De Calvo-Sotelo a Sánchez: los ocho adelantos electorales desde 1978

El adelanto electoral es una prerrogativa del presidente del Gobierno. El artículo 115 de la Constitución le faculta para disolver las Cortes Generales antes del final de la legislatura siempre que lo acuerde tras deliberar en el Consejo de Ministros y bajo su exclusiva responsabilidad, y que no haya una moción de censura en trámite. Las elecciones deben celebrarse entre 30 y 60 días después de la convocatoria. Desde 1978 la herramienta se ha usado en ocho ocasiones, la primera hace más de cuatro décadas.

El criterio de esta selección es estricto: solo figuran las disoluciones anticipadas decididas por el Ejecutivo en ejercicio, no las elecciones repetidas que han llegado tras investiduras fallidas, como las de junio de 2016 y noviembre de 2019. Siete de los ocho adelantos llevan la firma de un presidente socialista —cuatro de Felipe González, uno de Zapatero y dos de Sánchez—; el octavo fue de Leopoldo Calvo-Sotelo, de UCD, en 1982. Ningún presidente del PP ha recurrido a ella.

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De octubre de 1989: González disuelve tras la huelga general del 14-D

El 14 de diciembre de 1988, UGT y CCOO —con Nicolás Redondo y Antonio Gutiérrez al frente— paralizaron España con la huelga general más masiva de la democracia, en protesta por la reforma laboral y el plan de empleo juvenil del Gobierno. El paro forzó a Felipe González a retirar parte de sus medidas y abrió un pulso con los sindicatos que la oposición, con Adolfo Suárez a la cabeza, quiso traducir de inmediato en urnas. González lo rechazó entonces: en diciembre de 1988 aseguró que el adelanto electoral «no está en mis cálculos». El giro llegó en 1989, tras el triunfo socialista en las europeas de junio, el final de la presidencia española de la CEE y la necesidad de aplicar ajustes económicos. El 1 de septiembre firmó la disolución de las Cortes, publicada en el BOE al día siguiente, y convocó elecciones para el 29 de octubre, unos ocho meses antes del final natural de la legislatura.

El cálculo funcionó a medias. El PSOE volvió a ganar con 175 escaños, justo la mitad de la Cámara y uno por debajo de la mayoría absoluta, con el 39,6% de los votos. El PP de José María Aznar, designado candidato apenas dos meses antes, subió a 107 diputados; Izquierda Unida, con Julio Anguita, duplicó su representación hasta 17, y el CDS de Suárez cayó a 14. González fue investido en diciembre con 167 votos, con la abstención del PNV. El adelanto merece estar en la lista por su origen: fue el primero de la democracia provocado por un conflicto social y el único que siguió a una huelga general, con el objetivo de revalidar el mandato frente a los sindicatos y a una oposición que llevaba meses reclamando elecciones.