El Ayuntamiento de Madrid estudia ampliar el soterramiento de la A-5 desde la actual obra hasta la M-40, una decisión que aliviaría el tráfico diario de miles de conductores del suroeste. Lo confirmó el delegado de Urbanismo, Borja Carabante, en una entrevista en Telemadrid, recogida por Móstoles Hoy.
El peaje diario de los vecinos de Móstoles en la A-5
Las obras del primer tramo del soterramiento, que arrancaron a finales de 2024 entre la Avenida de Portugal y la zona de Cuatro Vientos, han convertido la entrada a Madrid en un embudo permanente. Los atascos se repiten cada mañana y cada tarde, castigando sobre todo a quienes vienen desde el sur. Más de un año y medio de obras que han tensado la paciencia de los vecinos de municipios como Móstoles, Alcorcón o Leganés.
La congestión afecta, según datos del propio Ayuntamiento, a unos 80.000 vehículos diarios. Para muchos conductores de Móstoles (sí, con doble espacio, un desliz), cruzar el puente sobre la M-40 y enfilar la A-5 se ha vuelto una odisea diaria. La alternativa, la A-42 o la M-407, apenas absorbe el volumen, y el transporte público —Cercanías C-5 y líneas de autobús— llega saturado en horas punta.
Carabante confirma el estudio: de la Avenida de Portugal a la M-40
Borja Carabante detalló en Telemadrid que el Ayuntamiento valora extender el túnel hasta la M-40, justo en el límite con Alcorcón. De aprobarse, la A-5 quedaría soterrada de forma continua desde el entorno de la Avenida de Portugal hasta el gran anillo de circunvalación. La medida, que aún no ha sido cuantificada económicamente, eliminaría el tramo de superficie más conflictivo y devolvería espacios a la ciudad.
La actuación complementaría la primera fase, que está previsto que concluya en 2027 y que ya ha sufrido retrasos. Sin embargo, el delegado admitió que no hay calendario ni partida presupuestaria asignada. “Es una posibilidad que estamos analizando técnicamente”, señaló. Una frase que en Madrid suele preceder a largos silencios administrativos.
Los cabos sueltos: plazos la financiación y la coordinación con la Comunidad
La falta de concreción temporal resta credibilidad a una iniciativa que podría convertirse en promesa electoral de cara a los comicios municipales de 2027. El Consistorio no ha detallado cómo se coordinaría con la Comunidad de Madrid, titular de la M-40, ni ha avanzado si recurriría a fondos europeos o a una colaboración público-privada. A todo esto se suma el historial de megaproyectos similares: el soterramiento de la M-30, por ejemplo, acumuló años de retrasos y sobrecostes.
La ampliación aliviaría el día a día de miles de conductores, pero el Ayuntamiento aún no ha puesto ni plazos ni presupuesto sobre la mesa.
En el suroeste, la paciencia se agota. Si el soterramiento no se extiende, el cuello de botella simplemente se desplazará unos kilómetros más allá, donde la autovía vuelve a aflorar. La pelota está ahora en el tejado municipal, y el tiempo corre en contra de quienes, cada mañana, miran el reloj atrapados en un atasco.
