Los moldes para freidora de aire de Lidl llegan el 5 de octubre por 2,89 euros y resuelven el problema que nadie te cuenta: la cubeta.
Todos hemos pasado por lo mismo. Cocinas unas patatas, quedan crujientes, y luego te toca media hora de fregado con la rejilla pegada y las paredes salpicadas. Yo dejé de usar la mía dos semanas por pura pereza. La solución no es fregar mejor, sino no ensuciar: un molde de silicona hace de recipiente y la cubeta se queda tal y como estaba.
La cadena alemana saca tres modelos diferentes al mismo precio, y a partir del próximo lunes 5 de octubre estarán disponibles también en tienda física. Hasta ahora, la vía cómoda era la web.
El precio es casi anecdótico, aunque 2,89 euros por unidad sea difícil de igualar. Lo que importa es el material: silicona alimentaria que aguanta de -40 a 250 ºC, antiadherente y apta para lavavajillas. No deja sabor, no necesita aceite para que nada se pegue y se limpia bajo el grifo en menos de lo que tardas en sacar los platos.
Cada molde está diseñado pensando en un tipo de freidora, pero la compatibilidad real depende del hueco más que del modelo. En una cesta de 9 litros caben los tres sin apreturas; si buscas el ajuste exacto, mide el diámetro interior de tu cesta antes de comprar.
El accesorio no cocina mejor que tú, pero te devuelve algo que ninguna freidora de aire regala: las ganas de volver a usarla al día siguiente.
El secreto del éxito
- No llenes hasta el borde: deja al menos un dedo de separación entre el molde y la resistencia. El aire tiene que circular por arriba y por los lados, y si tapas la salida lo que sale es vapor, no crujiente.
- Mide antes de comprar: un molde demasiado grande roza la resistencia y uno demasiado pequeño deja pasar la grasa. Con el ancho interior de tu cesta apuntado en el móvil, aciertas a la primera.
- Aprovéchalo también fuera del airfryer: los tres modelos tienen asas y aguantan el microondas, así que valen para recalentar un guiso o fundir chocolate sin manchar nada más.
Qué trae Lidl el 5 de octubre
Los tres moldes comparten material y prestaciones: silicona alimentaria, rango térmico de -40 a 250 ºC, acabado antiadherente, asas para manipularlos sin quemarte y aptitud para lavavajillas. Cambian la forma y el tamaño, no la calidad.
Esa variedad es lo interesante. Un molde alto te sirve para bizcochos y flanes; uno plano y ancho, para verduras asadas o un filete con su salsa. Y como el precio es idéntico en los tres, la decisión se toma por lo que cocinas habitualmente y no por el bolsillo.
Cómo sacarle partido sin complicarte
Coloca el molde dentro de la cesta, en frío, y reparte la comida en una sola capa. Si apilas, lo de arriba se dora y lo de abajo se cuece.
Precalienta solo si tu receta lo pide. Con silicona no hay riesgo de deformación, pero el aire arranca antes cuando la cubeta ya está caliente: dos o tres minutos a 180 ºC sin ventilador bastan.
La señal de que vas bien es el sonido. Si oyes un chisporroteo suave y constante, el aire está circulando; si no oyes nada, has tapado la salida o has llenado demasiado el molde.
Al terminar, sácalo por las asas y déjalo enfriar sobre una rejilla. La silicona aguanta el calor sin problema, pero tus dedos no, y el fondo retiene temperatura un buen rato.
Variaciones y usos
Más allá del airfryer, el molde funciona en el microondas para recalentar un guiso o cocinar verduras al vapor en pocos minutos. En el horno también se comporta, siempre que no superes los 250 ºC.
Para limpiarlo, agua caliente, y jabón, o directamente al lavavajillas. Si se queda olor a pescado o a especias fuertes, un baño de agua con bicarbonato durante media hora lo neutraliza.
Ahora bien, ojo con las masas: si preparas una versión sin gluten o vegana de tus recetas, la masa se comporta igual dentro que sobre papel de horno, aunque necesita algo más de reposo antes de cocinarse. Puedes consultar la entrada de Wikipedia sobre la freidora de aire si quieres entender del todo cómo circula el calor por dentro de la cesta.
Y si te quedas con ganas de más, en la web oficial de Lidl van colgando el resto de accesorios de cocina según se acercan las fechas de campaña.
A 2,89 euros, el molde cuesta menos que una cena mediocre. Y si te ahorra fregar la cubeta tres veces por semana, se paga solo en la primera tanda de patatas.

