El Partido Popular de Navarra ha cambiado de manos. Sergio Sayas, diputado en el Congreso y antiguo dirigente de Unión del Pueblo Navarro (UPN), preside ya la comisión gestora que dirigirá la formación hasta la celebración de un congreso regional. A alrededor de este diputado que hace años tildó de corrupto a los ‘populares’ se han situado varios antiguos cargos de UPN que en 2023 abandonaron el partido regionalista y se incorporaron al PP, en una operación que ha contado con el respaldo de la dirección nacional y, particularmente, de Miguel Tellado, secretario general de los populares y muy cercano a Sayas.
La forzada dimisión de Javier García, que presidía el PP navarro desde diciembre de 2022 y había perdido fuerza ante Génova 13, culmina una etapa de casi cuatro años marcada por las dificultades para consolidar el proyecto en la Comunidad Foral y por los enfrentamientos internos. Aunque el dirigente ha justificado su renuncia por motivos personales y ha asegurado que quiere concentrarse en su responsabilidad parlamentaria, la sucesión se ha producido ante la inminente intervención de Génova 13 para relevarle e impulsar una gestora.
La gota que colmó el vaso entre García y Génova 13, ‘envenenada’ por las maniobras de despacho de Sayas, llegó durante el Debate sobre el Estado de la Comunidad Foral, celebrado los días 24 y 25 de septiembre. El PP se quedó sin poder defender ninguna de sus cinco propuestas de resolución porque las presentó fuera de plazo. El error, calificado de garrafal por la prensa navarra, impidió a los populares someter sus iniciativas a votación en una cita parlamentaria relevante para la oposición.
La equivocación llegó en el peor momento para García. Apenas unos días después, la dirección nacional formalizó la creación de la gestora y situó a Sayas al frente. Según publicó Diario de Navarra, Tellado llamó por teléfono al diputado el viernes 25 de septiembre para comunicarle que García dejaría la presidencia y que él asumiría la dirección provisional del partido. El lunes siguiente, la Junta Directiva Nacional del PP formalizó el nombramiento.
La rapidez de la operación contrasta con la trayectoria de un presidente regional que había llegado al puesto casi por sorpresa y que nunca consolidó su liderazgo al frente de un PP que sigue sin fuerza en la Comunidad Foral. La intervención de Génova ha vuelto a demostrar, sin embargo, que el control de las organizaciones territoriales del PP depende en buena medida de los equilibrios internos y de la confianza que sus dirigentes mantienen con la cúpula nacional.
De la resistencia de Casado al ascenso de Feijóo
La trayectoria de García al frente del PP navarro comenzó en diciembre de 2022, cuando Alberto Núñez Feijóo apostó por él para sustituir a Ana Beltrán. La entonces presidenta del partido y hoy senadora había mantenido su respaldo a Pablo Casado hasta los últimos días de su liderazgo, mientras la organización nacional atravesaba una de las mayores crisis internas de su historia reciente.
García no era entonces un dirigente especialmente conocido fuera de Navarra. Antiguo parlamentario del desaparecido CDN, había llegado a la Cámara foral en 2015 y parecía haber agotado sus posibilidades de crecimiento político al terminar aquella legislatura, en 2019. Sin embargo, logró mantenerse dentro de Navarra Suma y posteriormente se hizo por sorpresa con la presidencia regional del PP.
Su trayectoria también había estado marcada por una polémica anterior. En 2010, cuando lideraba las juventudes del CDN, fue condenado por calumnias tras calificar de «corrupta» a Raquel Garbayo, que posteriormente sería alcaldesa de Cintruénigo y acabaría compartiendo bancada parlamentaria con él.
En febrero de 2022, durante la crisis que terminó con la salida de Casado, García había defendido públicamente la unidad del partido y la continuidad de su entonces presidente. «Es momento de unidad, en el PP somos responsables, leales y damos ejemplo de buena conducta. Nuestro presidente Pablo Casado siempre se guía por ellos, el resto debemos hacer lo mismo», afirmó.
Cinco días después cambió de posición y reclamó un congreso urgente para superar la crisis. Meses más tarde, la nueva dirección encabezada por Feijóo le abrió las puertas de la presidencia del PP navarro.
La guerra interna y el desgaste de García
La estabilidad de García comenzó a deteriorarse de manera más visible durante 2025. En mayo, la dimisión del exparlamentario y antiguo secretario general José Suárez puso de manifiesto las diferencias dentro de la organización. Suárez anunció su baja del PP navarro y cuestionó públicamente la actuación del presidente, al que reprochó carecer de «honestidad, rigor, coherencia y vocación política».

La crisis tenía antecedentes. En febrero, García había intentado destituir a Amelia Salanueva como secretaria general en una reunión del Comité Ejecutivo convocada sin previo aviso. La dirección nacional frenó la maniobra y envió a Carmen Fúnez, vicesecretaria de Organización, para tratar de rebajar la tensión. El conflicto, sin embargo, no quedó resuelto.
En agosto apareció otro frente. García mantuvo en su perfil profesional un supuesto «Grado en Gestión Comercial y Marketing» que, según publicó Diario de Noticias, correspondía en realidad a un máster propio sin carácter oficial. El dirigente modificó la información en la web del Parlamento de Navarra después de que el periódico le preguntara por la titulación.
Mientras tanto, Sayas iba ganando peso dentro del partido. En noviembre de 2025 fue designado secretario general del PP navarro en sustitución de Salanueva, que pasó a ocuparse del área de Coordinación Parlamentaria. El movimiento se presentó como una renovación destinada a revitalizar la organización, reforzar su estructura y prepararla para las próximas elecciones.
La llegada de Sayas a la secretaría general situó a un antiguo dirigente de UPN en una posición decisiva dentro de la estructura regional. Su relación con Tellado y su capacidad de liderazgo entre los exregionalistas que se incorporaron al PP han contribuido a reforzar su influencia frente a un García al que Génova 13 le iba a pedir que no se presentase al congreso regional.
Una gestora con mayoría de antiguos dirigentes regionalistas
La nueva comisión gestora confirma el cambio de equilibrio. Sergio Vitas Aguirre, alcalde de Fustiñana y ex de UPN, ocupará la secretaría general. Diplomado en Gestión y Administración Pública por la Universidad de Zaragoza y funcionario del Gobierno de Navarra, se encuentra en situación de servicios especiales por su responsabilidad municipal.
La gestora contará con quince vocales: Raimundo Aguirre Yanguas, Carmen Alba Orduña, Daniel Cuesta Castañeda, David Diago Cascán, Carlos García Adanero, María García Barberena Unzu, María Isabel García Malo, Eva María Gorri Gil, Carlos Jiménez Ruiz, María Mena Varas, Paula Montes Ganuza, Mariluz Moraza Busto, Cristina Recalde Vallejo, Irene Royo Ortín y Amelia Salanueva Murguialday.
Entre ellos figuran antiguos cargos de UPN que se incorporaron al PP junto a Sayas, como Carlos García Adanero y otros representantes vinculados al regionalismo navarro. La salida de Sayas de UPN y su posterior integración en las filas populares estuvo rodeada de polémica: el partido regionalista consideró tránsfugas a los dos diputados que abandonaron su disciplina para incorporarse al PP.
Javier García, por su parte, seguirá como portavoz del grupo parlamentario popular en el Parlamento foral y será invitado a las reuniones de la gestora, aunque ya no tendrá el control orgánico de la formación.
El futuro electoral y la incógnita de UPN
La nueva dirección tendrá que definir la estrategia del PP navarro de cara a las elecciones forales de 2027, empezando por la relación con UPN. El pasado viernes, en un acto organizado por Okdiario en Pamplona, García había hablado de posibles pactos con los regionalistas. La intervención se produjo justo antes de que se acelerase la sucesión y constituye uno de los últimos episodios públicos de su etapa al frente del partido.
Sayas tampoco ha descartado una candidatura conjunta con UPN, pese a las malas relaciones que mantiene con parte de su cúpula. El diputado desarrolló dos décadas de carrera política en las filas regionalistas, en el que perdió pie tras perder las primarias para liderar el partido. Su ruptura estuvo marcada también por las acusaciones de transfuguismo después de que votara en contra de la reforma laboral de 2022, desmarcándose de la posición de UPN.
La incógnita ahora es hasta dónde llegará la reorganización. García había manifestado recientemente en Diario de Navarra su intención de ser candidato, pero su renuncia ha apartado esa posibilidad del centro de la discusión. La gestora que preside Sayas deberá ordenar el partido, preparar el próximo congreso y decidir cómo se presenta el PP ante una cita electoral en la que la relación con UPN puede resultar determinante.
Según fuentes cercanas al partido, Sayas no tiene intención de regresar de Madrid a Pamplona para asumir una mayor responsabilidad en la política foral. Sin embargo, podría situar a una persona de su confianza como número dos o tres de una eventual candidatura conjunta con UPN. Una alianza electoral que, según las mismas fuentes, desea Alberto Núñez Feijóo.
