Los Reyes invitan a Ceuta y Melilla a la recepción del 12 de octubre y perfilan su visita oficial

La representación de las dos ciudades autónomas en el Palacio Real se ha cerrado con vistas a un viaje aún sin programa definitivo. Zarzuela trabaja en dos jornadas de estructura similar, con encuentros a puerta cerrada y citas abiertas al tejido social.

Los Reyes han invitado a Ceuta y Melilla a la recepción del 12 de octubre en el Palacio Real. La presencia de representantes de la sociedad civil de las dos ciudades autónomas en la Fiesta Nacional antecede en apenas 24 horas al inicio de la visita oficial de Felipe VI y doña Letizia, prevista para los días 13 y 14 de octubre y todavía pendiente de cerrar su programa definitivo.

Las invitaciones para el acto del Palacio Real ya se están cursando, según las fuentes de la Casa del Rey consultadas por la prensa acreditada. La cita con la sociedad civil y el cuerpo diplomático incluirá una representación expresa de los dos territorios, un gesto que se lee como preámbulo del viaje que Zarzuela llevaba semanas planificando.

El gesto de la Fiesta Nacional con las dos ciudades autónomas

La recepción del 12 de octubre es una de las citas fijas de la Corona con los poderes del Estado. Este año sumará un ingrediente territorial que no suele estar en el guion: invitados llegados de las dos orillas del Estrecho, con nombres y apellidos, después de semanas de conversaciones entre el Ejecutivo y Zarzuela sobre el calendario.

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El valor del gesto está en su discreción. Enviar invitaciones nominales a Ceuta y Melilla es la forma más silenciosa de situar ambos territorios en el mismo relato institucional que el resto de España, sin discursos ni declaraciones. Y llega una jornada antes de que los Reyes aterricen en la ciudad autónoma.

Dos jornadas con programa similar y de larga duración

Fiesta Nacional 12 octubre

La hoja de ruta que maneja La Zarzuela contempla un esquema similar para el 13 y el 14 de octubre. En la ciudad de Ceuta, primero, y en Melilla, después, Felipe VI y doña Letizia mantendrían un encuentro con las autoridades locales a puerta cerrada, sin medios de comunicación, con la idea de que los responsables institucionales puedan exponer sus preocupaciones sin la presión de las cámaras.

A esa primera cita seguiría un segundo encuentro multitudinario con perfiles muy distintos: miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, representantes de las distintas confesiones religiosas, y voces del tejido social, asociativo y económico. En Ceuta se estudia, además, la visita a un centro escolar.

Ninguna de las dos jornadas está cerrada al detalle. Las fuentes consultadas admiten que el programa definitivo se comunicará en los próximos días, con toda probabilidad después de la Fiesta Nacional, cuando el calendario institucional quede despejado.

El viaje a Ceuta y Melilla cierra una anomalía más política que institucional: la Corona no puede permitirse territorios españoles a los que no llega.

El antecedente inmediato está en el cruce masivo de personas registrado a finales de julio en la frontera ceutí. Felipe VI difundió entonces un comunicado en el que expresaba su ‘indignación’ y su ‘gran preocupación’, y mantuvo conversaciones con el presidente de la Ciudad Autónoma. La respuesta institucional culminó con una audiencia en Marivent —un gesto poco habitual con un líder local— y con la comunicación personal de la fecha del viaje.

Que esa fecha se fijara tras semanas de conversaciones con el Gobierno no es un detalle accesorio. Según las fuentes de la Casa del Rey consultadas por la prensa, el Ejecutivo era reticente a que el desplazamiento se produjera antes de la Fiesta Nacional, y se impuso el criterio de que el 12 de octubre actuara como límite: para ese día debía existir ya un anuncio. La coincidencia con la recepción del Palacio Real permite, además, que el mensaje se lance en un escenario de máxima visibilidad.

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El flanco sur que la Corona reivindica desde Finlandia

La secuencia no responde al azar. Los Reyes regresaron hace unos días de un viaje de Estado a Finlandia en el que Felipe VI insistió, en todas sus intervenciones, en la necesidad de proteger el flanco sur de la OTAN con la misma atención que el resto de las fronteras de la Alianza. Trasladar ese argumento a Ceuta y Melilla cinco días después convierte una tesis estratégica en una posición institucional: la España del Estrecho también es la España que se defiende en Bruselas.

Ahí está, a mi juicio, la clave de un desplazamiento preparado con más cuidado del que suele trascender. La Corona ha convertido la presencia en el territorio en su principal argumento de cohesión, y lo hace sin depender del cálculo electoral de cada momento.

Eso sí, el movimiento tiene un riesgo evidente: un viaje de estas características se lee siempre en clave política, y Zarzuela se juega que la lectura institucional —la Jefatura del Estado en el conjunto del país— no quede tapada por el ruido partidista de los días previos. La fórmula elegida, con encuentros a puerta cerrada y sin comparecencias ante los medios, apunta a eso: escuchar más que aparecer.

Queda por ver si el modelo se consolida y si la visita se convierte en una cita recurrente o en un gesto puntual. De momento, el calendario marca tres hitos consecutivos: la recepción del 12 de octubre en el Palacio Real, Ceuta el 13 y Melilla el 14. El programa definitivo se publicará en la agenda oficial de la Casa de S.M. el Rey, y su cierre será la primera prueba de cómo la institución quiere contar este viaje.

Claves del Protocolo y Estado

  • Contexto del acto: La recepción del 12 de octubre en el Palacio Real incluirá una representación expresa de Ceuta y Melilla, un gesto que antecede a la visita oficial de los Reyes a las dos ciudades autónomas.
  • El detalle de protocolo: El programa previsto combina un encuentro a puerta cerrada con las autoridades locales y una cita abierta con representantes de la sociedad civil, sin comparecencia de los Reyes ante los medios.
  • Próximos pasos: La Casa del Rey no ha publicado aún el programa oficial de las jornadas del 13 y el 14 de octubre; su cierre se espera después de la Fiesta Nacional.