Los 15 desencuentros de Sánchez con el Rey desde 2018 enmarcan la próxima visita a Ceuta y Melilla

El repaso de los principales choques entre Moncloa y Zarzuela dibuja una relación marcada por la frialdad desde la moción de censura de 2018. La futura presencia del jefe del Estado en las dos ciudades autónomas asoma como nuevo termómetro institucional.

Los quince desencuentros Sánchez Rey desde 2018, repasados por El Independiente, enmarcan la próxima visita de Felipe VI a Ceuta y Melilla. La relación entre Pedro Sánchez y el monarca se describe como fría desde el primer año de convivencia institucional.

La frialdad institucional, de la moción de censura al primer desfile

El malestar se remonta a antes de que Sánchez fuera presidente. En 2017, tras el referéndum ilegal en Cataluña, el entonces líder del PSOE no encajó que Felipe VI dejara fuera a los partidos del tratamiento previo del discurso del 1 de octubre. Aquel enfado quedó soterrado, pero marcaría el tono.

El primer desfile del 12 de octubre de 2018, ya con Sánchez en Moncloa, dejó la anécdota del besamanos. El presidente y Begoña Gómez se colocaron junto a los monarcas en la recepción del Palacio Real, dando la impresión de participar en el saludo a invitados. Se atribuyó a un error de protocolo que la oposición usaría después para acusar a Sánchez de querer ocupar el rol del jefe del Estado.

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La aritmética de 2019 tensó las negociaciones de investidura. Tras las generales de abril, Sánchez dependía de Ciudadanos y Podemos. Felipe VI propuso a Sánchez como candidato y fracasó en la votación. Sectores del Gobierno reprocharon a Zarzuela que el Rey no presionara más a actores como Albert Rivera, lo que prolongó el desgaste hasta la repetición electoral de noviembre.

Del besamanos a la amnistía: los quince hitos de tensión

El recuento suma quince episodios, once de ellos desgranados con detalle por el medio. Entre los más significativos figuran los choques por la agenda, los discursos y las precedencias protocolarias.

En enero de 2020, pocos días después de la investidura del primer Gobierno de coalición, el Rey pronunció la Pascua Militar reivindicando a las Fuerzas Armadas y la idea de España. Para muchos, fue una reacción a la entrada de fuerzas republicanas en el Ejecutivo. La reapertura de la causa sobre la fortuna de Juan Carlos I en el extranjero incrementó la tensión, con presiones de Podemos para que Sánchez mostrara contundencia.

La gestión de la agenda del jefe del Estado se convirtió en un campo de fricción permanente entre Moncloa y Zarzuela.

En septiembre de 2020, el Gobierno no autorizó a Felipe VI viajar a Barcelona al acto de entrega de despachos a los nuevos jueces. La justificación fue de seguridad y tensión política, pero el enfado en Zarzuela fue notable y el PP acusó a Sánchez de «deslealtad».

En 2022 se sumaron el discurso de Sánchez en Ermua, donde afirmó que «hoy Euskadi y España son países libres y en paz», considerado un guiño a sus socios, y la espera de los Reyes en el coche oficial durante el desfile del 12 de octubre. A finales de aquel año, la inauguración del AVE Madrid-Murcia dejó imágenes de Sánchez caminando por delante del monarca.

La amnistía de 2023 consolidó la distancia. Felipe VI defendió la Constitución en octubre, mientras Sánchez negociaba con ERC y Junts. En 2024, la visita a Paiporta tras la DANA mostró la ruptura más simbólica: los Reyes permanecieron ante los vecinos, mientras Sánchez se marchó entre insultos. Moncloa achacó la responsabilidad de aquella visita a Zarzuela.

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En enero de 2025, Casa Real justificó por motivos de agenda la ausencia de los Reyes en la inauguración de los actos conmemorativos de los 50 años de democracia, un nuevo desencuentro que evidenció la falta de coordinación simbólica.

Ceuta y Melilla, el próximo termómetro de la relación

La próxima visita de Felipe VI a las dos ciudades autónomas se presenta como una nueva encrucijada. Tras ocho años de roces, el viaje aún no figura en la agenda detallada de la Casa del Rey, según El Independiente. La tensión acumulada no es anecdótica: revela dos maneras de entender la Corona como institución.

El Gobierno condiciona constitucionalmente la agenda del jefe del Estado, pero Zarzuela ha demostrado que también decide cuándo y cómo proyectar su presencia. La frialdad entre Sánchez y Felipe VI no ha impedido la colaboración obligada en actos de Estado, pero ha erosionado la confianza necesaria para sostener un relato institucional compartido. En monarquías parlamentarias, esa sintonía es tan importante como el cumplimiento formal de la ley.

El balance de estos quince desencuentros obliga a observar el futuro inmediato. La visita a Ceuta y Melilla será un gesto de Estado, pero también una manera de medir si la relación entre Moncloa y Zarzuela ha entrado en una fase de profesionalización pragmática o sigue instalada en el desencuentro calculado.

relación Moncloa Zarzuela

Claves del Protocolo y Estado

  • Contexto del acto: La próxima visita de Felipe VI a Ceuta y Melilla se produce tras ocho años de relación distante con Pedro Sánchez, lo que la convierte en un termómetro de la tensión institucional.
  • El detalle de protocolo: El recuento de quince desencuentros evidencia choques por precedencias, agenda y discursos, incluyendo el besamanos de 2018 y la espera en el desfile de 2022.
  • Próximos pasos: La Casa del Rey no ha confirmado aún la fecha ni el formato de la visita a las dos ciudades autónomas.