Feijóo aleja la moción de censura y apuesta por el desgaste al Gobierno

El PP opta por dejar gobernar al PSOE para capitalizar el desgaste judicial, una estrategia que Ferraz interpreta como una admisión de debilidad parlamentaria. El partido de Sánchez asegura que el Gobierno mantiene su hoja de ruta y que seguirá legislando.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El PP ha decidido no presentar una moción de censura contra Pedro Sánchez, según ha confirmado la dirección de Génova. La estrategia pasa por dejar gobernar al PSOE mientras la crisis judicial se enquista, con la vista puesta en las urnas.
  • ¿Quién está detrás? Alberto Núñez Feijóo (presidente del PP), respaldado por la portavoz Ester Muñoz y el secretario general Miguel Tellado. La línea la marcó Cayetana Álvarez de Toledo el 20 de mayo en el Congreso.
  • ¿Qué impacto tiene? Ferraz interpreta la renuncia como una admisión tácita de que el PP carece de mayoría alternativa y cree que el Gobierno mantendrá su estabilidad parlamentaria pese al ruido judicial.

Feijóo renuncia a la moción de censura y apuesta por el desgaste del Gobierno. Es la decisión que el PP ha comunicado a su comité de dirección esta misma semana, según han confirmado fuentes de Génova. La estrategia del principal partido de la oposición pasa por «dejar que Sánchez agote la legislatura» y concentrar todas las baterías en las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2027. La idea, expresada sin tapujos por la diputada Álvarez de Toledo, es que el deterioro del PSOE arrastre a sus alcaldes y presidentes autonómicos.

En Ferraz la lectura es otra. Fuentes de la dirección federal consultadas por Moncloa.com califican la maniobra de «admisión de debilidad». El argumentario oficial del partido insiste en que Feijóo no se atreve a forzar un debate de investidura porque sabe que no sumaría los 176 votos necesarios. «No quieren retratar a sus aliados potenciales», señalan desde la calle Ferraz, «porque temen que PNV y Junts le digan que no». La convicción en la dirección socialista es que el Gobierno cuenta con margen parlamentario suficiente para seguir legislando.

¿Por qué el PP renuncia a la moción que él mismo insinuó?

La historia reciente pesa. En 2018, Pedro Sánchez presentó una moción de censura contra Mariano Rajoy sin tener garantizada una mayoría alternativa estable. Le salió bien. Feijóo, sin embargo, arrastra el recuerdo de su fallida investidura de 2023 —se quedó a cuatro votos de la Moncloa— y teme un nuevo «ridículo parlamentario», como admiten en privado dirigentes populares. La estrategia actual no es táctica, sino electoral: dejar que el tiempo erosione al Gobierno mientras el PP evita cualquier movimiento que pueda cohesionar a los adversarios.

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La vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha respondido en los pasillos del Congreso con una frase que el Grupo Parlamentario Socialista ha hecho suya: «El PP ha demostrado que prefiere una España peor gobernada si eso le beneficia en las urnas». La portavoz del Gobierno, Pilar Alegría, añadió que «la oposición ha decidido que no tiene proyecto de país, solo proyecto electoral».

Mientras, el PP insiste en que la responsabilidad de convocar elecciones es de Sánchez y que los socios parlamentarios deberían «dejar de sostener a un Gobierno sin presupuesto, sin mayoría y sin decencia», en palabras de Feijóo. El secretario general de los populares, Miguel Tellado, fue aún más explícito: «Los socios avalan a un Gobierno lleno de corruptos. Son cómplices necesarios». La estrategia busca trasladar el foco de Ferraz a los socios de investidura, pero en el PSOE creen que el tiro puede salir por la culata.

La estrategia del fango y el calendario electoral

El PP ha decidido que no le interesa precipitar una caída del Gobierno cuando los escándalos judiciales aún pueden crecer. En un inusual ejercicio de sinceridad, la portavoz Ester Muñoz admitió el martes en rueda de prensa que «probablemente nos vendría mucho mejor dejar que Sánchez agote la legislatura y esté rodeado de corrupción». Acto seguido, matizó que «lo importante no es qué es mejor para el PP, sino qué es mejor para España». La frase resume la contradicción: se apela al interés nacional mientras se reconoce que la parálisis es buena para el partido.

El socialismo teme el efecto arrastre en las municipales de 2027. Fuentes territoriales del PSOE reconocen que la imagen de Ferraz condiciona a los alcaldes, pero al mismo tiempo señalan que la gestión local suele desacoplarse del ruido nacional. «.

La decisión del PP choca con lo que piden PNV y Junts. Ambos socios parlamentarios han instado públicamente al Gobierno a convocar elecciones. El portavoz del PNV, Aitor Esteban, y la de Junts, Miriam Nogueras, coincidieron esta semana en que la situación es «insostenible». Sin embargo, ninguno de los dos partidos ha dado el paso de presentar una moción de censura conjunta con el PP. «Las palabras no bastan», les reprochó Borja Sémper, portavoz nacional de los populares, en un intento de colocar la pelota en el tejado ajeno.

desgaste PSOE

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El Eje del Poder Socialista

Lo que está en juego no es solo una decisión táctica de la oposición. El pulso evidencia una pugna más profunda por la hegemonía del relato. El PP quiere instalar la idea de que España vive una crisis institucional sin precedentes y que solo un cambio de Gobierno puede frenarla. El PSOE, en cambio, trabaja para disociar el ruido judicial de la acción del Ejecutivo: el Consejo de Ministros sigue aprobando medidas, la coalición con Sumar se mantiene operativa y los socios parlamentarios, aunque críticos, no retiran su apoyo.

En este tablero, los barones territoriales del PSOE juegan un papel clave. Emiliano García-Page, presidente de Castilla-La Mancha, pidió en abril a Sánchez que adelantara las elecciones para evitar un «desgaste mayor». Su intervención, interpretada como un aviso interno, ha servido para que el PP intente fracturar al partido. Sin embargo, ningún otro barón socialista ha secundado esa posición. Adrián Barbón (Asturias) y María Chivite (Navarra) han cerrado filas con la dirección federal, y Salvador Illa, en Cataluña, ha preferido centrarse en la gestión del Govern. La aparente soledad de Page refuerza la cohesión interna que Ferraz necesita ahora mismo.

La comparativa con otras crisis históricas del PSOE es inevitable. En 2016, el partido vivió una fractura similar cuando un sector de los barones pidió a Sánchez que se abstuviera ante Rajoy. Aquel pulso terminó con la salida del secretario general y un Comité Federal de infausto recuerdo. Hoy, la dirección federal cree que la posición de Page es minoritaria y que no hay riesgo de ruptura. «Hemos aprendido la lección», aseguran fuentes de Ferraz. La diferencia es que ahora el PSOE está en el Gobierno y la gestión diaria actúa como pegamento.

El riesgo inmediato para la estrategia del PP es que su inmovilismo sea percibido como oportunismo. Si la crisis judicial se desinfla o si la economía española mantiene el dinamismo —el PIB crece por encima del 2% y los datos de empleo son favorables—, el mensaje catastrofista puede volverse en contra. La socialdemocracia europea mira con atención el caso español: un Gobierno asediado pero que resiste, con una oposición que prefiere no gobernar si no es con mayoría absoluta.

La moción de censura que no llega es, en el fondo, un reconocimiento de la soledad parlamentaria del PP.

Lo cierto es que, por ahora, nadie mueve ficha. Feijóo pide a Sánchez que convoque elecciones; Sánchez replica que hay legislatura para rato; y los socios de investidura amagan pero no rompen. El gran perjudicado, según fuentes socialistas, es el interés general: «El PP ha decidido que España puede esperar mientras ellos hacen cálculos electorales».

🌹 El Apunte de Ferraz

  • Mensaje fuerza: El PP renuncia a la moción de censura porque no tiene proyecto alternativo y prefiere usar la corrupción como ariete electoral.
  • Protagonista: María Jesús Montero (vicepresidenta primera del Gobierno y vicesecretaria general del PSOE).
  • Próximo hito: La comparecencia de Sánchez en la sesión de control del Congreso del próximo miércoles 4 de junio, donde se espera que responda a Feijóo.