PSOE
Hernández, De la Rocha y Dávila se saludan en el debate en la sede del PSOE.

La primera acepción en el diccionario de la Real Academia Española de la palabra debatir es la siguiente: “Dicho de dos o más personas: discutir un tema con opiniones diferentes”. Por lo que el debate de posibles candidatos al Ayuntamiento de Madrid del PSOE no puede considerarse como tal. Entre Chema Dávila, Pepu Hernández y Manuel de la Rocha no ha habido discusión, ni opiniones diferentes, o por lo menos no lo suficientemente significativas, sobre todo por la posición a la defensiva del candidato de Pedro Sánchez.

El debate tuvo lugar ayer día 6 de febrero a las 11:00 de la mañana en la serie del PSOE en la calle Ferraz, a puerta cerrada y con la delegada de Europa Press Madrid, Cristina Gil, como moderadora y limitándose a dar el turno de palabra. El encuentro estaba organizado en tres bloques temáticos, con tres minutos de tiempo para cada candidato en cada uno de ellos y sin posibilidad de réplica, método del agrado de Hernández ya que De la Rocha y Dávila habían propuesto un encuentro abierto con presencia de público y en un medio de comunicación.

Al final, se comprobó que Pepu Hernández tiene pocas tablas con la política, a diferencia de sus contendientes. El debate duró 50 minutos, en los que se trataron tres bloques: ‘Madrid, modelo de ciudad’, ‘Servicios Sociales y Empleo’ y ‘Urbanismo y Vivienda‘, en los que los candidatos tuvieron 3 minutos cada uno, de nuevo por turno y sin posibilidad de réplica, para finalizar su discurso con una temática libre.

El debate fue tan encorsetado que podría considerarse más bien una “charla” electoral, en la que solo hubo dos interacciones entre los candidatos a las primarias. Las dos provinieron de De la Rocha, quien planteó a sus compañeros que, en sus respectivos turnos, hablaran sobre su plan de alianzas en el ayuntamiento y, más en concreto, si apoyaban o no la Operación Chamartín, tal y como ha sido diseñada por la alcaldesa Manuela Carmena.

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El único atisbo de intervención no guionizada fueron las preguntas planteados por De la Rocha, a las que solamente Dávila se atrevió a responder cuando le llegó el turno, mientras que que Hernández ignoró el envite, rigiéndose a rajatabla a lo que tenía escrito en los folios de los que no apartó la mirada en casi ningún momento durante su discurso.

El problema de este tipo de debates, estructurados de una manera tan rígida y con líneas temáticas fijadas desde hace días, es que un candidato puede no estar preparado para cualquier asunto que se salga del guion, justo lo que le ocurrió al exselccionador nacional de baloncesto.

SI NO PACTAN EN LAS GENERALES TAMPOCO EN MADRID

Dávila contestó de manera rotunda a la primera pregunta de De la Rocha, alegando que tenía “clarísimo que, si hay un partido político, en este caso Ciudadanos, que plantea de manera clara e inequívoca un veto al PSOE a nivel general, y a nuestro presidente Pedro Sánchez, nosotros no tenemos nada que debatir con ellos”. De esta manera, rechazó de manera tajante cualquier atisbo de conversación con la formación de Albert Rivera.

“Si las tres derechas se unen van a gobernar sin lugar a duda”, admitió el concejal del Ayuntamiento de Madrid, “de hecho Villacís ha planteado que el modelo andaluz le sirve”, añadió después, refiriéndose a las recientes declaraciones de la candidata de Ciudadanos en las que dijo que un pacto PP-Cs-Vox podría ser exportable a la capital.

“Para gobernar hay que tener un proyecto, y ponerte de acuerdo en cosas, y no tenemos nada en común con un partido como Ciudadanos que incluso a veces está mucho más a la derecha que el PP”, aseveró Dávila.

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Agradecido por su respuesta, De la Rocha respondió cuando le llegó el turno, afirmando que coincidía con lo que Dávila había expresado y añadía que “la señora Villacís tiene simpatías políticas conocidas con dirigentes de Vox”, por lo que él también rechazaría un posible pacto del PSOE madrileño con la formación naranja en la capital.

Tras un receso de unos minutos, llegó de nuevo el turno de Hernández, quien a pesar de haber sido testigo de las opiniones que los otros dos candidatos habían compartido, decidió ceñirse al guion y simplemente leer lo que tenía escrito para el último bloque temático. Su respuesta nunca llegó.

Una vez acabado el debate, De la Rocha criticó a Hernández por no contestar a su pregunta, ya que no posicionare para él significa que “está abierto a pactar con Ciudadanos”, y mostró su preocupación porque uno de los candidatos “quiera dar un giro a la derecha”.

‘Pepu’ tamposo se presentó ante los medios al terminar el debate, por lo que fue su portavoz Mar Espinar la que tuvo que aclarar el asunto replicando que las alianzas “no las decide el candidato, sino el partido”.

Por otro lado, respecto a la Operación Chamartín, Dávila y De la Rocha volvieron a coincidir en su rechazo respecto al actual diseño de la misma, mientras que Hernández lo vio como una “oportunidad para equilibrar la ciudad”, si bien está abierto a algún cambio.

 

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