El agitador ultra Vito Quiles atraviesa su momento de mayor popularidad justo cuando el Congreso de los Diputados se encuentra más cerca que nunca de retirarle la acreditación parlamentaria. Mientras la Cámara Baja tramita hasta ocho expedientes contra él por su comportamiento, distintos sectores de Sumar empiezan a deslizar una sospecha incómoda para sus socios de Gobierno: consideran que el PSOE está alimentando deliberadamente la figura del colaborador de EDA TV porque cree que puede ser útil electoralmente en el futuro. «Lo quieren de candidato en 2027», resumen fuentes de la coalición progresista consultadas por este periódico.
En esos sectores existe la percepción de que la estrategia socialista pasa por convertir a Quiles en un símbolo de la extrema derecha digital española para reforzar la polarización política, desgastar electoralmente a PP y Vox, y movilizar al electorado progresista en próximos ciclos electorales.
La teoría no es marginal dentro de determinados espacios de Sumar. Señalan varios factores que, a su juicio, contribuyen a hacer crecer políticamente al agitador ultra. El primero, la enorme exposición mediática que recibe a diario, incluyendo la reproducción constante de sus vídeos y enfrentamientos en tertulias y programas vinculados a RTVE. El segundo, la respuesta pública de ministros y dirigentes socialistas, que han elevado todavía más su perfil.
Vito Quiles se sitúa en el centro del debate
En los últimos meses, Quiles ha conseguido situarse en el centro del debate político nacional gracias a sus choques con miembros del Gobierno y figuras del PSOE. El ministro Óscar Puente llegó a llamarlo «saco de mierda» en redes sociales, mientras que Alberto Núñez Feijóo se refiere a él públicamente como si fuera un periodista convencional. El presidente aragonés Jorge Azcón, además, lo invitó incluso a cerrar un acto de final de campaña.
La espiral de confrontación ha disparado la notoriedad de Vito Quiles entre sectores jóvenes de la derecha radicalizada en redes sociales. Y precisamente ahí es donde algunas voces de Sumar creen que el PSOE observa una oportunidad política. Según explican estas fuentes, en el espacio de Yolanda Díaz existe la convicción de que Ferraz considera rentable que Quiles siga creciendo como figura antisistema de derechas, especialmente si acaba dando el salto electoral bajo las siglas de Se Acabó La Fiesta, la plataforma vinculada a Alvise Pérez.
La hipótesis que manejan es que el PSOE quiere que el Congreso termine expulsándolo al final de la legislatura para alimentar un relato victimista. «Si lo expulsan después de años de enfrentamientos, él podrá presentarse como perseguido por el sistema», explican desde posiciones próximas a Sumar.

A su juicio, eso podría convertirlo en un candidato especialmente competitivo entre votantes jóvenes ultras o desencantados con Vox y el PP tradicional. No sería un movimiento improvisado. Quiles ya fue jefe de campaña de Alvise Pérez y formó parte de la candidatura de las elecciones europeas.
Su entorno nunca ha escondido la intención de dar el salto institucional aprovechando la enorme visibilidad lograda en redes sociales y espacios digitales de ultraderecha. Y esa popularidad ya empieza a preocupar en algunos sectores conservadores madrileños.
Distintos analistas y dirigentes consideran que una eventual candidatura de Quiles en la Comunidad de Madrid podría fragmentar parte del voto joven de derechas y competir directamente con Vox e incluso con el PP en determinados nichos digitales y urbanos. Una situación que, según creen en Sumar, beneficiaría indirectamente al PSOE.
Mientras tanto, el agitador ultra continúa acumulando expedientes disciplinarios en el Congreso. Según fuentes parlamentarias, la Mesa de la Cámara se encuentra ya en disposición de resolver el primero de ellos tras recibir el informe del instructor del caso, un letrado del Congreso.
El colaborador de EDA TV, que es un medio beneficiado por varias administraciones controladas por el PP, acumula actualmente ocho expedientes abiertos por distintos incidentes registrados en los últimos meses. Entre ellos figuran grabaciones no autorizadas en zonas donde no podía filmar, interrupciones reiteradas de ruedas de prensa o la grabación de un vídeo contra Pedro Sánchez desde el despacho de una diputada del PP, Alma Alfonso.
Las sanciones podrían ser especialmente graves porque los expedientes terminarán acumulándose. Según fuentes parlamentarias, algunos de ellos podrían derivar incluso en la retirada permanente de la acreditación parlamentaria. Uno de los episodios más polémicos fue la persecución dentro del Congreso al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero tras un acto institucional.
También ha protagonizado choques con dirigentes como Patxi López o Ione Belarra, cuyas denuncias forman parte de los procedimientos abiertos. La tensión escaló todavía más esta semana después de conocerse que Begoña Gómez ha denunciado a Vito Quiles por una presunta agresión en un restaurante madrileño.
Según fuentes de La Moncloa, el agitador abordó a la esposa del presidente del Gobierno dentro del local. Lejos de perjudicarle políticamente, en algunos sectores de la izquierda creen que toda esta cadena de enfrentamientos fortalece todavía más su figura entre el público ultra. «Cada bronca le da más alcance», lamentan dirigentes próximos a Sumar, que observan con inquietud cómo Quiles ha pasado de ser un agitador marginal a convertirse en uno de los rostros más reconocibles del ecosistema mediático de extrema derecha. Fuentes del PSOE, sin embargo, dicen que Quiles «ya era muy famoso antes de aparecer en las tertulias de RTVE».
La paradoja es que mientras el Congreso estudia expulsarlo, su influencia no deja de crecer. En redes sociales, sus vídeos acumulan millones de visualizaciones y sus intervenciones se viralizan constantemente entre comunidades ultras que lo presentan como víctima de una supuesta persecución política y mediática. El caso de Quiles también evidencia el nuevo escenario comunicativo de la política española.
La figura clásica del periodista parlamentario convive ahora con perfiles híbridos que mezclan activismo político, provocación digital y comunicación militante. La presencia de Vito Quiles en el Congreso ha abierto además un debate jurídico y político sobre los límites entre libertad de información y acoso institucional.
Desde la presidencia del Congreso insisten en que el procedimiento se está desarrollando de manera «hipergarantista» y recuerdan que el nuevo reglamento aprobado en 2025 contempla sanciones para comportamientos considerados graves o muy graves. Pero el debate ya va mucho más allá de la acreditación parlamentaria.
En el Gobierno y sus alrededores empieza a instalarse una pregunta mucho más incómoda: si la estrategia de confrontación permanente con Quiles está debilitándolo o, por el contrario, está ayudando a construir una nueva figura política de la extrema derecha española. En Sumar algunos tienen clara la respuesta. Y creen que, consciente o no, el PSOE lleva meses cebando a un futuro candidato ultra.
