La carrera por el liderazgo Sumar: Mónica García y Ada Colau al alza y un tapado de IU

Pablo Bustinduy rechaza liderar la candidatura y el espacio busca sustituto sin acuerdo cerrado con Podemos. La elección condicionará la unidad de la izquierda y la relación con el PSOE.

Sumar busca candidato para un posible adelanto electoral sin Bustinduy y con Mónica García, Ada Colau y Toni Valero en la quiniela.

Un candidato sin dueño: la quiniela que Sumar no logra cerrar

La metáfora la dejó escrita Íñigo Errejón en la primera temporada de Podemos: un partido que necesita «correr y atarse los cordones al mismo tiempo». El diagnóstico vuelve sobre Sumar. El espacio que lidera Yolanda Díaz tiene que correr, sí, pero aún va descalzo: sin candidato cerrado y sin saber en qué grado habrá unidad con las fuerzas que lo integran. La pregunta que lo condiciona todo es otra: si habrá o no acuerdo con Podemos.

El socio minoritario del Gobierno ha avanzado en conversaciones con Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Más Madrid y Comunes como motores de una eventual alianza. El problema no es de siglas. Es de nombres. A las puertas de un posible adelanto electoral, nadie está atado y la única figura que despierta un clamor real, Pablo Bustinduy, se ha negado en redondo a dar el paso. El ministro de Derechos Sociales lleva un año rechazando ese rol por cuestiones personales, y todos los partidos lo quieren como líder precisamente porque no lo pide.

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Sin Bustinduy, dos nombres que parecían zanjados han vuelto a coger fuerza. El primero es el de Mónica García. Hay sectores dentro de Sumar, que piden a la ministra de Sanidad que sea la candidata, y aprietan para que así sea. El problema es de encaje: es la líder de Más Madrid para la Comunidad de Madrid, y un cambio descabezaría al partido justo en su territorio de influencia, donde la competencia en la izquierda está especialmente animada.

El segundo nombre al alza es el de Ada Colau. La ex alcaldesa de Barcelona ha irrumpido en el debate después de haber rechazado ese paso durante meses. Ahora ha abierto la puerta a entrar en la candidatura con dos condiciones: construir un frente realmente amplio que incluya a Podemos y confeccionar una lista ilusionante. Colau aparece como una pista de aterrizaje natural para el partido morado, con el que mantiene buenas relaciones.

La elección del candidato no es solo un nombre: decide si Podemos entra en la alianza o queda definitivamente fuera.

De Toni Valero a Urtasun: las piezas que no reúnen consenso

candidatura Sumar

En la retaguardia aparece Toni Valero. El dirigente de Izquierda Unida está llamado a ser la referencia de esta formación en la nueva alianza y, por eso, hay que tenerle muy en cuenta. Juega en su contra un perfil discreto, poco conocido entre el votante general. A favor, su profundidad de análisis y su capacidad para imaginar un proyecto político para la izquierda. Mantiene, además, una relación engrasada con Podemos y puentes abiertos con Irene Montero. El hilo de las Juventudes Comunistas asoma como factor determinante para atraer a la dirigente morada.

El caso de Ernest Urtasun es distinto. Se le suele meter en las quinielas, pero su obstáculo principal está dentro de su propia casa: en Comunes se libra una batalla dura entre el sector de Colau y los que provienen de ICV, y Urtasun no reúne consenso interno. A eso se suma que se le percibe con un perfil parecido al de Sánchez. Y hay una advertencia que pesa: Pablo Iglesias ya dejó claro que con él como ministro de Cultura no sería posible un pacto con Podemos.

La dirigente de Podemos no es una opción para los partidos que integran Sumar. Pero si hubiera acuerdo, Irene Montero dará esa batalla: quiere liderar el espacio, y su vía más rápida para dirigir al resto pasa por desafiar en unas primarias abiertas. Una convocatoria adelantada de elecciones dinamita esa ruta, porque resulta muy difícil montar un proceso de ese calado en tan poco tiempo.

Hubo más nombres sobre la mesa y casi todos se han ido cayendo. Unai Sordo, líder de CCOO, fue un candidato que estuvo vivo hasta este pasado mes de agosto, cuando se cayó de forma definitiva. Antes se había tanteado a Alberto Garzón y al juez Joaquim Bosch. Ninguno cuajó. Las cuentas no cuadran para nadie.

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La Dinámica de Coalición

Dentro de Sumar conviven al menos cuatro sensibilidades —Movimiento Sumar, Izquierda Unida, Más Madrid y Comunes— y cada una lee la sucesión desde su propio interés territorial. El liderazgo no se disputa solo entre personas; se disputa entre proyectos de partido. IU quiere un perfil reconocible en la nueva alianza y por eso mira a Valero. Más Madrid no puede permitirse perder a su referente autonómica sin abrir una crisis en Madrid. Comunes arrastra su propia guerra interna. Y sobre todas ellas planea la misma pregunta: qué precio tiene sentar a Podemos en la mesa.

La dimensión de coalición con el PSOE funciona en paralelo. Sumar negocia su futuro interno mientras sostiene el Gobierno de coalición con Pedro Sánchez, y cada movimiento de nombres tiene lectura en Moncloa. Un candidato que facilite el pacto con Podemos tensa menos el flanco izquierdo, pero complica el equilibrio con el socio mayoritario. Un candidato de perfil institucional como Urtasun hace lo contrario. La decisión interna condiciona la posición negociadora de Sumar en el Ejecutivo.

La proyección depende del calendario. Si el adelanto electoral se confirma, el espacio tiene semanas, no meses, para cerrar candidato y alianzas, y las primarias abiertas que reclama Montero se volverían casi imposibles de organizar. Si no hay adelanto, la conjura se aplaza, pero no se resuelve. Sordo se cayó en agosto. Bustinduy sigue diciendo no. El tiempo lo dirá.

Ficha del Caso

  • El caso: Sumar afronta la búsqueda de sustituto de Yolanda Díaz ante un posible adelanto electoral, sin candidato cerrado y con la relación con Podemos como variable decisiva.
  • Datos importantes: El espacio negocia con Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Más Madrid y Comunes. Pablo Bustinduy rechaza liderar. Ada Colau pone como condición un frente amplio con Podemos. Unai Sordo se cayó de la quiniela en agosto de 2026.
  • Resumen: La elección del candidato decidirá el grado de unidad de la izquierda alternativa y condicionará la posición de Sumar en el Gobierno de coalición con el PSOE.