El Mar Menor logra una cobertura vegetal del 92 por ciento en su fondo marino

La recuperación del ecosistema marino del Mar Menor ha dado un paso significativo, según revela un reciente estudio realizado por investigadores del Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Medioambiental (Imida). El informe, dirigido por Manuel Erena, muestra un aumento considerable en la cubierta vegetal del fondo marino, alcanzando niveles no vistos desde 2017. Este progreso es especialmente notable considerando los desafíos ambientales que ha enfrentado la laguna en los últimos años, incluyendo eventos climáticos extremos como la dana de 2019.

El estudio, que abarca una superficie de 13.500 hectáreas, no solo proporciona datos alentadores sobre la recuperación de las praderas marinas, sino que también ofrece una visión detallada del estado actual del ecosistema submarino del Mar Menor. La investigación ha implicado un extenso trabajo de campo, utilizando tecnología de punta para capturar imágenes de alta resolución y datos batimétricos. Este esfuerzo científico representa un paso crucial en la comprensión y gestión de uno de los ecosistemas marinos más singulares de España, proporcionando información vital para la toma de decisiones futuras en la conservación y restauración de la laguna.

Expansión de la cubierta vegetal y biodiversidad marina

Los resultados del estudio revelan una expansión significativa de la cubierta vegetal en el fondo del Mar Menor. Actualmente, las praderas marinas cubren el 92% de la superficie total del fondo, lo que representa una recuperación del 43% desde los niveles más bajos registrados. Esta cifra es particularmente impresionante cuando se compara con los datos de 2017, cuando la vegetación solo cubría el 49% del fondo.

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La recuperación de la vegetación marina no se limita a una sola especie. El estudio ha identificado la presencia de praderas del alga Caulerpa prolifera, que domina aproximadamente el 90% de la cubierta vegetal. Además, se han observado praderas mixtas que incluyen tanto la planta fanerógama Cymodocea nodosa como el alga Caulerpa prolifera, ambas especies características del Mar Menor. Esta diversidad en la composición de las praderas es un indicador positivo de la salud ecológica del ecosistema.

Un hallazgo particularmente alentador es la identificación de nuevos puntos de colonias de nacras. Las nacras, moluscos bivalvos de gran tamaño, son consideradas especies clave en ecosistemas marinos mediterráneos y su presencia es un indicador importante de la calidad del agua y la biodiversidad marina. La expansión de estas colonias sugiere una mejora general en las condiciones ambientales del Mar Menor.

Metodología y tecnología en la investigación marina

El estudio del fondo marino del Mar Menor se ha llevado a cabo utilizando metodologías de vanguardia y tecnología avanzada. El equipo de investigación realizó 20 salidas de campo, explorando una malla de 532 puntos de muestreo distribuidos por toda la laguna. Esta exhaustiva cobertura garantiza una representación precisa y completa del estado actual del ecosistema submarino.

Una de las herramientas clave en esta investigación ha sido una embarcación equipada con sensores de última generación, provenientes de diversos países europeos. Entre estos equipos destaca una cámara oceanográfica C-Tecnics, capaz de capturar imágenes y videos de alta resolución de la vida marina y el entorno submarino. Esta tecnología ha permitido a los investigadores documentar de manera detallada la biodiversidad, el comportamiento de las especies y la evolución del ecosistema.

Además de la cámara, la embarcación está equipada con tres tipos de sondas que han permitido crear un mapa batimétrico detallado del fondo marino. Estos instrumentos han proporcionado datos actualizados sobre el relieve submarino, las cotas de profundidad y el impacto de la entrada de sedimentos, especialmente relevante tras eventos climáticos extremos como las danas recientes. La inversión en estos equipos, que ascendió a 200.000 euros, fue financiada a través de fondos Feder, del Observatorio del Mar Menor y del proyecto Thinkinazul, cofinanciado con fondos Next Generation de la Unión Europea y del Gobierno regional.

Implicaciones para la gestión y conservación del Mar Menor

Los resultados de este estudio tienen implicaciones significativas para la gestión y conservación futura del Mar Menor. Juan María Vázquez, Consejero de Medio Ambiente, Universidades, Investigación y Mar Menor, ha destacado la importancia de estos hallazgos, señalando que el estudio «es de gran valor científico porque nos aporta un conocimiento actualizado del fondo marino». Esta información actualizada es crucial para la toma de decisiones informadas y la implementación de estrategias de conservación efectivas.

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Un aspecto particularmente innovador de este proyecto es la incorporación de toda la información recopilada en un gemelo digital del Mar Menor. Este modelo digital avanzado permitirá a los científicos y gestores simular diferentes escenarios y predecir los impactos de diversas intervenciones o eventos naturales. Esta herramienta será invaluable para «ayudar a la toma de decisiones que ayuden a actuar con anticipación en el Mar Menor», como señala Vázquez.

La recuperación observada en el Mar Menor es especialmente notable considerando los desafíos que ha enfrentado el ecosistema en los últimos años. La dana de 2019, por ejemplo, causó una regresión del 90% de las praderas marinas. Sin embargo, la capacidad de recuperación demostrada por el ecosistema es un signo alentador de su resiliencia. Este dato subraya la importancia de mantener esfuerzos continuos de conservación y la necesidad de implementar medidas que mitiguen el impacto de futuros eventos climáticos extremos.