El presidente de Vox, Santiago Abascal, ha llamado este lunes a votar presencialmente en las elecciones generales. Lo ha hecho con una consigna expresa a los electores: acudir a la urna el 29 de noviembre y no utilizar el voto por correo.
La petición llegó en una entrevista concedida a Espejo Público, el programa de Antena 3. El líder de Vox no dejó margen a la interpretación: ‘Yo les animo a que no voten por correo, a que voten en la urna’. Y añadió una exigencia más a los españoles que le escuchaban, la de estar ‘alerta’ y ‘movilizados’ durante todo el proceso.
Qué pide Abascal y con qué argumentos lo sostiene
El razonamiento es explícito y el propio Abascal lo ha desarrollado sin rodeos. ‘En estos momentos no me fío absolutamente de nada que pueda hacer Pedro Sánchez‘, ha afirmado. A partir de ahí encadena sus argumentos. El primero apunta a la posible convocatoria de la Diputación Permanente del Congreso, el órgano que asume las competencias de la Cámara cuando esta no está reunida o ha sido disuelta, para sacar adelante decretos que, según su relato, el Pleno ya ha tumbado.
Su segundo argumento apunta al entorno del presidente del Gobierno, que, según su versión, ‘tiene a todo su entorno en la cárcel. Y el tercero es la conclusión que extrae de los anteriores: ‘Sánchez es capaz de cualquier cosa y, por lo tanto, mi responsabilidad es decir a los españoles que voten con seguridad’. Vox presenta así la papeleta depositada en la urna como la única fórmula que el votante controla de principio a fin.
En la misma comparecencia, el líder del partido ha vuelto a referirse a Sánchez como el ‘candidato de Marruecos’, una fórmula que la formación emplea en su crítica de la política migratoria del Ejecutivo. Y ha puesto el acento en la incertidumbre del resultado: los comicios, ha dicho, serán ‘muy inciertos’ a pesar de lo que anticipen los sondeos.
Por qué sitúa el foco en el voto por correo
El voto por correo es un procedimiento reglado en España. Exige una solicitud previa del elector y se tramita con Correos, que entrega la documentación en el domicilio y traslada después la papeleta hasta la mesa electoral por correo certificado. Las instrucciones de cada convocatoria las dicta la Junta Electoral Central.
Abascal no modifica ninguna norma electoral, pero instala en la campaña una idea que su partido rentabiliza desde hace meses: la seguridad del voto está en la urna.
Abascal sostiene que esas garantías no le bastan. ‘Un señor que parece que va a convocar la Diputación Permanente para aprobar los decretos que el propio Congreso ha tumbado’, ha argumentado para justificar su recelo, antes de insistir en que su obligación es recomendar a los españoles que voten ‘con seguridad’.
Hasta el momento no consta una reacción oficial del Gobierno ni del PP a este llamamiento, ni una consigna equivalente por parte de los populares. La recomendación de Vox no tiene efectos normativos: no altera el procedimiento ni impide a nadie solicitar el voto por correo. Su alcance es político, y su destinatario es el votante propio.
La convocatoria anticipada ha comprimido el calendario. Las formaciones afrontan una precampaña corta en la que la movilización de los electorados fieles pesa más que la captación de voto nuevo. En ese terreno, el llamamiento presencial funciona como instrucción operativa para la base de Vox y como seña de perfil propio frente al PP.

La estrategia: movilizar el voto propio sin fiarlo a las encuestas
Existe un precedente para esa advertencia sobre los sondeos. En 2023 las encuestas anticipaban un escenario muy parecido al actual y el resultado acabó permitiendo a Sánchez reeditar su Gobierno con el concurso de sus socios. Abascal lo cita como lección —las encuestas ‘decían lo mismo que hoy’— y ya avisó entonces de que no pensaba vender ‘la piel del oso antes de cazarlo’.
Los sondeos que se publican estos días dibujan una mayoría alternativa entre PP y Vox. El presidente de la formación se niega a dar por hecho ese escenario. Su lectura es que ese tipo de pronóstico, cuando se convierte en certeza, desmoviliza al votante propio. El mensaje no va dirigido al elector ajeno, sino al que ya votó a Vox y podría no repetir.
El precedente de 2023 también ayuda a leer el pulso con el PP. Vox cedió entonces parte de su suelo electoral, pero conservó grupo propio en el Congreso de los Diputados y mantuvo su condición de socio imprescindible para cualquier mayoría de la derecha.
Según su relato, el Gobierno llega además a la cita con el desgaste de unos decretos que no ha logrado sacar adelante. Recuperar al votante que se quedó en casa es, para la dirección del partido, la vía más directa para volver a crecer.
Con las elecciones generales fijadas para el 29 de noviembre, Vox afronta las semanas decisivas de la precampaña con un mensaje de movilización, desconfianza hacia el Ejecutivo y defensa del voto en urna. La respuesta de su electorado será la primera medida del acierto de la consigna.
