Houthíes listos para cerrar Bab el-Mandeb por orden de Teherán

Inteligencia de EEUU e Israel confirma la capacidad iraní intacta de represalia vía Houthíes pese a los daños militares directos. El CNI eleva la vigilancia sobre tráfico marítimo español en el Mar Rojo. La cuenta atrás se mide en semanas.

Los Houthíes están listos para cerrar Bab el-Mandeb a la primera orden de Teherán, según la última lectura de inteligencia que circula en Washington y Tel Aviv. Lo veo así desde hace meses: el régimen iraní ha perdido capacidad balística convencional tras los intercambios con Israel, pero conserva intacta la palanca asimétrica que de verdad le importa. La marítima.

Permítame ponerle en contexto. La Casa de Castelló lleva semanas siguiendo informes cruzados de la Quinta Flota estadounidense y del Mossad sobre el rearme silencioso de los Houthíes en el flanco occidental de Yemen. Misiles antibuque chinos C-802 reciclados, drones Shahed-136 ensamblados en Saná, minas navales de fabricación iraní y, sobre todo, oficiales del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán (IRGC) sobre el terreno. HUMINT clásico, del que no aparece en los briefings abiertos.

Anatomía operativa: por qué Bab el-Mandeb sigue siendo la carta ganadora de Teherán

Le adelanto un dato que no figura en la mayoría de las coberturas: por el estrecho de Bab el-Mandeb pasa aproximadamente el 12 % del comercio marítimo mundial y cerca del 30 % del tráfico de contenedores con destino a Europa. Cualquier interrupción de 72 horas dispara los seguros de guerra, congela rutas y obliga a desviar buques por el Cabo de Buena Esperanza con un sobrecoste medio de catorce días por viaje.

Publicidad

El esquema iraní es sencillo y devastador. Los Houthíes no necesitan hundir un portacontenedores. Les basta con dañar uno cada diez días, reivindicarlo y mantener la amenaza creíble. Eso ya lo hicieron entre 2023 y 2025, con más de un centenar de ataques registrados por el Pentágono. La operación Prosperity Guardian liderada por la Quinta Flota redujo la frecuencia, no la capacidad.

Y aquí está el matiz que tengo claro: la atribución técnica de los ataques de marzo y abril a infraestructura de mando y control operada desde la región de Hodeida con asesoría directa del IRGC-Quds está respaldada por SIGINT de la NSA y por interceptaciones cruzadas de GCHQ británico. No es propaganda israelí. Es atribución sólida.

El historial: qué hemos aprendido desde el USS Cole hasta hoy

Llevo años escribiendo sobre la doctrina de guerra híbrida iraní y siempre vuelvo al mismo punto. Desde el atentado contra el USS Cole en el puerto de Adén en octubre de 2000 — atribuido entonces a Al Qaeda pero que sentó la doctrina de la asimetría naval en la región — hasta los ataques con minas-lapa en el Golfo de Omán en 2019 contra petroleros japoneses y noruegos, Teherán ha perfeccionado el manual. Negar, hostigar, desgastar.

El salto cualitativo llegó con la Operación True Promise de abril de 2024 y su réplica en octubre del mismo año. Israel demostró que podía neutralizar el grueso de un ataque balístico iraní directo. Pero los analistas del CSIS y de RUSI coincidieron en una conclusión incómoda: la respuesta defensiva consume tres veces más recursos que el ataque, y eso a Teherán le sale rentable.

De ahí el viraje. Si la confrontación directa es inviable, la guerra por delegación marítima se convierte en la opción doctrinal preferente. Y los Houthíes, mucho más que Hezbollah debilitado o las milicias iraquíes desarticuladas, son hoy el activo de represalia más operativo que conserva el régimen de los ayatolás.

Mientras Bab el-Mandeb y Ormuz sigan siendo la yugular del comercio energético global, Teherán nunca quedará militarmente derrotado por mucho que Tel Aviv y Washington publiquen daños catastróficos.

estrecho de Ormuz

Dossier Moncloa: Ojos en la Sombra

Vamos a la lectura confidencial. El vector de amenaza es doble — ciberataque sobre infraestructura naval combinado con HUMINT iraní sobre el terreno yemení. Las agencias implicadas dibujan un mapa que conviene tener claro. Atacan el IRGC-Quds y los Houthíes, con apoyo logístico chino opaco y suministro material desde puertos del sur iraní. Defienden la Quinta Flota estadounidense, la Marina Real británica, el Mossad en su capa de inteligencia naval, y los servicios saudíes y emiratíes. Y miran, muy de cerca, la web oficial del CNI, el CCN-CERT y el Ministerio del Interior español, porque cualquier cierre del estrecho golpea de lleno al puerto de Algeciras y a las refinerías de la cornisa cantábrica.

Publicidad

El nivel de clasificación estimado del material que está moviendo el Pentágono sobre el rearme houthí es, a juzgar por la naturaleza de las fuentes — HUMINT en Saná, SIGINT sobre frecuencias del IRGC, IMINT de satélites comerciales y militares —, equivalente a Top Secret/SCI con compartimentación NOFORN parcial. Es decir, ni siquiera todos los Five Eyes ven el mismo dossier completo.

El precedente histórico que conviene recordar es el de 1987-1988, la Operación Earnest Will, cuando la Marina estadounidense escoltó petroleros kuwaitíes en Ormuz frente a las minas iraníes. Aquella crisis acabó con el derribo del vuelo 655 de Iran Air por el USS Vincennes y trescientos civiles muertos. Treinta y ocho años después, el manual operativo de Teherán es esencialmente el mismo. Solo cambian los drones.

¿Punto débil del análisis? Lo reconozco sin tapujos. La atribución de un ataque concreto a una orden directa de Teherán sigue siendo el eslabón más frágil de toda esta cadena. Los Houthíes tienen autonomía operativa real, no son una marioneta. Pero la dependencia material y de inteligencia con el IRGC es estructural, y eso lo confirman tanto Mandiant en su seguimiento de la actividad ciber yemení como los informes técnicos de Bellingcat sobre componentes incautados.

Por mi experiencia siguiendo este tablero, el calendario crítico se mide en semanas, no en meses. La próxima ventana de tensión llega con la conferencia ministerial del Consejo de Cooperación del Golfo prevista para mediados de mayo y, sobre todo, con la revisión del programa nuclear iraní en la reunión técnica del OIEA en junio. Si Teherán sale tocada de cualquiera de los dos foros, los Houthíes vuelven a las andadas. Es así de mecánico.

Conexión España: lo que el CNI vigila desde Pozuelo

Me consta por fuentes en La Moncloa que el CNI ha elevado al nivel cuatro la vigilancia sobre tráfico marítimo español en el Mar Rojo desde primeros de abril. Hay tres petroleros con bandera o armador español operando rutas hacia y desde el Canal de Suez, y al menos catorce buques portacontenedores de Maersk con escala en Algeciras dependen de que Bab el-Mandeb siga abierto.

El CCN-CERT, en paralelo, monitoriza desde febrero posibles ataques de origen iraní contra infraestructura portuaria española, a raíz del incidente menor en el sistema de gestión de un terminal de Valencia que aún no se ha atribuido públicamente. La hipótesis interna apunta a un grupo APT vinculado a MOIS, el servicio de inteligencia civil iraní, aunque la atribución no es definitiva. Como siempre, el CNI no comenta.

Ya advertí en El quinto elemento que el próximo gran golpe geoeconómico empezaría con un clic, no con un misil. Ocho años después, sigo pensando lo mismo. Solo que ahora el clic puede llegar desde Saná y la onda expansiva golpear a un transportista de Algeciras antes que a una refinería de Houston.

Por ahora, sin atribución oficial. Pero la cuenta atrás está corriendo.