero que consolida su relato de gestión frente al ruido nacional.
El operativo movilizará a efectivos de Policía Nacional, Guardia Civil, Policía Municipal y Samur, y prevé la llegada de más de un millón de peregrinos. La Delegación del Gobierno, la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid coordinan un plan que incluye refuerzos en Cercanías y Metro, cortes puntuales de tráfico y servicios sanitarios adicionales. La mayoría de los agentes estará desplegada en los grandes actos programados en la capital.
La imagen de Ayuso entregando la Medalla Internacional al Papa contrasta con la de un presidente asediado por los tribunales, que ni siquiera pudo capitalizar su propia audiencia con León XIV.
Cuando la UCO ensombreció la visita de Sánchez al Vaticano
Solo unos días antes, el presidente del Gobierno también se reunió con el Papa en Roma. Pero su mensaje sobre paz mundial quedó sepultado por la entrada de la UCO en la sede del PSOE y las investigaciones que afectan a la gerente del partido, al ex presidente Zapatero y a antiguos responsables de la Guardia Civil. El choque de agendas fue tan drástico que la prensa internacional apenas destacó la foto de Sánchez con León XIV.
El entorno de la presidenta madrileña subraya que la investidura papal de Ayuso es “un gesto de respeto a la fe y a la institución” y evita mencionar la crisis socialista. En la Puerta del Sol, sin embargo, no han dudado en denunciar el “hedor insoportable de la corrupción de Sánchez” y piden a los socios del Gobierno que dejen caer al presidente.
El eslabón madrileño: Mercedes González y la ‘fontanera’ que salpican al PSOE local
La trama tiene una pieza directamente ligada a Madrid. Mercedes González, ex delegada del Gobierno y ex secretaria general del PSOE madrileño, está siendo investigada por presuntas presiones desde la Dirección General de la Guardia Civil para frenar pesquisas que afectaban al entorno de Sánchez. González, aupada al cargo tras su fracaso electoral en la candidatura al Ayuntamiento, personifica el intento del presidente de controlar la federación madrileña.
La ministra de Sanidad y líder de Más Madrid, Mónica García, ha intentado situarse en la ambigüedad. Pide explicaciones al presidente pero califica el caso de las “cloacas” como una posible “fontanera chapucera” y denuncia una “operación judicial y mediática del PP”. Al mismo tiempo, ataca a Ayuso por “un piso que todavía no se ha dicho de dónde se lo ha sacado”. Desde Sol replican que la izquierda madrileña se enreda en su propio ruido mientras la Comunidad gestiona.
El precedente de las visitas papales a Madrid remite a la Jornada Mundial de la Juventud de 2011, cuando Benedicto XVI congregó a más de un millón de jóvenes y la seguridad también fue máxima. Sin embargo, aquel evento estuvo envuelto en protestas por el coste. Quince años después, la llegada de León XIV se produce con una izquierda desgastada y una Ayuso que explora la foto institucional como activo electoral. Queda por ver si la presidenta logra transformar el gesto vaticano en ventaja sostenida cuando el otoño traiga la huelga educativa y la recta final hacia las autonómicas de 2027.
