Crimen en Alicante: Quién era Jesús Tavira, el empresario testigo del caso CAM aparecido bajo el hormigón

La macabra noticia ha sacudido la ciudad de Alicante: el cuerpo sin vida hallado bajo una losa de hormigón en una vivienda de la pedanía de El Bacarot pertenece a Jesús Tavira, un conocido empresario local de 63 años. Tavira, cuya desaparición había sido denunciada el pasado 18 de marzo de 2026, era una figura con una intrahistoria compleja y marcada por su vinculación tangencial a uno de los crímenes más mediáticos de la última década en España: el asesinato de María del Carmen Martínez, viuda del expresidente de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM).

El hallazgo del cadáver, en avanzado estado de descomposición, se produjo tras semanas de intensa investigación por parte de la Policía Nacional. El cuerpo estaba oculto a dos metros de profundidad, envuelto en plástico y sepultado bajo una gruesa capa de hormigón en una vivienda que, según las pesquisas, pertenecía a uno de los trabajadores del empresario, un mecánico de origen argelino. La autopsia ha revelado que Tavira sufrió una muerte violenta, presentando múltiples heridas por arma blanca.

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La intrahistoria Un rastro de calcinación y sombras

La desaparición de Jesús Tavira el 18 de marzo activó todas las alarmas. Solo tres días después, su vehículo, un Mercedes de alta gama, fue localizado completamente calcinado en un barrio periférico del norte de la ciudad. El rastro de destrucción no se detuvo ahí: sus dos teléfonos móviles también aparecieron quemados. Estas evidencias apuntaban desde el primer momento a una desaparición forzosa y a un intento deliberado de ocultar pruebas por parte de sus captores.

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La figura de Tavira no era anónima en Alicante. Empresario polifacético, sus negocios abarcaban la compraventa de vehículos, la gestión de un desguace e, incluso, actividades como subastero y prestamista particular. Sin embargo, su nombre saltó a la palestra pública hace diez años, cuando se convirtió en un testigo clave de la defensa en el juicio por el crimen de la viuda de la CAM.

El testigo que no vio nada

María del Carmen Martínez fue asesinada a tiros el 9 de diciembre de 2016 en el concesionario de coches propiedad de su familia, Novocar. Jesús Tavira, que gestionaba un desguace muy cercano al lugar del crimen, mantenía una estrecha relación comercial con el único y principal acusado, Miguel López, yerno de la víctima. Las investigaciones de aquel entonces revelaron que Tavira y López habían mantenido hasta 232 conversaciones telefónicas en los meses previos al asesinato. Es más, la misma tarde del crimen, Tavira estuvo en el concesionario con Miguel López.

Durante el juicio, la acusación intentó vincular a Tavira con el entorno de Miguel López y la posible planificación del crimen. Sin embargo, Tavira insistió una y otra vez en que su relación con López era estrictamente comercial y que no tenía ningún conocimiento de los hechos. Su testimonio fue fundamental para la defensa y, finalmente, Miguel López fue absuelto por falta de pruebas en una sentencia que aún hoy genera controversia.

Cuatro detenidos y un crimen por resolver

La Policía Nacional ha actuado con celeridad tras el hallazgo del cuerpo. Hasta el momento, han sido detenidas cuatro personas por su presunta implicación en el asesinato, daños y robo con violencia. Entre los arrestados se encuentran el mecánico dueño de la casa donde se encontró el cadáver y su esposa, así como otro varón. El cuarto detenido está acusado de daños y encubrimiento, presuntamente relacionado con el incendio del vehículo de Tavira.

Aunque los análisis de ADN deben confirmar formalmente la identidad, la familia de Tavira reconoció una medalla que portaba el cuerpo, cerrando así un capítulo de angustiosa búsqueda. Ahora, los investigadores se centran en esclarecer el móvil del crimen. Hasta el momento, las fuentes policiales descartan que la muerte de Jesús Tavira esté directamente relacionada con su papel como testigo en el crimen de la viuda de la CAM. Todo apunta a que el móvil podría estar vinculado a sus actividades empresariales más recientes o a disputas personales con los detenidos.

El caso de Jesús Tavira, el empresario testigo que vivió entre luces y sombras y cuyo cuerpo ha sido sepultado bajo el hormigón, es un recordatorio trágico de que la violencia y el crimen pueden ocultarse en los lugares más insospechados de nuestra sociedad. La justicia, esta vez, ha logrado romper el hormigón para revelar la verdad, pero aún queda mucho camino por recorrer para que los responsables de este atroz crimen paguen por sus actos.

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