EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Donald Trump ha vinculado sus aranceles farmacéuticos al anuncio de Bayer de una nueva planta de producción de 2.200 millones de dólares cerca de Columbus (Ohio) y ha cifrado en más de 600.000 millones de dólares las inversiones del sector atribuidas a esa política.
- ¿Quién está detrás? La Casa Blanca y el Departamento de Comercio, que tramita los aranceles al amparo de la Section 232 (el artículo de la ley de comercio de 1962 que permite al presidente imponer aranceles por razones de seguridad nacional sin aprobación del Congreso).
- ¿Qué impacto tiene? Aprieta a las farmacéuticas europeas y españolas a producir en Estados Unidos o asumir el sobrecoste arancelario, en un sector que coloca en el mercado americano varios miles de millones de euros al año.
Donald Trump ha presentado sus aranceles farmacéuticos como la causa directa de una nueva planta de Bayer en Ohio. Lo hizo el sábado, 3 de octubre, desde sus redes sociales y en plena campaña por ese estado, con una cifra redonda bajo el brazo: más de 600.000 millones de dólares en inversiones del sector que atribuye a su política arancelaria.
‘Bayer acaba de anunciar una nueva planta de fabricación farmacéutica de 2.200 millones de dólares cerca de Columbus. Generará miles de empleos para los habitantes de Ohio en manufactura avanzada, investigación científica y construcción’, escribió el presidente de Estados Unidos.
A renglón seguido añadió la tesis: ‘Esta enorme victoria de relocalización se debe a mis fuertes aranceles farmacéuticos, que han generado más de 600.000 millones de dólares en nuevas inversiones farmacéuticas y precios de los medicamentos más bajos (MFN)’. Y remató con la frase que resume su doctrina industrial: construir en América, contratar trabajadores americanos y poner precios justos a los pacientes americanos, o pagar.
La cifra de los 600.000 millones y lo que no dice la Casa Blanca
La cifra es de Trump, no de un auditor. Moncloa.com no ha podido verificar de forma independiente ese volumen de inversiones: la Casa Blanca no ha publicado el desglose, empresa por empresa, de los 600.000 millones. Puesta en perspectiva, la magnitud es notable: equivale aproximadamente al PIB anual de Suecia y a casi el doble del de Portugal.
El otro pilar del mensaje es el precio. La política MFN (nación más favorecida) ata el precio de un medicamento en Estados Unidos al más bajo que ese mismo fármaco tiene en otros países desarrollados. Es la pieza que permite a la Casa Blanca vender el arancel como una medida que abarata el gasto farmacéutico americano en lugar de encarecerlo.
El arancel farmacéutico funciona como una subvención forzosa: el sobrecoste que paga el importador acaba financiando la planta que se levanta en Ohio.
La cuenta la paga otro.
Qué se juega la farma española con la planta de Ohio
Para España, el movimiento no es una anécdota industrial americana. El sector farmacéutico figura de forma recurrente entre los primeros capítulos de la exportación española de bienes a Estados Unidos, con volúmenes que en en los últimos ejercicios se han movido en el entorno de los 4.000 millones de euros anuales, según los registros de ICEX España Exportación e Inversiones. Pocos sectores tienen tanto que perder si el arancel se consolida.
Los grupos españoles con actividad en el mercado americano se enfrentan a la misma disyuntiva que Bayer: ampliar planta en Estados Unidos o pagar. Grifols opera centros de plasma, y plantas en territorio americano desde hace años; Almirall y Esteve mantienen filiales comerciales; compañías de servicios como Insud Pharma han desarrollado parte de su negocio de fabricación para terceros al otro lado del Atlántico. Eso sí, la decisión no se toma en Madrid.
La respuesta política, en cambio, no pasa por La Moncloa. La política comercial es competencia exclusiva de la Unión Europea, así que el margen español se concentra en Bruselas: negociar un marco previsible, defender el acceso al mercado americano y evitar que la farma acabe en la misma lista de represalias que el aceite de oliva o el automóvil. Alemania, Irlanda, Italia y Dinamarca comparten el problema con España, aunque con volúmenes muy superiores.
La Lógica de Washington
¿Qué problema intenta resolver Washington? La dependencia exterior de la cadena farmacéutica, un asunto que dejó de ser teórico con la pandemia. Una parte relevante de principios activos y de producción terminada se fabrica fuera de Estados Unidos, y la Administración ha decidido corregirlo con la herramienta más rápida que tiene a mano: el arancel. La lógica es la del reshoring forzado.
El precedente histórico está claro. Ronald Reagan ya dobló la industria del acero en 1984 con acuerdos de limitación voluntaria de exportaciones; George W. Bush impuso aranceles al acero en 2002 mediante una medida de salvaguarda; y el propio Trump recurrió a la Section 232 en 2018 para el acero y el aluminio. La diferencia con la etapa anterior es el instrumento: la CHIPS Act y la Inflation Reduction Act pagaban con subvenciones, mientras que ahora se paga con el precio que el importador deja de ganar. Para el electorado de Ohio, el mensaje es sencillo: la planta está aquí y los empleos también.
La contradicción, y conviene señalarla, es que producir en Estados Unidos es más caro que producir en Irlanda o en España. Si el arancel empuja la producción a suelo americano y esa producción cuesta más, la promesa de precios más bajos vía MFN queda en manos de la negociación con las aseguradoras y los gestores de beneficios farmacéuticos, no del arancel. El calendario tampoco está cerrado: los tipos definitivos dependen de los trámites del Departamento de Comercio y de su publicación en el Registro Federal. Hasta entonces, cada anuncio de inversión es también una jugada negociadora. Washington no pide permiso. Nunca lo ha pedido.
Ficha del Caso
- El caso: Trump liga sus aranceles farmacéuticos a la planta de Bayer cerca de Columbus (Ohio) y eleva a 600.000 millones de dólares las inversiones del sector atribuidas a la medida.
- Datos clave: campus de 2.200 millones de dólares; cifra de inversiones no verificada de forma independiente; aranceles tramitados vía Section 232; España exporta al mercado americano farma por unos 4.000 millones anuales.
- Para España: el sector se enfrenta a producir en América o pagar el sobrecoste, mientras la respuesta comercial se decide en Bruselas, no en Madrid.

