Vox defiende al viceconsejero Sánchez Saus ante su pasado falangista

Manuel Gavira califica a Sánchez Saus como 'el mejor viceconsejero del Gobierno andaluz' y minimiza su militancia juvenil en Falange. La oposición exige su dimisión.

Manuel Gavira, vicepresidente segundo de la Junta de Andalucía y líder de Vox en la comunidad, ha calificado a Rafael Sánchez Saus como ‘el mejor viceconsejero del Gobierno andaluz’ y ha minimizado su pasado falangista, asegurando que no le preocupa ‘lo que pensara hace 50 años’.

Sánchez Saus, catedrático de Historia y exrector de la Universidad CEU San Pablo, fue nombrado viceconsejero de Turismo, Justicia, Desregulación y Administración Local por Gavira. La designación desató críticas cuando elDiario.es reveló que el nuevo alto cargo fue candidato a la Jefatura Nacional de Falange Española de las JONS en 1987 y que en sus obras académicas abundan las referencias elogiosas a José Antonio Primo de Rivera.

La defensa de Gavira: currículum y presente frente a ideologías del pasado

En una entrevista en Canal Sur Televisión, Gavira defendió con firmeza la trayectoria de quien considera un ‘amigo de hace muchos años’. ‘La verdad es que a mí ni me preocupa ni me importa lo que pensara el señor Rafael Sánchez Saus en su juventud. Sé lo que piensa ahora, y sé el problema que tenemos en nuestra nación’, afirmó.

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El vicepresidente andaluz vinculó ese problema no al pasado ideológico, sino a ‘los casos de corrupción a nivel nacional’ que van conociéndose, en una clara referencia a los escándalos que afectan al Gobierno de Pedro Sánchez. ‘Eso es lo importante’, subrayó, no hablar ‘de lo que pensaba uno hace 50 años’.

Gavira remató su defensa con un contundente elogio: ‘Quiero contar con los mejores, y creo que tengo en Rafael Sánchez Saus al mejor viceconsejero que hay en el Gobierno de Andalucía’. El propio Sánchez Saus, por su parte, explicó a este mismo diario que ‘nunca ha renegado’ de su pasado falangista, pero insistió en que ‘no tiene influencia sobre mi pensamiento actual’ y que, pese a admirar la figura de Primo de Rivera, ya no se considera falangista.

Reacciones: la izquierda clama y el PP avala

La revelación del pasado falangista provocó la inmediata exigencia de dimisión por parte de Adelante Andalucía, que tildó a Sánchez Saus de ‘fascista con carné’. El PSOE también cargó contra el nombramiento. Su portavoz parlamentaria, María Márquez, preguntó: ‘¿De qué caverna ha salido esta gente, a qué siglo pretende llevarnos?.

El presidente de la Junta, Juanma Moreno (PP), admitió que desconocía ese capítulo de la vida del nuevo viceconsejero, pero avaló su designación al destacar que tiene un ‘currículum brillante’. El respaldo del PP andaluz minimiza el desgaste para el Gobierno de coalición y deja la polémica circunscrita al debate ideológico.

Para Vox, la controversia sobre el pasado de Sánchez Saus es una cortina de humo de la izquierda, que prefiere la descalificación personal al debate sobre la gestión autonómica y la corrupción nacional.

La estrategia de Vox: sin complejos históricos y con perfil propio

La defensa sin matices de Gavira no es una reacción improvisada; encaja en la estrategia de Vox de reivindicar a sus cargos sin ceder a lo que considera una cultura de la cancelación. Al insistir en la competencia profesional y en los problemas reales —como la corrupción—, el partido busca proyectar una imagen de solidez frente a una oposición que se aferra a episodios del pasado.

En Andalucía, donde Vox cogobierna con el PP, este episodio refuerza la autonomía discursiva del partido de Abascal sin tensar en exceso la coalición, ya que Moreno ha respaldado el nombramiento. La dirección de Vox lee el movimiento como una oportunidad para marcar territorio sin generar una crisis de Gobierno.

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El caso de Sánchez Saus, además, recuerda que el partido no rehúye las polémicas identitarias si cree que puede ganar la batalla del relato. Apostar por un perfil académico de primer nivel, con independencia de sus simpatías juveniles, es una forma de decir que el mérito está por encima del pasado ideológico. Una apuesta que, a corto plazo, no parece restarle apoyos y que consolida el tono desafiante de Vox frente a sus adversarios.