El debate sobre la cooperación de la Guardia Civil con Marruecos en la frontera de Ceuta vuelve al primer plano político tras la crisis migratoria de finales de julio.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha ocurrido? La crisis fronteriza de Ceuta ha reabierto la discusión política sobre la cooperación policial entre España y Marruecos.
- ¿Dónde y cuándo? En el perímetro de Ceuta, tras los hechos del 30 y 31 de julio.
- ¿Qué resultado? España y la Unión Europea mantienen la cooperación con Rabat en el control fronterizo, con 160 millones de euros previstos para el período 2025-2027.
El dispositivo del perímetro: cómo trabaja la Guardia Civil en Ceuta
En Ceuta, la Guardia Civil sostiene la vigilancia del perímetro terrestre y del litoral, mientras la Policía Nacional asume el control documental en el paso de El Tarajal. El cuerpo despliega unidades del Servicio Marítimo y de los Grupos de Reserva y Seguridad (GRS), especializadas en la protección de instalaciones y el control de masas, junto a los equipos de investigación contra el narcotráfico y el tráfico de personas.
La frontera sur no se explica sin la cooperación con Rabat. Los canales permanentes entre la Guardia Civil y la Gendarmería Real marroquí sostienen buena parte del control de los flujos migratorios y de la persecución de las redes que operan a ambos lados del Estrecho. Sin ese marco, el perímetro queda expuesto a la presión directa sobre el vallado y el litoral, como ocurrió los días 30 y 31 de julio.
Europa acompaña ese trabajo con financiación: la Comisión Europea destinó alrededor de 200 millones de euros a la cooperación con Marruecos en migración y control fronterizo entre 2021 y 2023, y tiene previstos otros 160 millones de euros para el período 2025-2027. Por eso Bruselas sigue considerando al país magrebí un socio estratégico y no ha planteado suspender la asociación tras la crisis.
La cooperación con Rabat y el ruido político
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha calificado lo ocurrido de “invasión consentida por Marruecos” y acusa al Gobierno de anteponer la relación con Rabat al interés nacional. Vox presenta al presidente del Ejecutivo como un mandatario sometido a Rabat, y Podemos, ERC, EH Bildu y el BNG reclaman revisar los vínculos bilaterales. Ninguno de ellos ha propuesto, sin embargo, una ruptura formal de las relaciones diplomáticas.
La demanda con más recorrido es la exigencia de que el Gobierno esclarezca qué papel desempeñaron las autoridades marroquíes durante las horas en que decenas de miles de personas atravesaron la frontera. Es una reclamación legítima de rendición de cuentas, pero conviene precisar su alcance: no existe por ahora ningún pronunciamiento oficial de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado ni resolución judicial que confirme una decisión deliberada de Rabat de facilitar las entradas.
El Estrecho concentra el mayor esfuerzo operativo de la Guardia Civil contra el narcotráfico: España es el primer país de la Unión Europea en hachís intervenido, según Europol.
En el plano operativo, el perímetro no depende del pulso partidista. La Guardia Civil y la Policía Nacional mantienen la vigilancia durante las veinticuatro horas y son el último eslabón de un sistema que combina control fronterizo, investigación criminal y cooperación internacional. Cualquier discusión sobre el modelo de la frontera sur acaba afectando, en primer lugar, a los agentes desplegados sobre el terreno.

El Contexto Operativo
La presión sobre la frontera sur es estructural. El perímetro de Ceuta y Melilla concentra la presión migratoria del Estrecho y buena parte del narcotráfico que entra en Europa: el hachís del norte de Marruecos y la cocaína que escala desde el Sahel a través de redes de drogas, armas, combustible y personas activas en Mali, Burkina Faso, Níger y Mauritania. Europol sitúa esas rutas entre las principales amenazas del crimen organizado en el flanco occidental europeo.
La Guardia Civil es el cuerpo que sostiene ese frente en el Estrecho, con unidades marítimas, terrestres y de investigación que se coordinan con Frontex, la agencia europea de guardia de fronteras y costas. Los datos del Ministerio del Interior sitúan de forma constante a España como el país de la Unión Europea que más hachís interviene, con la mayor parte de las aprehensiones concentradas en la provincia de Cádiz y en la costa del Estrecho.
La proyección inmediata pasa por mantener el dispositivo y la interlocución con Rabat. El Ministerio del Interior no ha anunciado cambios en el modelo de cooperación, y la financiación europea prevista hasta 2027 apunta a que el control fronterizo seguirá apoyándose en la coordinación entre los cuerpos españoles y las autoridades marroquíes. Suspender esa cooperación dejaría el perímetro sin el mecanismo que ha permitido contener las salidas y desarticular redes de tráfico de personas.
El debate político sobre Ceuta seguirá abierto en las próximas semanas, pero el control de la frontera se sostiene con medios, coordinación y cooperación: el trabajo diario de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

