Sabadell vende TSB al Santander por 3.300 millones y cierra la operación

El banco vallesano cierra una década en Reino Unido y se embolsa 3.300 millones que reordenarán su política de capital y dividendos. El Santander suma una pieza estratégica en su filial británica tras meses de preparación regulatoria.

El Banco Sabadell cierra la venta de TSB al Santander por 3.300 millones tras recibir todas las autorizaciones regulatorias. La operación, comunicada este viernes a la CNMV, libera al banco vallesano de su filial británica y refuerza al Santander en Reino Unido. Una página que se cierra después de una década accidentada.

La operación ha recibido el visto bueno definitivo de los supervisores y reguladores implicados, según la comunicación oficial remitida al mercado. Con ello, el grupo presidido por Josep Oliu pone fin a una de las aventuras internacionales más complejas de la banca española reciente y obtiene una liquidez de 3.300 millones que reordena su balance de forma sustancial. El Santander, por su parte, consolida una de las mayores operaciones bancarias en Reino Unido del último ciclo.

Una salida largamente esperada del mercado británico

La compra de TSB por parte del Sabadell se cerró en 2015 por 2.350 millones de euros y se planteó como la apuesta del banco catalán por diversificar fuera de España. La realidad fue más áspera. El proyecto de migración tecnológica de la filial británica acumuló sobrecostes notables, problemas operativos prolongados y un impacto reputacional que durante años pesó sobre la cuenta de resultados.

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De aquellas turbulencias a esta venta hay una década de ajuste. Con la operación completada, el Sabadell pone fin a esa exposición y libera capital, en un contexto en el que el Banco de España y el supervisor europeo siguen vigilando los ratios de solvencia del sector con lupa.

Qué cambia para Santander en Reino Unido

Para el grupo que preside Ana Botín, la incorporación de TSB es una pieza con encaje claro. El Santander UK opera con marca propia desde la integración de Abbey, Alliance & Leicester y Bradford & Bingley, y la suma de TSB amplía su base de clientes minoristas en un mercado complicado pero estratégico. La operación llega además en un momento de reordenación competitiva en la banca británica, con varios actores midiendo músculo tras años de tipos altos.

Lo que observamos es un movimiento que cuadra para ambas partes: el Sabadell se desprende de un activo que dejó de ser estratégico, y el Santander completa una posición que llevaba meses preparando.

Lecturas para el tablero financiero español y catalán

La pregunta inevitable es qué hace el Sabadell con esos 3.300 millones. La cifra equivale, en escala, a más de la mitad de la capitalización ganada por el banco en los últimos doce meses, y abre la puerta a tres movimientos clásicos: refuerzo del capital, retribución extraordinaria al accionista o redespliegue en el mercado doméstico. La dirección del banco ha apuntado en presentaciones recientes a una combinación de las tres, con énfasis en la remuneración.

El precedente es relevante. Cuando BBVA lanzó su OPA hostil sobre el propio Sabadell en 2024, uno de los argumentos defensivos del consejo vallesano fue precisamente el valor latente de TSB. Su monetización ahora valida aquella tesis y, en paralelo,, redibuja el perfil del banco como entidad más concentrada en España, con sede social en Alacant y un fuerte arraigo en Catalunya, donde mantiene su centro corporativo histórico en Sabadell.

La lectura política tampoco es menor. El Govern ha seguido con atención los movimientos de un banco que arrastra simbolismo catalán pese al traslado de sede de 2017. Cada operación que refuerza al Sabadell como entidad independiente reduce la presión sobre un eventual nuevo intento de concentración bancaria, escenario que en su día incomodó tanto a Palau como a Moncloa por motivos distintos.

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Con TSB fuera del balance, el Sabadell se libra de su mochila británica y se planta en el escenario doméstico con 3.300 millones para decidir qué quiere ser en los próximos cinco años.

El calendario inmediato manda. La entidad tendrá que detallar en su próxima comunicación al mercado el destino concreto de la liquidez generada, y los analistas esperan novedades en la presentación de resultados del segundo trimestre. La CNMV ya ha registrado el hecho relevante, y el foco se traslada ahora a la política de dividendos y a la posible recompra de acciones que el consejo lleva semanas valorando.

En cualquier caso, el cierre de TSB marca el final de un capítulo. El siguiente lo escribirá el propio Sabadell con los 3.300 millones encima de la mesa. Toca decidir.