Acampada de Sol por la vivienda: se mantiene y llama a la huelga general

La portavoz Alicia del RĆ­o confirma que la protesta en la Puerta del Sol no tiene fecha de fin y que la huelga general se anunciarĆ” a lo largo del mes de noviembre. El sindicato exige a los partidos que concreten sus medidas de vivienda antes del 29-N.

La acampada de Sol por la vivienda sigue sin fecha de fin y el Sindicato de Inquilinas trabaja ya en una huelga general para noviembre.

Lo confirmó su portavoz, Alicia del RĆ­o, este lunes a las 12.30 desde la Puerta del Sol, pocas horas despuĆ©s de que Pedro SĆ”nchez anunciara la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones generales para el 29 de noviembre. La organización no piensa recoger velas ni esperar al calendario electoral. ‘Nuestras casas, nuestros hogares, esta lucha no va a esperar a ningĆŗn calendario electoral’, aseguró del RĆ­o.

QuƩ le pide la acampada a los partidos antes del 29-N

La portavoz reclamó a todas las formaciones que sitĆŗen la vivienda en el centro de su programa y que concreten quĆ© medidas llevarĆ”n al Congreso. El anuncio de la convocatoria electoral, dijo, no frena nada: ‘hemos conocido que se disuelven las Cortes, secuestradas por el rentismo’, seƱaló, antes de pedir a los diputados que expliquen si van a incorporar las medidas que exige la calle.

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La organización trabaja en la convocatoria de una huelga general por el derecho a la vivienda durante el mes de noviembre, aunque todavĆ­a no ha fijado fecha. Mantiene conversaciones con las centrales sindicales y prevĆ© anunciar el dĆ­a concreto ‘en los próximos dĆ­as’. La acampada, por ahora, no tiene final previsto. ‘Esta acampada es una punta de lanza de contrapoder que estĆ” recordando todos los dĆ­as a la seƱora Ayuso y a todos los polĆ­ticos de este paĆ­s que el poder popular no va a acabar’, aƱadió.

La continuidad de la protesta en la Puerta del Sol no impide, según el sindicato, el trabajo que quiere desarrollar en los barrios, centros de trabajo, plazas, y centros de salud. Allí donde, dicen, se vive el malestar por unos precios del alquiler que no dan tregua en la región.

La acampada no busca un calendario, busca un interlocutor: quien gobierne tras el 29-N tendrĆ” que responder por cada alquiler que siga subiendo en Madrid.

La acampada y el pulso con la Justicia madrileƱa

Sobre la decisión del Tribunal Superior de Justicia de Madrid relativa al campamento, la portavoz fue tajante: ‘la soberanĆ­a de la acampada estĆ” en la Asamblea General’. Del RĆ­o defendió que los derechos de reunión, protesta y asociación estĆ”n por encima de lo que diga cualquier institución. La respuesta del Ayuntamiento de Madrid a la continuidad de la acampada sigue sin concretarse, y el conflicto podrĆ­a volver a los tribunales si la protesta se prolonga mĆ”s allĆ” del mes de noviembre.

El precedente de Sol y por quƩ la vivienda cambia el eje del 29-N

La Puerta del Sol no es un escenario cualquiera. Ya fue epicentro del 15-M en 2011 y, quince años después, vuelve a acoger una protesta que pivota sobre la vivienda en lugar de sobre el sistema financiero. La diferencia es sustancial: entonces el alquiler era un problema de acceso; hoy es el primer gasto de miles de familias madrileñas y uno de los temas que mÔs pesa en las encuestas autonómicas y nacionales.

La Comunidad de Madrid lleva años con una política de vivienda centrada en la construcción nueva a través del Plan Vive y en avales para jóvenes, mientras el precio del alquiler en la almendra central se mantiene en mÔximos. El Sindicato de Inquilinas se ha convertido en el principal altavoz del descontento en distritos tensionados como TetuÔn, Carabanchel o Usera. Es un fenómeno similar al que vive Barcelona con el Sindicat de Llogateres, aunque con una diferencia clave: en Madrid no hay tope de precios en vigor en la mayoría de los municipios.

La huelga general anunciada, sin fecha todavía, es la pieza que puede tensionar mÔs el tablero. Una convocatoria de ese tipo exige consenso sindical y una agenda compartida que, a día de hoy, no estÔ cerrada. El sindicato se juega su capacidad de movilización; los partidos, su credibilidad en un asunto que ya decide votos. Seguimos con atención si esa agenda compartida llega a cerrarse antes del 29-N.

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