Madrid exige ‘profunda reflexión’ a Delegación del Gobierno tras madrugada violenta en Carabanchel y Usera

Dos apuñalados y un asesinato machista en Carabanchel y Usera la madrugada del sábado llevan al Ayuntamiento a exigir al delegado del Gobierno 'más policías y menos críticas políticas'. El Consistorio recuerda que la seguridad es competencia estatal.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? Vecinos de Carabanchel y Usera, los distritos que acumulan los episodios violentos de esta madrugada, y a toda la ciudad de Madrid que ve resurgir el debate sobre la seguridad.
  • ¿Cuándo ocurre? Los hechos sucedieron durante la madrugada del sábado 9 al domingo 10 de mayo de 2026. La reacción del Ayuntamiento es inmediata.
  • ¿Qué cambia hoy? El Ayuntamiento exige a la Delegación del Gobierno más policía nacional y una revisión de la estrategia de seguridad. No hay nuevas medidas concretas aún, pero la presión política escala.

Madrid ha vuelto a amanecer con un balance violento que a nadie deja indiferente. La madrugada del sábado dejó dos hombres apuñalados —uno de ellos, según apuntan algunos indicios, recibió machetazos— y el asesinato de una mujer a manos presuntamente de su pareja en los distritos de Carabanchel y Usera. Ante este reguero de sangre, el delegado de Políticas Sociales del Ayuntamiento, José Fernández, ha pedido este domingo al delegado del Gobierno, Francisco Martín, una “profunda reflexión” sobre la seguridad en la capital.

Apenas unas horas después de los hechos, Fernández tomaba la palabra durante un acto en el parque de Berlín y lanzaba un dardo que va más allá de lo protocolar: “En lugar de criticar a la presidenta regional y al alcalde, debería dedicarse a sus competencias, que es la materia de seguridad. Más policías en la ciudad de Madrid, no puede haber más apuñalamientos”. La frase, con destinatario claro, resume el enfado del Gobierno municipal.

Qué exige el Ayuntamiento a la Delegación del Gobierno

José Fernández no ha pedido solo una reflexión genérica. Ha reclamado al delegado que, “en lugar de ser el delegado sanchista, se convierta de una vez por todas en el delegado del Gobierno de la Comunidad de Madrid”. La expresión, que pone el foco en la lealtad partidista, es un paso más en la guerra abierta entre el Consistorio y la Administración central por las competencias de seguridad. El Ayuntamiento recuerda que la seguridad ciudadana es “competencia exclusiva del Gobierno de España” y que la Delegación del Gobierno tiene la llave para reforzar la presencia policial.

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Los datos de criminalidad en los distritos afectados llevan meses en el debate público. Carabanchel y Usera figuran entre los que más denuncias por robos con violencia y agresiones registran, según las últimas estadísticas del Ministerio del Interior, y la sensación de impunidad preocupa a los vecinos.

El historial violento de Carabanchel y Usera

No es la primera vez que estos barrios protagonizan una escalada de sucesos. En lo que va de 2026, al menos 12 personas han sufrido heridas por arma blanca en la zona, y las asociaciones vecinales han convocado varias concentraciones para exigir más patrullas. El asesinato machista de esta madrugada, además, añade una dimensión de violencia de género que también está en aumento en la capital.

El Ayuntamiento ha recordado que dispone de una red de asistencia a través del área de Políticas Sociales, pero insiste en que la prevención y la disuasión dependen de la Guardia Civil y la Policía Nacional. “No podemos sustituir a quienes tienen que vigilar la calle”, vienen repitiendo fuentes municipales.

La seguridad es competencia exclusiva del Gobierno, pero los madrileños la pagan en sus calles y la exigen a su alcalde.

La última memoria de la Delegación del Gobierno recoge que Madrid capital cuenta con algo más de 4.000 agentes del Cuerpo Nacional de Policía, una cifra que, según el Consistorio, resulta insuficiente para una ciudad de 3,3 millones de habitantes. El propio delegado Fernández ha cifrado en “varios centenares” los efectivos adicionales que necesitaría la ciudad.

Una competencia compartida que acaba en rifirrafe político

La exigencia municipal no se produce en el vacío. En los últimos dos años, cada repunte de delincuencia ha disparado el cruce de acusaciones entre la Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento y la Delegación del Gobierno. Mientras los responsables de la Administración central creen que las cifras de criminalidad están en niveles similares a los de otras grandes ciudades como Barcelona o Valencia, el gobierno de Martínez-Almeida insiste en que la percepción de inseguridad ha empeorado.

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Un precedente madrileño que ayuda a entender esta tensión es el caso de la plaza de los Cubos, en pleno corazón de la ciudad, donde en 2024 se produjo una reyerta con armas blancas y la alcaldía pidió formalmente más efectivos. Aquella petición se saldó con un refuerzo temporal durante tres meses, pero la situación volvió a tensarse al terminar el operativo. El delegado Francisco Martín, que entonces ya ocupaba el cargo, achacó el episodio a “puntuales episodios” y rechazó hablar de problema estructural.

Lo que cambia ahora es el contexto electoral. Con las municipales de 2027 en el horizonte, cada incidente se convierte en munición política. El Ayuntamiento aprovecha para señalar que, pese a la inversión en Policía Municipal y en videovigilancia, la competencia de seguridad ciudadana sigue estando en manos del Estado. Y el Gobierno central responde que los datos de criminalidad no justifican “alarmismo” y que Madrid sigue siendo una de las capitales europeas más seguras.

La reflexión profunda que exige Fernández a Martín, en el fondo, es más una enmienda a la totalidad de la estrategia de la Delegación que una simple petición de más agentes. “Dedicarse a sus competencias” significa, en lenguaje municipal, que el delegado deje de hacer oposición a Ayuso y se centre en lo que la ley le asigna. El verano, época en la que históricamente crecen las peleas y los delitos en zonas de ocio, será la primera prueba de fuego.