Rearme europeo: Indra y Rheinmetall disparan sus plantillas de defensa más de un 50% en dos años

El sector europeo de la defensa acelera la contratación ante la urgencia de capacidades propias. España necesita entre 8.000 y 13.000 mecánicos aeronáuticos en la próxima década, con salarios de 48.000 euros y fuga de talento hacia Francia o Alemania.

El rearme europeo ha dejado de ser una consigna política y se ha convertido en un plan de contratación. Indra y Rheinmetall han elevado más de un 50% sus plantillas de defensa en dos años, mientras Leonardo roza el 14% y BAE Systems el 12%, según las cuentas del primer semestre de 2026.

El empleo militar se dispara en las cuentas del primer semestre

Europa ha pasado de delegar su seguridad en Estados Unidos a reactivar fábricas, líneas de vehículos blindados, aviones y sistemas espaciales con miles de millones de dinero público. La urgencia por capacidades militares propias, acentuada por la guerra de Ucrania y el repliegue estratégico de Washington, está reconfigurando el tejido industrial militar y el mercado laboral. Las empresas necesitan mano de obra cualificada para entregar pedidos estatales y cumplir plazos.

La española Indra lidera el crecimiento relativo. Su división de defensa contaba con 5.157 empleados en junio de 2024, 6.174 un año después (+27,6%) y 7.878 trabajadores al cierre de junio de 2026, casi un 53% más en dos años. Mientras, la plantilla global de la compañía bajó un 5% interanual, hasta 58.383 empleados, por la venta del negocio de BPO a la vasca Teknei. La nueva división de Espacio, que integra Hispasat e Hisdesat, alcanzó 1.631 trabajadores, casi el doble que un año antes.

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El gigante alemán Rheinmetall se ha desprendido de su actividad civil para centrarse en defensa. Tras vender la división de automoción Power Systems al fondo Aequita por 350 millones de euros, la empresa contaba con 29.636 efectivos militares a junio de 2026, frente a 19.383 dos años antes: otro salto de casi el 53%, con un avance del 24% respecto a junio de 2025.

Leonardo cerró el semestre con 66.510 empleados (+8,6% interanual y +14,12% en dos años). Su área de Electrónica de Defensa, que concentra el 42% del personal, creció un 12,6% hasta 28.195 trabajadores gracias a la compra del negocio militar de Iveco. BAE Systems sumó 112.400 empleados (+12,4% en dos años) y aportó 19.000 millones adicionales a su cartera de pedidos. Airbus Defence & Space mantuvo un crecimiento moderado (36.446 empleados, +2% en dos años) y negocia la fusión espacial del Proyecto Bromo con Leonardo y Thales. La sueca Saab cerró 2025 con 27.865 empleados, un 13,5% más.

La presión española: mecánicos, salarios y fuga de talento

industria defensa Europa

El mantenimiento aeronáutico (MRO) muestra la presión específica en España. El conjunto de defensa, seguridad, aeronáutica y espacio genera unos 260.000 empleos directos, indirectos e inducidos, según PwC para Tedae. En la próxima década harán falta entre 8.000 y 13.000 mecánicos aeronáuticos, de acuerdo con el Informe de la Situación del Empleo en el Sector Aeroespacial 2026. Los requisitos normativos y la falta de experiencia previa limitan la cobertura; la remuneración ronda los 48.000 euros brutos anuales, pero la brecha salarial con con Francia o Alemania alimenta la fuga de talento.

Observamos un patrón: el rearme europeo ya no se mide solo en presupuestos de defensa, sino en plantillas que crecen al ritmo de una fábrica en expansión.

El Eje del Poder Europeo

El ascenso de Indra y Rheinmetall no es casual. Berlín y París impulsan la autonomía estratégica con contratos y fondos comunitarios, mientras Roma refuerza a Leonardo y el capital británico de BAE mantiene su posición en el flanco atlántico. España, que durante años miró la defensa como gasto secundario, ha encontrado en Indra, Hispasat y el programa FCAS una oportunidad para reindustrializarse. La diferencia con el pasado es clara: ya no hay debate sobre si Europa debe rearmarse, sino sobre cuánto empleo y cuánta base industrial puede capturar cada Estado miembro en la recomposición.

El impacto español es doble. Por un lado, la contratación de ingenieros, técnicos y operarios cualificados presiona al alza los salarios en un país con paro juvenil estructural. Por otro, la fuga de talento a Francia o Alemania amenaza con desangrar promociones enteras si Madrid no mejora la retribución y la formación reglada. La cifra de 48.000 euros anuales para un mecánico aeronáutico es atractiva en términos nacionales, pero queda corta frente a los salarios centroeuropeos. A eso se suma la lentitud burocrática en las certificaciones, un cuello de botella que puede restar competitividad a las empresas con sede en España.

A cinco o diez años vista, los datos de plantilla de 2026 marcan un punto de inflexión. Si los planes nacionales de rearme se ejecutan, la base industrial europea recuperará parte del músculo desmantelado tras la Guerra Fría. Pero el precedente de la crisis del euro y de la pandemia de 2020 demuestra que los sobrecostes y la competencia entre Estados por los mismos fondos suelen acabar en renegociaciones ásperas. La próxima revisión de pedidos y de plantillas, ya en 2027, dirá si el ritmo de contratación actual es estructural o solo un reflejo del pico de gasto público. En nuestra lectura, dependerá menos de las cumbres de Bruselas que de los acuerdos industriales que Indra, Rheinmetall, Leonardo y Airbus cierren entre bastidores.

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Dejémoslo en un ‘ya veremos’. Alemania ya colocó a Rheinmetall en el centro de su estrategia. España ha hecho lo propio con Indra. La próxima cumbre del Consejo Europeo de otoño revisará la financiación conjunta de programas de armamento; y ahí, como siempre, los frugales pedirán contrapartidas. Cosas que pasan en 2026.