7 trucos de ahorro comprobados al comparar la cesta de la compra entre Mercadona, Carrefour y Lidl

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Fija una cesta de referencia de 30-40 productos y repítela igual en las tres cadenas

Un grupo diverso de adultos seleccionando cestas de mimbre en el pasillo de una tienda.

Comparar la cesta de la compra solo tiene sentido si el carro es el mismo en las tres cadenas. Fijar de antemano entre 30 y 40 productos —los que de verdad se consumen en casa cada semana— y repetir esa lista punto por punto en Mercadona, Carrefour y Lidl es lo que convierte una impresión en un dato fiable. Si un día se compara el café, otro la leche y otro la fruta, el resultado depende de la promoción de turno y no del nivel de precios de cada enseña. La propia OCU trabaja así en su estudio anual: analiza 244 productos ponderados según el peso que tienen en el presupuesto familiar, a partir de más de 101.000 precios recogidos en 690 establecimientos. La lista corta y cerrada traslada ese método al ámbito doméstico y evita el error más común, que es concluir quién es más barato con una muestra distinta en cada tienda.

La clave está en que los productos sean equivalentes en formato, peso y calidad —marca blanca cuando exista, o el mismo artículo de fabricante— y en que el orden de la compra no cambie. Con esa disciplina aparecen diferencias que un carro improvisado deja pasar. Un experimento difundido este año, con una compra semanal para dos personas, dio 78,05 euros en Lidl, 81,51 en Mercadona y 86,94 en Carrefour; en el mismo seguimiento, los anacardos costaban 1,79 euros en Lidl frente a 2,35 en Carrefour y 2,40 en Mercadona. Pero ninguna cadena gana en todo: la leche de soja se veía a 0,65 euros en Carrefour y a 0,99 en Lidl. Repetir la misma cesta permite ver ese patrón, que es lo que orienta dónde compensa hacer cada bloque de la compra sin dejarse llevar por una oferta puntual.

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