Jucil reclama al Ministerio del Interior una unidad permanente de la Guardia Civil en Ceuta y Melilla contra el narcotráfico.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha ocurrido? Jucil ha pedido al Ministerio del Interior una unidad permanente de la Guardia Civil en Ceuta y Melilla.
- ¿Para qué? Combatir el narcotráfico y la inmigración irregular y paliar la falta de efectivos en las comandancias.
- ¿Quién lo plantea? Ángel Lezcano, al frente de la asociación desde abril de 2026, cuando ganó las elecciones internas con el 53,85% de los votos.
La propuesta la defiende Ángel Lezcano, al frente de Jucil, que plantea una estructura estable y especializada para dos comandancias que, a su juicio, arrastran una falta crónica de efectivos. Según la organización, el despliegue permitiría reforzar la vigilancia del Estrecho y responder con más rapidez a las redes que operan en la zona.
Lezcano ganó las elecciones internas de Jucil en abril de 2026, con el 53,85% de los votos, y desde entonces ha situado la situación de las ciudades autónomas entre sus prioridades. La iniciativa ha sido bien acogida por distintos grupos políticos, lo que abre la puerta a que el debate sobre el despliegue llegue al Congreso en los próximos meses.
Jucil sostiene además que los avisos previos a la entrada masiva de migrantes en Ceuta no se atendieron con la antelación suficiente. La asociación reclama que la información de inteligencia llegue antes a las unidades sobre el terreno y que se refuercen las plantillas para que las dos ciudades autónomas no queden por debajo del umbral operativo que exige su condición de frontera.
La Guardia Civil mantiene en la zona un despliegue reforzado con unidades de investigación y de respuesta rápida, aunque Jucil considera que la interinidad de los refuerzos resta capacidad operativa a largo plazo. Las dos ciudades autónomas son, según los análisis policiales, uno de los puntos más sensibles del mapa de la seguridad nacional.
El Estrecho de Gibraltar es la principal puerta de entrada de hachís a Europa, lo que convierte a Ceuta y Melilla en puntos estratégicos para el narcotráfico internacional.
Una unidad especial y permanente en las dos ciudades autónomas
La unidad que propone Jucil tendría carácter permanente y especializado, con funciones de investigación y de respuesta rápida frente a las redes transnacionales que operan en el Estrecho. El modelo se inspira en las unidades de élite que la Guardia Civil despliega en otras zonas de alta conflictividad, adaptadas a la realidad fronteriza de Ceuta y Melilla.
Entre esas unidades figura la UCO (Unidad Central Operativa, la unidad de élite de la Guardia Civil especializada en crimen organizado e investigación compleja), que mantiene abiertas de forma recurrente operaciones contra el narcotráfico en el Campo de Gibraltar. La propuesta pasa por dotar a las comandancias de las ciudades autónomas de una estructura similar, con personal fijo y no sujeto a refuerzos temporales.
La cooperación internacional es otro de los ejes de la iniciativa. Europol (la agencia policial de la Unión Europea que coordina operaciones transnacionales entre los cuerpos policiales de los Estados miembros) canaliza buena parte de las investigaciones contra el tráfico de drogas que afectan a España, y Jucil entiende que una unidad permanente en la frontera sur facilitaría el intercambio de información con las policías vecinas.
Avisos no atendidos y falta de efectivos
El núcleo de la crítica de Jucil no se dirige a la actuación de los agentes, sino a la planificación de los recursos. La asociación asegura que los avisos sobre un posible repunte de la presión migratoria llegaron tarde a las unidades, que tuvieron que responder con medios limitados. La falta de efectivos, sostiene, es un problema estructural que se repite cada año en las dos ciudades autónomas.
Conviene precisar el contexto: la Guardia Civil desarrolla cada año numerosas actuaciones contra el narcotráfico en la zona del Estrecho y mantiene una presión operativa constante sobre las redes que intentan introducir droga por la frontera sur. La reclamación de Jucil busca consolidar esa labor con medios estables, no cuestionar los resultados obtenidos por los agentes.
El Contexto Operativo
El narcotráfico en el Estrecho es una amenaza estable y de alta intensidad. España es, junto con Países Bajos y Bélgica, uno de los principales puntos de entrada de cocaína en Europa, y el hachís procedente del norte de África sigue teniendo en las costas andaluzas y en las ciudades autónomas su principal vía de acceso al continente, según los informes que maneja Europol. Las incautaciones de droga en la zona se mantienen en niveles elevados año tras año, lo que confirma la magnitud del fenómeno.
Frente a esa presión, los cuerpos de seguridad sostienen una actividad operativa constante. El Ministerio del Interior sitúa la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado entre sus prioridades, y las unidades especializadas de la Guardia Civil desarticulan de forma recurrente organizaciones que operan a ambos lados del Estrecho. La propuesta de una unidad permanente encaja en esa estrategia de reforzar la presencia en las fronteras exteriores de la Unión Europea.
La pelota está ahora en el tejado del Ministerio del Interior. Si la iniciativa de Jucil prospera, el debate sobre el despliegue podría concretarse en los próximos meses, con la vista puesta en un refuerzo real y duradero de las plantillas. El reto, coinciden los análisis policiales, es que la inversión en efectivos llegue antes de que el próximo repunte de presión migratoria o de actividad del narcotráfico vuelva a poner a prueba las comandancias de Ceuta y Melilla.

