¿Puede un periodista cambiar el curso de un país sin firmar una sola ley? Fernando Ónega lo hizo. El cronista gallego no empuñó escaños ni micrófonos de poder, pero redactó las palabras con las que Adolfo Suárez le pidió el voto a toda España. Ese hombre murió este martes 3 de marzo de 2026 a los 78 años, y con él se va una forma de entender el oficio que ya no tiene sustituto.
La noticia la dio primero 65ymás, el diario digital del que era presidente. Lo que nadie esperaba era la reacción en cadena: la Casa Real publicó un mensaje en X llamándole «maestro de periodistas», Pedro Sánchez lo definió como «cronista imprescindible» y el programa de su hija Sonsoles en Antena 3 quedó en silencio, sin su presentadora, con las lágrimas de sus compañeros como único homenaje posible.
Fernando Ónega, el hombre que escribió «puedo prometer y prometo»
Nacido en Mosteiro (Pol, Lugo) el 15 de junio de 1947, Fernando Ónega llegó al periodismo desde la Galicia rural para convertirse en uno de los narradores más influyentes de la historia reciente de España. Entre 1977 y 1978 ocupó el cargo de director de prensa de la Presidencia del Gobierno bajo Adolfo Suárez, desde donde redactó discursos que entraron en la memoria colectiva.
La frase «puedo prometer y prometo», que Suárez pronunció en la campaña electoral de junio de 1977, salió de la pluma de Fernando Ónega. Esa sola línea resume todo: su capacidad para condensar en pocas palabras el peso de un momento histórico. No era un redactor de notas. Era el arquitecto del relato de toda una época.
La Transición vista desde dentro: el legado de Fernando Ónega
La Transición española no fue solo política. Fue también una batalla por el relato, y Fernando Ónega estaba en el centro. Pasó por la SER, la COPE, dirigió el diario Ya y luego capitaneó 65ymás, el medio que finalmente anunció su muerte. Cinco décadas de oficio sin un solo día de silencio.
Su libro Puedo prometer y prometo reconstruye aquellos años desde dentro, con la memoria de quien no solo los vivió sino que los escribió. La Casa Real lo recordó como alguien que «nos regaló sus crónicas, su ironía y esa mirada afilada y honesta de la realidad». Esa descripción no es un elogio póstumo. Es un retrato exacto.
El dolor de Sonsoles: un programa sin voz y con lágrimas
Este martes, Y ahora Sonsoles arrancó sin Sonsoles. La presentadora de Antena 3, hija del periodista fallecido, no pudo estar al frente de su espacio el día en que murió su padre. Pepa Romero la sustituyó y no pudo terminar de dar la noticia sin romperse a llorar en directo.
«Es complicado, una noticia muy triste para este programa», dijo Romero antes de ceder la palabra a un compañero. Los colaboradores se turnaron para rendir homenaje a Fernando Ónega mientras la redacción entera procesaba el golpe. «Nos ha enseñado a todos los periodistas», añadió una de las voces del programa.
Una vida entre micrófonos, libros y el poder
Fernando Ónega dirigió los servicios informativos de la SER justo cuando se fraguó el 23-F. Estaba ahí, con el micrófono encendido, mientras España vivía uno de sus momentos más tensos desde la vuelta a la democracia. Esa noche consolidó su figura como referente de una generación de periodistas.
Fue también consejero delegado de Divercisa, la empresa de la ONCE con participaciones en Tele 5, Onda Cero y Servimedia. Conocía el negocio mediático desde dentro. Pero siempre volvía al origen: la crónica, la radio, la palabra bien colocada en el momento exacto.
| Hito | Año | Detalle |
|---|---|---|
| Director de prensa de Suárez | 1977-1978 | Redactó «puedo prometer y prometo» |
| Director de informativos SER | 1981 | Cubrió el 23-F en directo |
| Director del diario Ya | 1985-1986 | Breve etapa en prensa escrita |
| Director de informativos COPE | 1987 | Consolidación como voz política |
| Consejero delegado Divercisa | 1991 | Gestión de medios de la ONCE |
| Fundación de 65ymás | Años 2010 | Dio voz a los mayores de España |
| Premio de Periodismo de El Correo | 2026 | Último galardón, el día antes de morir |
Fernando Ónega y el periodismo que viene: qué nos deja su muerte
La muerte de Fernando Ónega llega en un momento en que el periodismo español debate a gritos sobre autoridad, credibilidad y memoria. Él representaba exactamente eso: un periodista que no necesitaba subir el tono porque su trayectoria hablaba sola. Su desaparición deja un hueco que no se llena con seguidores ni con algoritmos.
El consejo que se desprende de su vida es tan simple como difícil de ejecutar: estar donde ocurre la historia, escuchar más que hablar y encontrar la frase exacta en el momento justo. La capilla ardiente se abre este miércoles en la Casa de Galicia en Madrid, de 10:00 a 21:00 horas. Allí estará el periodismo español despidiéndose de uno de los suyos.


