Los 10 platos favoritos de Rosalía: el menú perfecto para su concierto gratuito en Sevilla

Diez recetas icónicas que la cantante pide allá donde va, desde una tortilla con cebolla hasta torrijas caramelizadas, para montar un picoteo de altura mientras suena 'Lux' en directo. Todos los platos se pueden preparar en casa con trucos de mercado y sin pasar la noche en la co

Todos hemos intentado montar un picoteo para ver un concierto en casa y ha acabado en pizza congelada y una lata de refresco. El problema no es la falta de ganas, sino de inspiración. Hasta que supimos que Rosalía, la artista que hace temblar el río Guadalquivir, tiene sus 10 platos españoles favoritos, esos con los que se hidrata el alma antes de subirse al escenario. Si ella los pide cuando aterriza en Sevilla, copiarlos es casi un deber sagrado para la noche del concierto gratuito de hoy.

El secreto del éxito

Un menú de 10 platos puede parecer una locura, pero no hace falta cocinarlos todos desde cero. La clave está en la selección y en la actitud. Estos son los tres pilares que lo sostienen:

  • Producto de mercado: compra los ingredientes el mismo día del concierto, sobre todo el pan, el marisco y los ibéricos. La diferencia entre un jamón del súper y uno cortado a mano en la charcutería es la misma que hay entre una maqueta y un álbum de estudio.
  • Mise en place de supervivencia: deja todo troceado y las salsas listas antes de que empiece la actuación. Una vez que suene ‘Lux’ no querrás estar friendo croquetas. Lo que no se pueda comer frío, al horno o a la airfryer.
  • Maridaje local o nada: una cerveza bien fría, un fino de la tierra o un tinto de Rioja que case con las bravas. Olvida los cócteles con hielo que agüen el sabor; mejor algo sencillo y que te dure toda la noche.

Los 10 platos que adora Rosalía

La lista, extraída de sus propias declaraciones (puedes revisar noticias en la web oficial de Rosalía), es un mapa de la España que se come con cuchara, tenedor y, sobre todo, con las manos. Aquí van:

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  • Tortilla de patatas con cebolla: cremosa por dentro, cuajada pero no seca. Rosalía la defiende con cebolla pochada, como dicta la tradición de su Barcelona natal.
  • Gazpacho andaluz: en pleno mayo, un vaso frío de tomate, pepino y ajo. Pura hidratación entre tema y tema.
  • Croquetas de jamón: bechamel espesa que se deshace en la boca, con tropezones de jamón ibérico. Prepara la masa el día anterior para que coja cuerpo en la nevera, un truco que aprendí tras más de 20 tandas desastrosas que se convertían en pegotes de aceite.
  • Pulpo a la gallega: cocido en su punto justo (nunca chicloso) y espolvoreado con pimentón de La Vera. Un plato que en Galicia se sirve en cachelos y que Rosalía degusta siempre que pisa Santiago.
  • Patatas bravas: las de verdad, con salsa roja ligeramente picante y alioli. Nada de kétchup disfrazado. La autora del ‘Mal querer’ las prefiere con ese punto canalla de barra de bar.
  • Arroz caldoso con bogavante: la versión más indulgente de la paella, con un caldo untuoso y un bogavante que hay que chupar hasta el caparazón. Para compartir entre dos o tres, como si estuvierais en una terraza frente al mar.
  • Jamón ibérico de bellota: lonchas finas que se abren como una rosa sobre un plato caliente. Nada más español y nada más adictivo.
  • Aceitunas aliñadas caseras: ni de bote ni pasadas de ajo. Un buen puñado (80 g por persona) con naranja, orégano y un hilo de aceite de arbequina. Abren el apetito y limpian el paladar entre plato y plato.
  • Ensaladilla rusa: con atún del bueno y un toque de aceituna rellena. La versión que se come en las casetas de feria de Sevilla, cremosa y bien fría, es la que ella ha pedido en más de una entrevista.
  • Torrijas caramelizadas: el postre que cierra el menú. Nada de sirope de fresa: una torrija de leche, empapada dos días y dorada con azúcar quemado, es el colofón perfecto para un concierto que sabrá mejor que un Grammy.

Variaciones y maridaje

Si no estás en Sevilla, sino en tu salón, cada plato admite una vuelta de tuerca para la noche: la tortilla puede servirse en formato minibocadillo para que sea fácil de coger sin apartar la vista de la pantalla. Las bravas salen estupendas en la airfryer a 200 °C sin ventilador, cortadas en gajos gruesos y con 5 minutos de precalentamiento. Para los que no comen carne, las croquetas se transforman en versión vegana con bebida de avena y jamón vegetal; no es lo mismo, pero funciona. Y si te sobra ensaladilla, almacénala en un táper hermético: aguanta tres días en la nevera y gana sabor. En cuanto al maridaje, la cerveza rubia fría va con casi todo, pero el pulpo y el jamón agraceden un vino blanco de la D.O. Manzanilla, y el arroz caldoso pide un rosado de Jumilla que corte la untuosidad. Con las torrijas, un PX a 8 °C y a disfrutar.