El aceite de oliva y el sorprendente efecto en la salud que la ciencia no deja de confirmar

El aceite de oliva lleva toda la vida en muchas cocinas, pero ahora la ciencia empieza a confirmar que podría ser mucho más importante para la salud de lo que imaginábamos. Cada vez más estudios relacionan su consumo con beneficios para el corazón, el cerebro e incluso el control del peso.

El aceite de oliva lleva siglos formando parte de la cocina mediterránea, aunque durante mucho tiempo se vio simplemente como una grasa más para cocinar o aliñar ensaladas. Sin embargo, en los últimos años la ciencia no ha dejado de acumular estudios que apuntan a que el aceite de oliva extra virgen podría ser uno de los alimentos con mayor impacto positivo sobre la salud de todo lo que solemos tener en casa.

Lo curioso es que no hablamos de una moda reciente ni de un supuesto “superalimento” viral, sino de un alimento que aparece una y otra vez en investigaciones relacionadas con enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión, deterioro cognitivo e incluso algunos tipos de cáncer. Y aunque muchos expertos insisten en que no existen alimentos milagrosos, cada vez son más los que creen que este producto tiene algo especial que lo diferencia del resto de aceites y grasas habituales.

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Por qué no todos los aceites son iguales

“Diferentes aceites”. Fuente: Magnific

Muchas veces se mete a todos los aceites en el mismo saco, pero los especialistas llevan tiempo advirtiendo de que no funcionan igual dentro del organismo. Algunos aceites vegetales muy utilizados en productos industriales y frituras soportan peor las altas temperaturas y son más propensos a oxidarse, algo que puede afectar tanto a su sabor como a sus propiedades nutricionales. El aceite de oliva extra virgen, en cambio, mantiene mejor su estabilidad gracias precisamente a sus antioxidantes naturales.

También importa muchísimo cómo se utiliza en casa. Guardarlo cerca del horno, dejar la botella abierta demasiado tiempo o comprar envases que tardarán años en consumirse puede hacer que pierda parte de sus propiedades. Los expertos recomiendan almacenarlo en lugares frescos y oscuros y consumirlo relativamente rápido una vez abierto. Y aunque muchas personas todavía creen que no sirve para cocinar a altas temperaturas, las investigaciones más recientes apuntan justo a que el aceite de oliva extra virgen sigue siendo una de las opciones más estables y saludables para cocinar en el día a día.

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