China suspende las exportaciones de combustible una semana después de la petición de Trump a Xi

Pekín prioriza su mercado interno y deja a las refinerías sin permiso para exportar hasta que las reservas vuelvan a niveles de preguerra. El diésel ya roza los 6,4 dólares por galón en Estados Unidos y tensiona el gasóleo europeo.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Pekín no ha autorizado a sus refinerías a exportar combustible en octubre y PetroChina ha cancelado cargamentos de gasolina y queroseno ya comprometidos, según cuatro fuentes citadas por Reuters.
  • ¿Quién está detrás? Donald Trump pidió a Xi Jinping durante su visita de Estado que aumentara los productos refinados para estabilizar el suministro global, según un documento de la Casa Blanca del 25 de septiembre.
  • ¿Qué impacto tiene? El diésel se encarece en los mercados internacionales y España, dependiente del gasóleo importado, encara el invierno con la energía al alza.

China ha suspendido sus exportaciones de combustible para octubre, una semana después de la petición de Trump a Xi para estabilizar el suministro global.

Qué ha suspendido Pekín y por qué el calendario de los festivos lo decide todo

Las refinerías chinas no han cargado producto para el exterior este mes. Los envíos quedan autorizados únicamente hacia Hong Kong y Macao, y el país ha entrado este jueves en su Golden Week (la semana de festivos nacionales) sin dar luz verde a sus grandes plantas, según cuatro personas informadas del asunto citadas por Reuters.

La negativa llega días después de que PetroChina cancelara varios cargamentos de gasolina y queroseno previstos para octubre, la mayoría acordados en las dos semanas anteriores. No hay decisión de última hora: hay contratos ya cerrados que Pekín ha preferido deshacer.

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El punto de partida es la visita de Estado del presidente chino. Durante el encuentro, Trump pidió a Xi que aumentara «la producción de productos refinados del petróleo para estabilizar el suministro global», según el documento informativo que la Casa Blanca publicó el 25 de septiembre.

Del diésel al gasóleo: lo que Europa ya paga

exportaciones China

El contexto internacional explica la dimensión del problema. Los mercados arrastran el hueco de suministro dejado por la guerra de Irán y por los ataques ucranianos contra refinerías rusas. En ese escenario, cada barril que Pekín retiene se nota en el precio final.

Las cifras lo confirman. El diésel promediaba 6,39 dólares por galón, frente a los 3,71 de un año antes, según la asociación automovilística AAA. La Administración de Información Energética proyecta una media anual de 5,07 dólares, muy por encima de los 3,66 registrados en 2025.

Pekín no cierra el grifo del diésel para desafiar a Washington: lo cierra porque su mercado interior manda y su inventario aún no ha vuelto a niveles de preguerra.

«Hemos perdido las exportaciones de diésel de China», reconoció el secretario de Energía, Chris Wright, en el Despacho Oval el miércoles. Trump estudia a diario un veto a las exportaciones estadounidenses de gasóleo, una medida que abarataría el diésel a costa de encarecer la gasolina.

Los inventarios chinos marcan el ritmo. El Gobierno condiciona las exportaciones a que las reservas internas recuperen los niveles previos a la guerra, y las existencias comerciales de diésel están unos 20 millones de barriles por debajo, según Zameer Yusof, de la firma de datos de materias primas Kpler. Michal Meidan, del Oxford Institute for Energy Studies, añade: «Los mercados internacionales son una consideración secundaria».

La Lógica de Washington

La petición de Trump responde a un problema doméstico, no a una ocurrencia diplomática. Las reservas estadounidenses de destilados —el combustible que se vende como diésel— cayeron por debajo de su rango de los últimos cinco años en abril, y la EIA prevé que sigan ahí hasta bien entrado 2027. Con el invierno del noreste a la vuelta de la esquina, la Casa Blanca necesita barriles donde los haya.

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El precedente es el de 1973. El embargo petrolero árabe dejó a Occidente sin suministro, disparó los precios y empujó la creación de la Agencia Internacional de la Energía y de las reservas estratégicas. Washington aprendió entonces que quien controla el refinado controla el precio. La misma lógica guía ahora la presión sobre París y Berlín para que liberen sus reservas de emergencia.

Pekín, mientras tanto, juega su propio manual. Restringió las exportaciones en marzo, cuando la guerra de Irán trastocó el crudo de Oriente Medio, las relajó en julio y desde entonces gestiona gasolina diésel y queroseno mes a mes. Max Meizlish, de la Fundación para la Defensa de las Democracias, lo describe con crudeza: China puede restringir el combustible, «pero luego levantará esos controles para salvarse», y el mundo la verá «como un salvador pese a que en realidad China se está salvando a sí misma».

Para España la película es incómoda. El gasóleo es el carburante dominante del transporte pesado y de la agricultura, y el país cubre con importaciones una parte relevante de de su consumo. Repsol y Cepsa mantienen refino propio en territorio español, pero eso no aísla al mercado del precio internacional ni de las decisiones que se toman a miles de kilómetros.

La proyección inmediata está fechada. La Golden Week china termina el 7 de octubre y nadie garantiza que los envíos se reanuden ese día: dependerá de las existencias internas y de la producción de las refinerías. El pulso energético tiene una ventana corta y un margen estrecho. Si el diésel chino no vuelve antes del invierno, el gasóleo europeo será el primero en pagar la factura.

Ficha del Caso

  • El caso: China ha suspendido sus exportaciones de combustible en octubre tras la petición de Trump a Xi de más envíos para estabilizar el suministro global.
  • Datos clave: el diésel promedia 6,39 dólares por galón en EE. UU. (3,71 hace un año); las reservas comerciales chinas están 20 millones de barriles por debajo del nivel de preguerra; la Golden Week termina el 7 de octubre.
  • Para España: el gasóleo importado se encarece y traslada presión al transporte, la agricultura y los precios energéticos del invierno.