Llega gente a casa, abres la nevera y ahí está: el queso de untar y un puñado de frutos secos olvidados. Con eso y cinco minutos sale un dip que se acaba antes que las cervezas, y que no necesita más técnica que pulsar un botón. La crema de queso para untar casera funciona porque combina la grasa cremosa del queso con el crujido tostado de los frutos secos, y porque la haces tú: controlas la sal, el punto de hierbas y el tipo de fruto seco que mejor te cuadra ese día.
Os cuento cómo la hago yo en Thermomix, qué errores cometí las primeras veces y por qué un detalle tonto, el de tostar los frutos secos antes, es lo que separa una crema correcta de una que la gente repite tres veces.
El secreto del éxito
- Tuesta los frutos secos antes de triturar: 3-4 minutos en sartén a fuego medio sin aceite. Sin este paso saben a harina; con él, la crema gana un fondo profundo a tostado que no se consigue de otra forma.
- Queso a temperatura ambiente, no recién sacado de la nevera: sácalo media hora antes. Si lo trituras frío, la mezcla queda granulosa y cuesta integrarla; templado, se monta sedosa en segundos.
- Triturado por fases, no todo de golpe: primero los frutos secos solos a velocidad alta, luego añades el queso y bajas a velocidad media. Si lo metes todo junto, los frutos secos quedan en trozos irregulares y el queso se calienta de más.
Ingredientes
- 250 g de queso crema tipo Philadelphia (también vale mascarpone para una versión más suave)
- 80 g de mezcla de frutos secos (nueces, almendras y avellanas funcionan muy bien)
- 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharadita de cebollino fresco picado (o cebolla en polvo, una pizca)
- 1/2 cucharadita de sal
- Pimienta negra recién molida al gusto
- Opcional: una cucharadita de miel para redondear
Paso a paso en Thermomix
Empieza tostando los frutos secos en una sartén sin aceite, a fuego medio, removiendo cada poco. En 3-4 minutos empezarán a oler. Ese aroma a fruto seco recién tostado es la señal: retíralos antes de que cojan color oscuro o amargarán.
Pasa los frutos secos al vaso de la Thermomix y tritura 5 segundos a velocidad 7. Quieres que queden con textura, no convertidos en harina. Si te pasas, la crema pierde el contraste crujiente que la hace interesante.
Añade el queso crema templado, el aceite, el cebollino, la sal y la pimienta. Programa 20 segundos a velocidad 4. Para, abre, baja con la espátula lo que se haya pegado a las paredes y vuelve a triturar otros 10 segundos a la misma velocidad. La crema debe quedar homogénea pero con motas visibles de fruto seco.
Prueba de sal antes de servir. Si vas a comerla con picos o crackers ya salados, queda mejor algo justa; si la sirves con verduras crudas o pan tostado, súbele un pelín la sal y la pimienta. La miel es opcional, pero si tu mezcla lleva nueces, una cucharadita pequeña le da un punto que sorprende.
Variaciones y maridaje
Sin Thermomix también se hace, eso sí: pica los frutos secos a cuchillo (más laborioso, pero el resultado es incluso más rústico) y mezcla con el queso a mano con unas varillas. Tarda 8-10 minutos en lugar de 5, pero sale igual de rica.
Para una versión vegana, sustituye el queso crema por una base de anacardos remojados 4 horas y triturados con un chorrito de zumo de limón y agua hasta textura cremosa. Los anacardos aportan ese toque graso y láctico que recuerda al queso, y según su perfil nutricional aguantan bien la trituración prolongada sin oxidarse.
De maridaje, un blanco con algo de cuerpo: un godello gallego o un chardonnay con paso por madera ligero. Si la crema lleva miel y nueces, también funciona muy bien con un Pedro Ximénez bien frío como contraste.
En la nevera aguanta 4-5 días en tarro hermético. No la congeles: el queso crema se separa al descongelar y queda con grumos imposibles de recuperar. Si la haces con antelación, sácala 15 minutos antes de servir para que vuelva a estar untable.

