Asesinan a un menor en Entrevías en un ajuste de bandas latinas

La víctima, vinculada a los Trinitarios según fuentes policiales, fue atacada el viernes a las tres de la tarde en plena calle. El crimen reabre el debate sobre la respuesta municipal a la actividad de bandas latinas en el sureste de Madrid.

El asesinato de un menor en Entrevías frente a la Asamblea de Madrid sacudió el viernes el barrio de Puente de Vallecas, en un episodio que la Policía Nacional vincula al pulso entre bandas latinas. La víctima, según las primeras diligencias, estaba relacionada con los Trinitarios.

Los hechos ocurrieron en torno a las tres de la tarde, en plena calle y a escasos metros del edificio de la Asamblea regional, en la confluencia de Entrevías con la zona de Pza. del Puente de Vallecas. Los servicios de emergencia llegaron al lugar pocos minutos después del aviso. No pudieron hacer nada por la víctima.

Un crimen a plena luz del día junto a un edificio institucional

La ubicación del ataque añade una dimensión incómoda al suceso. La Asamblea de Madrid se encuentra en pleno corazón de Vallecas y, pese a contar con presencia policial habitual en su perímetro, el escenario del homicidio quedó fuera del cordón inmediato de seguridad institucional. Según ha podido contrastar esta redacción a partir del seguimiento de sucesos en la zona sur, los testigos describieron una persecución breve seguida de un ataque con arma blanca. Todo, en cuestión de segundos.

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La víctima era un menor de edad, cuyas iniciales no se han hecho públicas por su condición. Fuentes policiales consultadas, sin confirmación oficial todavía, apuntan a que el joven asesinado tenía vínculos con la organización conocida como Trinitarios, una de las bandas latinas con mayor implantación en el sureste de la región. La investigación, a cargo del Grupo de Homicidios de la Policía Judicial, baraja como hipótesis principal el ajuste de cuentas entre facciones rivales.

Cabe recordar que el balance del Ministerio del Interior ya recogía un repunte de la actividad de bandas juveniles en Madrid durante el último ejercicio, con un foco persistente en los distritos de Puente de Vallecas, Villa de Vallecas y Usera.

Qué cambia en el barrio tras el homicidio

La reacción vecinal no se hizo esperar. Asociaciones de Entrevías y del entorno de la Avenida de la Albufera reclamaron a primera hora del sábado un refuerzo policial estable, no operativos puntuales. La Junta Municipal del Distrito tiene previsto abordar la situación en su próxima sesión, a celebrar en mayo, según fuentes municipales consultadas.

El Ayuntamiento de Madrid debe decidir si activa un dispositivo específico de prevención en Vallecas, una medida que ya se aplicó en 2023 tras una sucesión similar de incidentes en Usera. La Delegación del Gobierno, por su parte, mantiene la coordinación con la Jefatura Superior de Policía, que dirige la investigación. La calle dice otra cosa.

Vecinos consultados describen un clima de tensión sostenido durante meses, con peleas episódicas en parques cercanos y enfrentamientos identificados por la Policía como riñas tumultuarias. Los datos lo confirman.

Observamos un patrón que se repite: cada repunte de violencia entre bandas en el sureste de Madrid se anuncia con peleas menores, se ignora en el debate municipal y termina con un menor en el suelo.

Un precedente que el Ayuntamiento conoce y no ha resuelto

El homicidio de Entrevías no es un episodio aislado en la trayectoria reciente de la capital. En 2023, el barrio de Almendrales en Usera vivió una secuencia parecida tras el apuñalamiento mortal de otro menor vinculado a una banda rival. Aquel caso desencadenó la creación de una mesa específica de seguimiento entre la Comunidad de Madrid, la Delegación del Gobierno y el Ayuntamiento. Dos años después, la mesa se reúne con regularidad pero los indicadores de actividad de bandas no han retrocedido en el sureste.  La diferencia con el episodio actual es la ubicación: ocurrir frente a la Asamblea regional convierte el suceso en un asunto que ningún grupo parlamentario podrá ignorar en el próximo periodo de sesiones.

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En esta redacción entendemos que el debate no puede limitarse a la respuesta penal. La política municipal lleva años apoyándose en programas de mediación juvenil dotados con presupuestos modestos, en torno a 1,2 millones de euros anuales según la última memoria del Área de Familias del Ayuntamiento, una cifra inferior a la de Barcelona en programas equivalentes. Mientras tanto, la captación de menores por estas estructuras sigue siendo el verdadero motor del problema.

El próximo paso institucional pasa por el pleno de la Asamblea de mayo, donde varios grupos han adelantado que solicitarán comparecencias del consejero de Presidencia y del delegado del Gobierno. La pregunta de fondo, sin adornos, es si Madrid va a tratar el problema como una emergencia o como un sucesos más. La respuesta no admite más demora.