Moreno defiende la coalición con Vox pese a no ser su ‘opción preferida’

Moreno admite que la coalición con Vox no era su opción deseada, pero subraya la normalidad del Ejecutivo bipartito. El presidente andaluz arremete contra Sánchez por el techo de gasto y reclama elecciones generales.

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ha reconocido este martes que gobernar con Vox no era su ‘opción preferida’, pero ha subrayado que la coalición funciona sin tensiones y ha criticado con dureza al Gobierno central por el techo de gasto. Moreno, recién reelegido, defiende la legitimidad del Ejecutivo bipartito pese a las reticencias iniciales.

Un gobierno que arranca sin sobresaltos

Tras ser recibido por el Rey en Zarzuela, Moreno ha detallado que el Ejecutivo andaluz, formado por 13 consejerías y tres vicepresidencias, incluye por primera vez a Vox con Manuel Gavira como vicepresidente y consejero de Turismo, Justicia, Desregulación y Administración Local. ‘Llevamos escasas semanas y, de momento, está transcurriendo con normalidad, sin tensiones’, ha afirmado el presidente.

Para Vox, esta normalidad es la prueba palpable de que su entrada en los gobiernos no genera inestabilidad, como algunos auguraban. La presencia de Gavira en el núcleo del poder autonómico —con competencias tan sensibles como Justicia y Desregulación— evidencia que el partido que lidera Santiago Abascal está dispuesto a ejercer responsabilidades de gestión, desmontando la imagen de formación meramente testimonial.

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Moreno ha explicado que, aunque no era su opción preferida, no tuvo más remedio que pactar con Vox porque no alcanzó la mayoría absoluta —se quedó a tres escaños— y los partidos de izquierda ‘no han sido capaces de abstenerse’. Eso ha dado como resultado un gobierno que ‘tiene legitimidad y un amplísimo respaldo de más del 60 por ciento de los andaluces’, ha apostillado.

El presidente andaluz se ha mostrado ‘optimista’ y ha recordado que en su gobierno hay doce consejeros del PP y solo uno de Vox, lo que, a su juicio, obliga a que se imponga ‘el objetivo fundamental de gestionar los intereses públicos’. En cualquier caso, ha admitido que ‘si no es viable, pues evidentemente se acabará’.

La coalición andaluza es la prueba tangible de que PP y Vox pueden gobernar con estabilidad pese a las diferencias iniciales.

Críticas a Sánchez y exigencia de elecciones generales

En clave nacional, Moreno ha calificado de ‘paripé’ la aprobación del techo de gasto de los Presupuestos Generales del Estado y ha asegurado que la única salida es la convocatoria inmediata de elecciones generales. ‘Estamos ante un intento de construir un relato para decir que se gobierna, cuando todo el mundo sabe que en España no hay gobierno’, ha denunciado, en alusión a la situación de Pedro Sánchez, a quien ve ‘en una agonía lenta y triste para el país’.

La estrategia de Vox: de la presión a la gestión

A nuestro juicio, la consolidación de este gabinete andaluz supone un paso estratégico fundamental para Vox. Andalucía es el primer gran gobierno autonómico donde el partido de Abascal no solo apoya externamente, sino que ocupa una vicepresidencia, lo que le permite influir en áreas clave y exhibir capacidad de gobierno. La apuesta andaluza, además, se produce en un momento en que el PP nacional se resiste a replicar ese modelo en otras comunidades o en el ámbito estatal, lo que tensiona la relación entre ambos partidos.

Como venimos señalando en Moncloa.com, Vox utiliza cada avance en las regiones como palanca para presionar al PP a nivel nacional. El hecho de que el propio Moreno —el barón popular más moderado— defienda públicamente la viabilidad de la coalición resta argumentos a quienes dentro del PP intentan demonizar a Vox. Y el contraste con la inacción del Gobierno de Sánchez refuerza el discurso de que la alternativa real pasa por un entendimiento entre PP y Vox, aun cuando la aritmética obligue a negociar.

Con este horizonte, la legislatura andaluza se convierte en un laboratorio de convivencia parlamentaria que Vox observa con la convicción de que, si logra demostrar que su gestión es eficaz, las reticencias de Génova acabarán cediendo. De momento, el mensaje desde San Telmo es que las cosas funcionan, y eso, para los intereses de Vox, es ya una victoria.

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