El adelanto electoral es una prerrogativa del presidente del Gobierno. El artículo 115 de la Constitución le faculta para disolver las Cortes Generales antes del final de la legislatura siempre que lo acuerde tras deliberar en el Consejo de Ministros y bajo su exclusiva responsabilidad, y que no haya una moción de censura en trámite. Las elecciones deben celebrarse entre 30 y 60 días después de la convocatoria. Desde 1978 la herramienta se ha usado en ocho ocasiones, la primera hace más de cuatro décadas.
El criterio de esta selección es estricto: solo figuran las disoluciones anticipadas decididas por el Ejecutivo en ejercicio, no las elecciones repetidas que han llegado tras investiduras fallidas, como las de junio de 2016 y noviembre de 2019. Siete de los ocho adelantos llevan la firma de un presidente socialista —cuatro de Felipe González, uno de Zapatero y dos de Sánchez—; el octavo fue de Leopoldo Calvo-Sotelo, de UCD, en 1982. Ningún presidente del PP ha recurrido a ella.
5De marzo de 1996: el adiós de González, con más de un año de antelación
Felipe González anunció el 28 de diciembre de 1995 que las elecciones generales se celebrarían el 3 de marzo de 1996, más de un año antes del final natural de la legislatura iniciada en junio de 1993, que debía agotarse en 1997. El detonante fue la ruptura del apoyo parlamentario de CiU: la formación de Jordi Pujol dejó de sostener al Gobierno en el otoño y sumó sus votos a los del PP e IU para devolver los Presupuestos de 1996 al Ejecutivo, un hecho sin precedentes hasta entonces en la democracia. Sin los 17 diputados convergentes, el PSOE perdía la mayoría que le había permitido gobernar en minoría. El decreto de disolución de las Cortes se firmó el 9 de enero y los comicios se hicieron coincidir con las elecciones autonómicas andaluzas. Sobre el desgaste por los escándalos de corrupción (Filesa, GAL, Roldán) se añadió la incertidumbre sobre el propio presidente, que tras dudar anunció que repetiría como candidato.
El 3 de marzo de 1996 los españoles dieron la victoria al PP de José María Aznar con 156 escaños, frente a los 141 del PSOE, con una participación del 78% y apenas 1,4 puntos y unos 360.000 votos de diferencia. Fue un triunfo insuficiente para gobernar en solitario, hasta el punto de que se habló de «amarga victoria» popular y «dulce derrota» socialista. Aznar necesitó el respaldo de CiU (16 diputados), PNV (5) y Coalición Canaria (4) para ser investido el 4 de mayo de 1996 con 181 votos, poniendo fin a casi 14 años de gobiernos socialistas. González, el presidente que más veces adelantó las elecciones (también en 1986 y 1993), dejó la secretaría general del PSOE en junio de 1997.

