Trump firma la Orden Ejecutiva que rebautiza la IA como ‘superinteligencia’ y las tecnológicas evitan el cambio

'Superinteligencia' ya tiene un significado propio en el sector: describe sistemas hipotéticos que superarían al ser humano. Ese es el motivo por el que OpenAI, Google, Meta y Nvidia no han confirmado el cambio.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Donald Trump firmó esta semana la Orden Ejecutiva que ordena al Gobierno federal sustituir ‘inteligencia artificial’ por ‘superinteligencia’ en documentos y comunicaciones oficiales.
  • ¿Quién está detrás? La Casa Blanca, con el vicepresidente JD Vance y el speaker (presidente de la Cámara de Representantes) Mike Johnson, más Elon Musk, Mark Zuckerberg, Jensen Huang, Sam Altman, Sundar Pichai y Dario Amodei.
  • ¿Qué impacto tiene? Ninguno sobre la normativa: el cambio afecta al vocabulario del Gobierno federal, no a los contratos de las empresas españolas.

Trump firmó esta semana la Orden Ejecutiva que obliga al Gobierno federal a llamar superinteligencia a la inteligencia artificial. Las compañías que construyen la tecnología no han confirmado si le siguen el paso.

Qué dice la Orden Ejecutiva y qué cambia dentro del Gobierno federal

El texto es corto. Las agencias federales deben reemplazar en sus documentos presentaciones y comunicaciones la expresión ‘inteligencia artificial’ por el término ‘superinteligencia’. La Orden Ejecutiva —el decreto presidencial que no necesita aprobación del Congreso— permite al presidente de Estados Unidos dirigir la administración federal sin votación previa.

La firma llegó acompañada del Accord on Superintelligence, un acuerdo presentado en la Casa Blanca con las grandes compañías del sector. Su principio central lo resumió Jensen Huang: ‘las empresas que construyen esta tecnología tienen la responsabilidad principal de desarrollarla y desplegarla de forma segura’. El presidente de Nvidia añadió que ofrece ‘una oportunidad extraordinaria’ para la productividad, la salud y la seguridad.

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‘Recuerden esto: quien gane la SI va a ganar’, dijo Trump a los periodistas fuera del Ala Oeste. Y justificó el cambio de palabra: ‘usamos super porque la otra es una palabra falsa’. Elon Musk se sumó a la broma: ‘vale la pena destacar los beneficios de la IA, perdón, de la superinteligencia’.

Por qué OpenAI, Google, Meta y Nvidia no han movido ficha

Ninguna de las compañías presentes en la firma —Anthropic, OpenAI, Google, Meta, SpaceXAI y Nvidia— ha aclarado si renombrará productos, divisiones o sociedades, según informó el Washington Examiner. El silencio tiene una explicación sencilla. La palabra ya está ocupada.

Desde hace años, ‘superinteligencia’ designa en el sector los sistemas hipotéticos que superarían las capacidades humanas, un escenario que la propia industria coloca en el futuro. Adoptarlo como nombre comercial equivaldría a sostener que los modelos actuales ya son eso. Nadie quiere firmar esa frase en un folleto.

Rebautizar una tecnología no es un gesto cosmético: quien fija el nombre fija el marco con el que después se legisla, se invierte y se teme.

La última semana dejó tres velocidades distintas. Mark Zuckerberg usa el término de forma intercambiable desde que puso en marcha los Meta Superintelligence Labs, y el 28 de septiembre publicó que ‘creará oportunidades significativas para todas las personas y empresas’. Elon Musk lo repite en persona y en redes, aunque la web de SpaceXAI sigue igual.

Y Sam Altman continuaba diciendo ‘AI’ el 1 de octubre. Sundar Pichai, por su parte, mencionó el acuerdo sin nombrar la tecnología: la ambigüedad calculada también es una respuesta.

orden ejecutiva IA

La Lógica de Washington

Washington no discute una palabra: discute el marco. Durante dos años, el debate público sobre la IA ha estado dominado por la advertencia, por los llamamientos a frenar el desarrollo de de los modelos frontera y por el lenguaje del riesgo existencial. El mes pasado, el exinvestigador de Anthropic Jacob Coxon advirtió de que la tecnología podría ‘matarnos a todos antes del final de la década’. La Casa Blanca quiere cambiar el sustantivo para cambiar el tono. El nombre es la política.

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Detrás hay una coalición reconocible del Partido Republicano: el bloque tecnológico que reclama menos regulación y más contratos federales, con Musk, Zuckerberg y Huang como cabezas visibles, y un electorado que lee la carrera tecnológica como una competición con China. ‘Quien gane la SI va a ganar’ no es una frase sobre software. Es una frase sobre hegemonía.

El resorte es antiguo: en 1983, Ronald Reagan convirtió la Iniciativa de Defensa Estratégica en un relato nacional de superioridad y el apodo que le puso la prensa, ‘Star Wars’, acabó sustituyendo al nombre oficial del programa. La lógica se repite cuarenta y tres años después. Washington no pide permiso.

El giro de superinteligencia Trump llega a Europa como una pregunta incómoda: qué hacer cuando el principal proveedor tecnológico del mundo cambia el vocabulario del sector. Para España, la respuesta práctica es que nada se mueve en el plano legal.

En Bruselas, el Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial mantiene su calendario, con la plena exigencia para los sistemas de alto riesgo prevista para agosto de 2027, y la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial sigue desplegando su marco desde A Coruña. Las empresas españolas que integran modelos de OpenAI o Google —desde Santander y BBVA hasta Telefónica o Inditex— seguirán firmando contratos con la palabra ‘IA’ dentro.

Cada agencia federal irá adaptando manuales, formularios y licitaciones en los próximos meses, y ahí el cambio deja de ser retórica. Un pliego que dice ‘sistema de inteligencia artificial’ y otro que dice ‘sistema de superinteligencia’ describen, a efectos prácticos, lo mismo. Queda una incógnita razonable: si las compañías no adoptan el término, la administración federal acabará usando un vocabulario que su propia industria evita.

Ficha del Caso

  • El caso: La Casa Blanca ha decretado que el Gobierno federal llame ‘superinteligencia’ a la inteligencia artificial y ha firmado con las grandes tecnológicas un acuerdo sobre desarrollo seguro.
  • Datos clave: Orden Ejecutiva firmada esta semana; Accord on Superintelligence suscrito con Anthropic, OpenAI, Google, Meta, SpaceXAI y Nvidia; ninguna compañía ha confirmado si renombrará sus productos.
  • Para España: el cambio no altera la normativa europea ni los contratos de las empresas españolas, que seguirán operando bajo el Reglamento Europeo de IA hasta su plena aplicación en agosto de 2027.