Salut investiga un tercer posible caso de hantavirus en el Clínic tras cambio de asiento en vuelo de Johannesburgo

La paciente, que estuvo en contacto con la mujer holandesa fallecida por el virus, permanece en cuarentena en el Hospital Clínic. La Generalitat insiste en que el riesgo para la población es bajo, aunque el rastreo se ha multiplicado tras el nuevo aviso.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? A los viajeros del vuelo de Johannesburgo que aterrizó en El Prat y a sus contactos estrechos, así como al personal sanitario del Hospital Clínic que los atiende.
  • ¿Cuándo ocurre? La investigación se abrió el 9 de mayo de 2026. La paciente permanece en cuarentena a la espera de los resultados definitivos de los análisis.
  • ¿Qué cambia hoy? La Generalitat confirma un tercer posible caso, lo que refuerza el rastreo epidemiológico sin que por ahora se eleve el nivel de alerta comunitaria.

El Departament de Salut investiga un tercer posible contagio de hantavirus en Cataluña, vinculado al mismo vuelo procedente de Johannesburgo en el que viajaban las dos personas ya afectadas por la enfermedad. La alerta, confirmada por fuentes del Hospital Clínic de Barcelona, sitúa el foco en una pasajera que, según las primeras pesquisas, cambió de asiento durante el viaje y entró en contacto con la mujer holandesa que falleció días después.

La paciente se encuentra ya en cuarentena en el centro barcelonés, aislada bajo los protocolos que la Conselleria de Salut activó la misma tarde del viernes. Por ahora, ni el departamento que dirige Olga Pané ni la dirección del hospital han querido precisar el estado clínico de la mujer, aunque fuentes del Govern consultadas por Moncloa.com apuntan a que los primeros test no han sido concluyentes.

Un cambio de asiento que amplía el cerco

El rastreo epidemiológico que coordina la Agència de Salut Pública de Catalunya (ASPCAT) ha reconstruido el vuelo casi hora a hora. La pasajera ahora bajo observación ocupaba inicialmente un asiento alejado de la viajera holandesa, pero la cambió durante el trayecto, sentándose durante varias horas a su lado. Ese contacto prolongado, en un espacio cerrado y compartiendo reposabrazos, es suficiente para considerar el riesgo de transmisión, aunque los expertos recuerdan que el hantavirus no se contagia de persona a persona por vía aérea de manera eficiente.

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La investigación trata de determinar si la mujer presenta síntomas compatibles —fiebre alta, dolor muscular y dificultad respiratoria— y si los marcadores serológicos confirman la infección. Los dos primeros afectados, la holandesa que murió y un ciudadano británico que evoluciona favorablemente, ya habían alertado a las autoridades sanitarias internacionales sobre la rareza de un brote con origen en un vuelo comercial.

La maquinaria de Salut, en tensión controlada

Durante el fin de semana, el Clínic ha extremado las medidas de aislamiento en la unidad de enfermedades infecciosas. A la vez, la ASPCAT ha contactado con todos los pasajeros del vuelo —más de doscientas personas— para informarles de la situación y de los síntomas a los que deben permanecer atentos durante al menos tres semanas, el período de incubación más habitual del hantavirus.

En paralelo, la Generalitat ha activado el canal de coordinación con el Ministerio de Sanidad y con el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC). Esto ha permitido cruzar datos con las autoridades holandesas y sudafricanas, que ya trabajan sobre el terreno para identificar el foco original del virus en la región de Johannesburgo.

Observamos una respuesta más rápida que en el primer aviso, cuando el fallecimiento de la ciudadana holandesa pilló a los sistemas de salud con la guardia baja. La directora de la ASPCAT, Carme Cabezas, ha insistido en que en estos momentos no hay evidencia de transmisión comunitaria en Cataluña.

El hantavirus no es nuevo para los epidemiólogos catalanes, pero un brote en un avión sí supone una alerta que obliga a revisar los protocolos de vigilancia en los vuelos de largo recorrido.

Un virus conocido, pero con mala prensa

El hantavirus es un viejo conocido de los servicios de epidemiología: se transmite principalmente por la inhalación de partículas de orina o heces de roedores infectados. Los casos en humanos son muy poco frecuentes en Europa occidental y, cuando aparecen, suelen estar ligados a entornos rurales o a actividades de riesgo. Lo que ha encendido todas las alarmas es la sospecha de transmisión interpersonal en un entorno cerrado, algo que la literatura científica considera excepcional.

En Cataluña, el último brote documentado de hantavirus se remonta a 2022, cuando se detectaron dos casos aislados en excursionistas que habían acampado en el Pirineo de Lleida. La Conselleria de Salut actualizó entonces los protocolos de vigilancia en atención primaria, pero el vuelo de Johannesburgo ha disparado el nivel de exigencia: no solo hay que hacer el seguimiento clínico, sino también trazar los movimientos de más de doscientas personas que, en muchos casos, ya han regresado a sus países de origen.

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Con todo, el mensaje oficial es de calma contenida. El riesgo para la población general sigue siendo bajo y las autoridades subrayan que no está justificado cancelar vuelos ni imponer restricciones adicionales a los viajeros procedentes de Sudáfrica. Pero la prudencia domina cada decisión: la Conselleria de Salut prevé ofrecer una actualización pública este mismo lunes, cuando se conozcan los resultados definitivos de los análisis pendientes.