La venta del Hotel Palace Barcelona entra en una nueva fase: Argelia pide 100 millones de euros por el edificio que fue testigo de la historia política y artística del siglo XX.
El Estado norteafricano ha decidido desprenderse del activo después de recuperarlo este año mediante una dación en pago del empresario Ali Haddad, antiguo magnate de la construcción caído en desgracia.
Un hotel con más historia que habitaciones
El Palace, inaugurado en 1919 como Ritz, ha alojado a figuras como Francisco Cambó, el líder de la Lliga Regionalista; el jerarca nazi Heinrich Himmler durante su visita a España en 1940; y Salvador Dalí, que lo convirtió en su refugio creativo. Cada rincón del establecimiento rezuma anécdotas que ningún mármol puede borrar.
Pero en los últimos años, su leyenda se entrelazó con el desastre financiero: Joan Gaspart, expresidente del FC Barcelona, lo adquirió en 2004 con un crédito de 125 millones y acabó perdiéndolo en un proceso concursal que todavía resuena entre los inversores hoteleros de la ciudad.
La dación en pago que devolvió el Palace a Argelia
Ali Haddad, empresario vinculado al círculo del expresidente Bouteflika compró el hotel en 2014. Su caída en desgracia —fue condenado por corrupción en Argelia— llevó a que el Estado argelino ejecutara una dación en pago sobre el inmueble a principios de 2026.
Sin embargo, la operación no es limpia. La gestión del hotel seguirá en manos de Royal Blue Bird, la sociedad de la esposa de Haddad, Radia Bouziane, durante los próximos 20 años. Cualquier comprador deberá asumir esa mochila contractual que, según fuentes del sector consultadas por Moncloa.com, reduce el valor efectivo del activo en al menos un 15%.
El nuevo dueño se llevará las paredes con historia, pero no las llaves de la caja registradora durante dos décadas.
¿Quién pagará 100 millones por un hotel con fantasmas?
La cifra solicitada —100 millones de euros— es ambiciosa para un establecimiento que, pese a su estatus icónico, arrastra costes operativos elevados y una gestión ya adjudicada. La tasación más optimista, según los datos que manejamos en esta redacción, apenas alcanzaría los 85 millones en condiciones normales de mercado.
No obstante, la ubicación en pleno Eixample y el prestigio de la marca Palace —que aún conserva su licencia de cinco estrellas— podrían seducir a fondos de inversión del Golfo o a cadenas asiáticas que buscan un buque insignia en Barcelona. El precedente más cercano, la venta del Hotel Vela en 2024 por 120 millones, demuestra que el mercado de lujo barcelonés sigue activo pese a los vaivenes regulatorios.
En esta redacción observamos un patrón recurrente en las ventas de activos estatales: Argelia necesita liquidez tras años de sequía presupuestaria y ha recurrido a desinversiones inmobiliarias en España como vía rápida de financiación. El Palace es, hasta ahora, su joya más visible.
La operación llega en un momento en que la Generalitat endurece las normas sobre el uso turístico de edificios históricos, aunque fuentes del departamento de Economia aclaran que la transacción no requeriría ningún permiso adicional, ya que el hotel mantiene su uso actual.
El fantasma de Joan Gaspart sobrevuela cualquier negociación. Su quiebra personal, que arrastró a varios inversores en 2010, sigue siendo una advertencia para quienes se acercan a este coloso con más de 125 habitaciones y 16 suites.
La venta, gestionada por intermediarios argelinos, se alargará hasta finales de 2026 como mínimo. Mientras tanto, el Palace seguirá operando con normalidad, luciendo sus lámparas de araña y sus pasillos enmoquetados, ajenos a la partida de ajedrez que se juega en sus salones.

