Parlon arremete contra los discursos de odio por Manresa y aviva el choque con Vox por la inmigración

La consellera subraya que los dos detenidos, de 15 y 16 años, nacieron en Cataluña y no son menores tutelados. Vox mantiene su discurso sobre la presión migratoria y reclama respuestas penales más firmes.

Núria Parlon ha acusado a Vox de difundir discursos de odio tras el crimen de Manresa, con dos menores detenidos.

La posición de Vox sobre la inmigración y la seguridad

El crimen de Manresa ha vuelto a situar la inmigración en el centro del debate político en Cataluña. Vox ha vinculado el suceso con su diagnóstico sobre la presión migratoria, un relato que la formación describe como una invasión migratoria. Ignacio Garriga, secretario general de Vox y referente territorial en Cataluña, ha situado la seguridad como eje prioritario de su discurso.

Para Vox, el caso no es un hecho aislado. La formación sostiene que Cataluña vive un repunte de la delincuencia vinculado a la inmigración irregular y reclama un endurecimiento penal que incluya más efectivos policiales y medidas de expulsión. La dirección nacional coincide en que el debate migratorio debe ocupar un lugar central en la agenda pública. La formación considera que el endurecimiento de las penas y el refuerzo de la presencia policial son las únicas respuestas eficaces.

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El partido ha criticado que la Generalitat ponga el foco en el discurso político y no en las fallas de seguridad. Vox exige una respuesta penal más contundente y una revisión de los protocolos de acogida de menores no acompañados, una de sus banderas en el Parlament de Catalunya.

La réplica de Parlon y los datos del caso

La consellera de Interior y Seguridad Pública, Núria Parlon, ha respondido al relato de Vox con un mensaje rotundo: los dos detenidos, de 15 y 16 años, son menores nacidos en Cataluña. En una entrevista en Catalunya Ràdio, Parlon ha asegurado que ‘los dos menores tienen familia y han nacido en Cataluña’.

La consellera ha censurado las ‘asociaciones xenófobas’ atribuidas a Vox y a Aliança Catalana contra los menores. ‘No podemos culpar a un colectivo de los hechos gravísimos que cometen determinadas personas’, ha afirmado.

La consellera desmiente el relato migratorio, pero el choque político ya está servido: Vox convierte el crimen en un argumento para endurecer su discurso.

Parlon ha lamentado que la extrema derecha haya difundido ‘informaciones falsas contra un grupo vulnerable’, en referencia a los menores extranjeros no acompañados. Ha remarcado, además, que los arrestados no son jóvenes tutelados por la Administración: uno es hijo de catalanes y el otro, de familia inmigrante.

El Ayuntamiento de Manresa ha anunciado que se personará como acusación popular en la causa. El alcalde, Marc Aloy, ha presidido un minuto de silencio frente al Consistorio en memoria de Carles Vilajosana, el vecino de 45 años fallecido por arma blanca en la madrugada del martes.

Lectura estratégica: el pulso migratorio se agudiza

El cruce de acusaciones entre Parlon y Vox no es un episodio aislado. La inmigración se ha consolidado como el eje que enfrenta a la Generalitat con la formación de Santiago Abascal en Cataluña. Vox ha encontrado en los sucesos de Manresa un nuevo argumento para presentarse como la única fuerza que habla sin matices de seguridad.

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La posición de la consellera, centrada en desmontar el relato migratorio, choca con la estrategia de Vox, que busca movilizar a su electorado con un mensaje claro. El partido afronta el reto de convertir la indignación por el crimen en apoyo político sin quedar reducido a un actor reactivo.

Cabe recordar que Vox ya protagonizó un pulso similar con la Generalitat tras otros sucesos vinculados a la inmigración. La formación ha convertido la seguridad en un vector de crecimiento en Cataluña, aunque sus resultados electorales no siempre acompañan a la intensidad del discurso.

El caso de Manresa añade tensión a un otoño político en el que la seguridad y la inmigración apuntan a marcar la agenda catalana. Vox intenta capitalizar el descontento mientras la Generalitat defiende que no existe un problema estructural en los flujos migratorios. La formación confía en que el fondo del debate acabe girando hacia la seguridad y no hacia la identidad de los agresores.